Ambos son auteurs del mundo videojueguil, tienen un peculiar sentido del humor, llevan gafas carismáticas y son obsesos del Twitter. Pero los juegos de uno reciben ediciones fantásticas (con PS4 customizada de por medio) y los del otro salen a precio de saldo.

Y es que los juegos de Hidetaka Suehiro (nombre real de SWERY) son obras modestas. Deadly Premonition, que actualmente ostenta un récord Guinness, jamás ha sido un éxito de ventas y su juego más reciente, Dark Dreams Don’t Die (abreviado como D4) fue cancelado en XboxONE tras su primera tanda de episodios. ¿Por qué? El gameplay de estos dos juegos es atroz, los gráficos están desfasados, la narrativa es errática… Y no hablemos de la pesadilla de mezcla de sonido que es Deadly Premonition y de lo rotísimo que está su port a PC. En definitiva, son un desastre. Aun así y por increíble que parezca hace unos meses Deadly Premonition recibió una edición coleccionista (casi un lustro después de su lanzamiento original) y D4 resucitó cual ave fénix gracias a su salida en Steam.

¿Qué tienen estos juegos tan cutres que encandila tanto?

Para empezar, la misma cutrez, que añade a la comicidad general. Una parte importante de las carcajadas que te echas con Deadly Premonition vienen de esos gráficos horribles que tiene, del uso increíblemente repetitivo y a destiempo de “Life is Beautiful”, del aire a película de serie B de todo el asunto… Luego está el encanto que destilan los (estrafalarios) protagonistas de ambos juegos: tanto el agente Francis York Morgan, al que no le preocupa hablar en público con su amigo imaginario y que profetiza con su café; como el detective adicto al chicle David Young, que utiliza su roñosa bañera como lugar de trabajo para “sumergirse” en el pasado y vive con una misteriosa chica-gato.

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La famosa escena del sándwich de Deadly Premonition

Otro punto a su favor es la atención al detalle: todos los personajes del pueblo de Greenvale (donde tiene lugar la historia de Deadly Premonition) tienen sus propias rutinas de día a día. Además, de todos ellos se elaboraron fichas con una gran cantidad de detalles nimios. Incluso fuera del apartado puramente cómico los juegos de SWERY tienen escenas de gran belleza visual y momentos con una carga emocional importante.

En definitiva, si todavía no lo habéis hecho, dadles una oportunidad. Son los mejores peores juegos que he visto en mi vida.