Videojuegos vs El mundo

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Desde hace ya unos años los medios de comunicación han seguido un patrón a la hora de relacionar los videojuegos con ciertos problemas psicológicos o comportamientos inadecuados. Este patrón no es ni más ni menos que el de culpar sistemáticamente a los videojuegos de estos problemas, calificándolos como peligrosos instrumentos de entretenimiento que provocan violencia, comportamiento antisocial y una merma de la productividad del individuo que los consume.

Y eso no es del todo cierto.
Todo se basa en los detalles y los medios de comunicación los ocultan en sus noticias, viciando la información y ofreciendo una verdad a medias (o a un cuarto).
Más de uno os estaréis preguntando “¿A qué detalles se refiere esta mujer?”, pues la respuesta es muy sencilla: los detalles que se omiten son los referentes a la responsabilidad de la familia o el individuo a la hora de restringir ciertos juegos y las horas que se dedican a éstos.
Vayamos por partes:

  • Saber qué tipo de juego se consume. Esto sonará ridículo pero, en lo que respecta al entorno familiar, la gran mayoría de padres desconocen los tipos de juegos que sus hijos consumen y no sabría identificarlos correctamente sin jugarlos. Y eso está muy bien, para asegurarse de que es un juego adecuado a una edad no hay nada mejor que jugarlo y tener una opinión propia, pero para evitar una pérdida de tiempo y dinero existe una clasificación por edades igual que la de las películas. Ya sé que no estoy descubriendo nada nuevo, pero el sistema PEGI (Pan European Game Information) es casi tan desconocido para ciertas personas como lo es la materia oscura o el origen de los agujeros negros. Citando la definición de la página web de PEGI este sistema “se estableció con el objeto de ayudar a los progenitores europeos a tomar decisiones informadas a la hora de adquirir juegos de ordenador”.
    Y este sistema no es diferente al de las películas, avisa de la edad idónea para consumir el videojuego debido a la aparición de ciertos conceptos en el juego.
    Existen 5 etiquetas PEGI: 3,7, 12, 16 y 18 que cuentan con distintos colores para definir la cantidad de esos conceptos que aparecen.
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Fuente. Etiquetas PEGI.

  • Etiqueta PEGI 3: Esta etiqueta designa al juego como apto para todas las edades ya que no aparece violencia o si la hay es en un concepto cómico como el de los dibujos animados, como por ejemplo Tom & Jerry. Además no puede oírse lenguaje soez ni puede contener imágenes ni sonidos que asusten y los personajes deben ser estrictamente ficticios.
  • Etiqueta PEGI 7: Esta etiqueta designa a juegos que podrían estar en el grupo anterior pero que pueden contener imágenes o sonidos que asusten. Aun así sigue sin poder oírse lenguaje malsonante y los personajes deben seguir siendo obligatoriamente ficticios.
  • Etiqueta PEGI 12: Esta etiqueta designa juegos que contienen violencia gráfica hacia personajes ficticios y violencia no gráfica hacia personajes reconocibles como reales, tanto humanos como animales. También si muestran desnudos ligeramente gráficos y contienen un lenguaje soez moderado sin palabras sexuales.
  • Etiqueta PEGI 16: Esta etiqueta designa juegos que contienen tanto violencia gráfica hacia personajes ficticios y reales como desnudos gráficos, sexo, drogas, uso de tabaco, alcohol y lenguaje malsonante fuerte además de mostrar actividades delictivas.
  • Etiqueta PEGI 18: Esta etiqueta se usa para designar juegos que contienen violencia gráfica extrema además de todo lo citado en la etiqueta anterior. En esta etiqueta estarían juegos como The Darkness, Carmageddon o Manhunt.

Además de las etiquetas, este sistema cuenta con unos descriptores que son otras etiquetas en blanco y negro que especifican qué tipo de criterios de los anteriormente nombrados aparecen en el juego por los cuales se ha calificado el juego como apto para cierta edad.

  • Lenguaje soez: El juego contiene palabrotas.
  • Discriminación: El juego enseña comportamientos o representaciones discriminatorias o que pueden favorecer la discriminación.
  • Drogas: El juego enseña el uso o hace referencia a las drogas.
  • Miedo: El juego puede contener imágenes o sonidos que asusten.
  • Juego: El juego puede fomentar los juegos de azar o enseñar a jugarlos.
  • Sexo: El juego contiene representaciones de desnudez y/o comportamientos sexuales o referencias a esto.
  • Violencia: El juego contiene representaciones violentas.
  • Juego en línea: El juego puede jugarse en línea.
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Fuente. Descriptores PEGI.

  • Restricción de las horas de juego. Esto suena muy sencillo pero es complicado realizarlo tanto uno mismo como siendo padre.
    Es tremendamente complicado como padre o tutor hacer un cálculo mental y llegar a la conclusión de que con la cantidad de horas que se ha calculado es suficiente como para que el hijo se divierta y que luego se busque otro entretenimiento, cada persona entiende cantidades distintas como suficientes. Una vez tomada la decisión de dejar jugar un tiempo limitado queda otra tarea: “¿Qué puedo hacer para que mi hijo se entretenga ahora?”, y de esa pregunta se puede variar a otras como si se tiene energía y ganas de jugar con nuestro hijo, si se le sugiere alguna actividad que le pueda gustar o si se le planifica la totalidad de la tarde con actividades extraescolares para que no tenga tiempo de aburrirse.
    Y de ahí podemos saltar a otras dudas como si es sano que el niño tenga un horario tan atareado sin apenas tiempo libre, si es bueno que el tiempo libre que tiene lo use para hacer nada, si se está siendo buen padre o que si se sabe qué se está haciendo con la vida. Como se puede observar, una tarea nada sencilla para un ratito de diversión.
    En el caso de autolimitarse cuando ya se tiene una cierta edad tampoco es fácil ya que el tiempo se diluye en la nada mientras se juega. ¿Quién no ha estado jugando y al mirar el reloj se ha sorprendido al darse cuenta de que ha pasado Halloween, Navidad y Año Nuevo?
    Y no solo eso, uno cuando juega quiere estar ahí hasta desear hacer otra cosa y la cantidad de horas que alguien se entretiene con la misma actividad varía en cada persona.
    Esto lo maneja cada cual a su manera y es una cuestión compleja de la que solo podemos sacar en claro que cada uno hará lo que crea conveniente.

Lo que pasa en la realidad es que ninguna de estas dos recomendaciones se lleva a cabo, en los centros comerciales y tiendas de videojuegos uno se puede hartar viendo a madres y padres comprando un Call of Duty o un Grand Theft Auto al hijo de 8 años porque quiere mucho esos juegos y obvian totalmente las etiquetas que dicen que ese juego es para gente de 16 o más años porque su querido hijo de 8 años va a ver muerte, destrucción, prostitutas, drogas y demás, es más, su querido hijo se va a dedicar a matar, destruir, utilizar el servicio de prostitutas y drogarse en ese juego.
Y todo porque ese niño tiene unos padres que quieren que esté feliz y quieren ser buenos padres, pero se saltan un paso tan importante y tan lógico como saber si ese juego que su hijo tanto quiere es apto o no para su edad.

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Fuente. Mira mami, estoy aprendiendo a ser un gangster.

Este tema tiene mucho debate, quizás al menos para mí, por la experiencia personal que tengo y por eso me pregunto “¿De verdad los videojuegos influyen hasta el extremo de convertir a una persona en un psicópata en potencia o en un trozo de carne con la mente tan atrofiada que es incapaz de ser una persona de provecho, aunque sea mínimamente?”.
Mi respuesta es NO, lo escribo en mayúscula, negrita y subrayado para denotar aún más la rotundez con la que respondo, y mi argumento, más o menos discutible, es la experiencia que tengo con la falta de restricción tanto en juegos como en horas de juego que hemos vivido mi hermano y yo. Además puedo añadir a todos mis amigos de la infancia que tampoco han tenido restricciones horarias ni con los tipos de juegos que jugaban: os estoy hablando de un grupo de personas de la misma generación y otra de una generación anterior.
Mi hermano y yo venimos de una familia humilde en la que ambos padres tenían que trabajar casi todo el día y llegaban a las tantas de la noche con ganas de cenar y acostarse y esta situación se repetía con casi todos mis amigos, salvo un par más afortunados. Casi todos nos criamos en parte con los abuelos y los que tienen o son hermanos mayores han pasado gran parte de la vida cuidándose solos a partir de cierta edad, en mi caso mi hermano me cuidaba a mí.
Como todo niño del siglo XX todos tuvimos curiosidad por las consolas y los videojuegos y pudimos disfrutar del boom de las consolas portátiles de Nintendo y la llegada de Internet a las casas, además de tener varias consolas como la SNES o la PlayStation 1. Mis padres y los padres de mis amigos no se opusieron nunca a que tuviésemos este entretenimiento, les facilitaba el tenernos en paz y tranquilidad, pero pecaban de lo mismo que siguen pecando muchos padres ahora: no controlaban a qué jugábamos ni cuánto.
Pero además nunca se preocuparon porque nunca dejamos de hacer otras cosas ni mostramos ningún comportamiento extraño: había días que los pasábamos jugando en la habitación con las consolas y otros muchos que estábamos en el parque jugando con nuestros amigos. Este comportamiento no ha variado con los años en ninguno de nosotros, todos hacemos vida social y el que no trabaja, estudia o hace las dos cosas a la vez y además ninguno ha mostrado síntomas de problemas mentales ni ha sido diagnosticado con alguno, ni siquiera un poco de comportamiento antisocial.
Algunos ejemplos de juegos a los que hemos jugado la gran mayoría son Resident Evil o Diablo II, en mi caso los he jugado, u observado, con 3 y 8 años respectivamente. Esto ahora arrancaría gritos y pondría a los psicólogos en cola para diagnosticarme enfermedades mentales o una personalidad psicópata pero lo siento mucho, no hay diagnóstico de nada de eso.

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Elaboración propia. ¿Diablo yo?

Entonces, ¿cómo es que los medios de comunicación nos dicen que los videojuegos crean comportamientos problemáticos? ¿Es culpa de los videojuegos o es culpa de los sujetos que los consumen? ¿Quizás es culpa del entorno donde se desarrolla una persona? Para esto habría que contar con un profesional de psicología que nos ayudara a responder a las preguntas, pero un conocimiento básico sobre el desarrollo de la personalidad humana es que el entorno donde se crece es lo que influye en ese desarrollo.
El entorno es tanto el hogar donde crece, como la familia que lo cría y los grupos sociales en los que se mezcle además de otros entornos a los que tenga que asistir como la escuela o el trabajo y con ellos, la gente de esos lugares. Además, las actividades que realice y el bombardeo externo que reciba, como la publicidad, también provoca que el individuo se defina de una manera u otra.
Por mis conocimientos limitados en el tema no puedo concretar las maneras distintas en las que la personalidad se crea y se define y además creo que no es algo tan fácil de afirmar rotundamente, pero está claro que cada persona es un mundo y que incluso bajo las mismas circunstancias se pueden encontrar tipos de personalidades muy distintas.
Volviendo al tema de los videojuegos, lo que los medios nunca divulgan es la capacidad educativa y de desarrollo que éstos pueden tener.
Desde la página web de PEGI se explica claramente la capacidad de los videojuegos para poder enseñar y para desarrollar habilidades, entre ellas dos tan importantes como la creatividad y la interacción social, e incluso enseñar a los niños autodisciplina y autonomía.
Además se nombran dos proyectos que juntan educación y videojuegos: Games in school  y Teaching with games.

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Fuente. Enseñando con Los Sims 2.

Ambos son estudios que mezclan videojuegos y educación en las escuelas de diferentes países para demostrar que la educación puede cambiar y ser divertida a la vez que puede seguir enseñando diferentes habilidades, conocimientos y valores.

Sin embargo, es mucho más fácil achacar a un instrumento inanimado la culpa de que un humano cometa barbaridades como la del asesino de la katana, culpable del triple homicidio de su padre, su madre y su hermana menor, el cual se intentó relacionar en la prensa y en la investigación a una conocida saga de videojuegos: Final Fantasy, en concreto con la octava entrega. Incluso se intentó relacionar también con la brujería, pero eso no nos incumbe en este artículo.
Las conexiones que vieron tanto periodistas como investigadores entre el crimen y el videojuego fueron una de las armas homicidas, el corte de pelo del asesino, una imagen del protagonista, Squall Leonhart, y el videojuego en sí.
Analicemos pues las relaciones que se hicieron:

  • Una de las armas utilizadas por el asesino fue una katana. De los personajes que portan espadas en Final Fantasy VIII ninguno utiliza una katana, son todas espadas más bien occidentales y modificadas, como la del protagonista que es un sable-pistola. Lo que supondremos que pensaron es: “un sable es una espada, la katana es una espada, se basó en el juego”.
  • El corte de pelo de Squall no es un corte de pelo difícil de reproducir en la realidad y además era muy acorde a la estética del momento, años 90 y 2000. Aun así, no tenía nada en común salvo el color de pelo que es también el de la mayoría de los españoles: castaño. Lo que supondremos que pensaron es: “tiene el mismo color de pelo, quería ser él, se basó en el juego”.
  • Una imagen de algún elemento, personaje, símbolo, persona o lugar es algo muy fácil de encontrar en cualquier sitio. Creo que hasta ahora una imagen no había provocado que alguien cometiera un asesinato ni nada por el estilo. Lo que supondremos que pensaron es: “aquí hay una imagen del protagonista, que ya sabemos que quería ser como él, se basó en el juego claramente”.
  • El videojuego Final Fantasy VIII es un rpg del estilo típico de esta saga y cuya historia trata sobre el amor, el cambio, la amistad y la lucha por el bien y los seres queridos. Además está basado en un mundo ficticio aunque representa problemas del mundo real tales como la lucha por el poder. Nada de parricidios ni asesinatos a sangre fría. Lo que supondremos que pensaron es: “es un juego de rol, de esos en los que matas y este chico ha matado, está claro que es por el juego”.
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Fuente. Como dos gotas de agua…

No pretendo faltar al respeto a la gente que dedicó su tiempo en atrapar a un criminal que no merece otra cosa que desprecio, pero eso no quita que hicieran unas relaciones de ideas ridículas basadas en el desconocimiento hacia el mundo de los videojuegos. El asesino, y solo él mismo, es el culpable de lo que hizo y no tuvo ningún reparo en reconocerlo cuando lo estaban juzgando: fue él mismo quien planeó cómo hacerlo, cuándo hacerlo y qué hacer después de llevar a cabo su plan. Hasta confesó el motivo por el cual lo hizo y nada tiene que ver ni con videojuegos ni con brujería.
Como he dicho, es mucho más fácil culpar a algo inanimado de la maldad que un ser humano es capaz de albergar porque es algo que asusta, provoca terror el pensar que cualquier persona que exista sea capaz, aunque sea remotamente, de acabar con la vida de alguien, pero buscar una cabeza de turco no va a traer una solución a este problema, solo va a estigmatizar a un colectivo y a un hobby que no tienen nada de malo.

No sé si algún día se dejará de culpabilizar de todo mal a las cosas que se desconocen, lo que sí espero que ocurra es que la propia gente se anime a investigar un poco y se acerque al mundo de los videojuegos, un mundo que forma parte de la realidad y que se compone de miles de personas que disfrutan de él y que viven de él, y que además es capaz de aportar aspectos positivos.

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MissFreakAlice
MissFreakAlice

Amante de los juegos, la comida, la cerveza y los animales. Mi planeta no me necesita, así que me quedo aquí escribiendo y jugando.

27 comentarios
excel07
excel07 20/11/2016 a las 11:01 am

Me ha encantado tu artículo. Me dedico a la enseñanza, y más de una vez he escrito sobre estas cosas en mi blog o por otros sitios. Tuve una NES cuando tenía 6 años. Mi hermana de 8 pidió la Sega Saturn pero nos regalaron esa, y en mi caso mis padres siempre estuvieron un poco en contra de que los niños pequeños jugasen a videojuegos, así que solamente nos compraron un juego con la consola, el Tom y Jerry, y hasta que no nos terminásemos ése, no nos darían otro. Te puedes imaginar, Nintendo dejó de producir juegos de NES antes de que pudiéramos tener otro (Nuestras primas nos regalaron su Mario Bros porque decían que era imposible de acabar, pero eso fue otra cosa.) Hasta la Nintendo 64, que fue cuando tenía mis propio dinero, no pude comprarme juegos.

Quizás por influencia de mis padres o por lo que he estudiado, estoy en contra de que niños pequeños (pongamos menores de 7-6 años) jueguen a videojuegos. Sí, esto tiene matices. Hay juegos adecuados para ellos, y mismamente en mi colegio los niños incluso en infantil tienen una iniciación a la informática y juegan a juegos sencillos con el ordenador, pero siempre tutorizados. Es decir, me parece bien que se les introduzca a las nuevas tecnologías, pero bajo la supervisión de un adulto. Nunca entenderé qué es eso de PEGI 3 en los juegos, ya que un niño de 3 años aún no sabe ni leer, solo tocará botones a lo loco, y tiene mil cosas más que hacer antes que jugar a un videojuego. Los videojuegos son algo atemporal, en el sentido de que adultos y niños juegan, por lo que ya los peques tendrán tiempo cuando crezcan, que a playmobil o a los ponis ya no jugarán cuando se hagan mayores… o al menos yo no conozco a nadie que juegue, solo coleccionismo. Igualmente otra cosa es que vayas a casa de alguien y veas un poco cómo va el juego, pero eso, super en contra de que chavales de 11 años jueguen al GTA a su bola, eso no cambiaré de opinión.

Y sí, que los juegos no son los responsables de causar violencia, todo depende de la persona y de su educación, pero igualmente deberíamos de poner unos límites, y adaptar lo que ve un niño en función de su edad. ¿Le damos a un bebé comida solida? ¿Dejas a un niño de 10 años que vea una pelis de adultos? Cada cosa a su tiempo (Que oye, si tiene 16 y quiere jugar a uno de mayores de 18 pues vale, pero de ahí a chavales de primaria regalarles el call of duty como que no)

Como ves, a mí este tema me da para largo, pero creo que por hoy es suficiente. Saludos

MissFreakAlice
MissFreakAlice 20/11/2016 a las 8:45 pm

Yo estoy de acuerdo con lo que dices, saber a qué puede jugar un niño y a qué no, porque puede influenciarle a mal o puede que no.
La cosa es que el tema de los videojuegos se ha vuelto una cabeza de turco para explicar cualquier asesinato atroz y no es verdad en casi ningún caso. Ahora, lo dicho, eso no quiere decir que yo vea bien que un chaval menos de 16 juegue a un GTA.

Juan Carlos
Juan Carlos 20/11/2016 a las 11:14 am

Mi humilde aportación a favor de lo expresado en este artículo: Es más fácil culpar a una persona de ser machista por haber jugado al GTA de joven que porque haya visto a su padre comportarse de esa forma con su madre.

MissFreakAlice
MissFreakAlice 20/11/2016 a las 8:47 pm

Ya, pero no das ninguna solución y encima creas un prejuicio innecesario.
Sé que es más fácil no cambiar que plantearse las cosas, pero yo intento aportar un primer pasito a dar a la gente.

Pedro P.
Pedro P. 20/11/2016 a las 11:51 am

Colaboré en un estudio hace unos 10 años que relacionaba el uso de videojuegos y el consumo de drogas en edad escolar y hace 2 yo mismo diseñé, dirigí y realicé otro sobre el uso de videojuegos y el rendimiento académico (vulgo: notas). En fin: que no podría estar más de acuerdo con usted, señora: El uso abusivo de videojuegos no es la causa de estos males sino el efecto de una falta de regulación por parte de los adultos (en el caso de menores).

En mi estudio concluí, además, que aquellos estudiantes que juegan media hora todos los días y dos los fines de semana, a videojuegos configurados en inglés, sacan mejores notas. Los que jugaban más horas y los que jugaban menos, sacaban peores notas.

M’ancantao el artículo.

MissFreakAlice
MissFreakAlice 20/11/2016 a las 8:48 pm

Muchísimas gracias 😀
Me alegra saber que alguien que está en el mundillo o que ha estado haya visto algo positivo en los videojuegos y pueda servir para abrir los ojos. Enserio, no sabe usted la alegría que me da :’D

Yuko Hoon
Yuko Hoon 20/11/2016 a las 3:03 pm

El artículo me ha parecido muy interesante, y me gustaría añadir un par de cosas.

La primera es que la regulación PEGI es voluntaria. Esto quiere decir que las propias empresas de videojuegos, tanto programadores como distribuidores, están de acuerdo con tener una regulación de ese tipo. Es un comportamiento admirable y me parece fatal que se les acuse de baratillo cuando ellos mismos se están sometiendo a una legislación voluntaria para evitar problemas.

La segunda es que a los medios de comunicación en general lo que les interesa es la audiencia. En el caso del asesino de la katana, cogieron lo que había encontrado la policía y lo sacaron de quicio. Y no es la primera vez, ni será la última, porque vende mucho más que el causante sea el videojuego o el juego de rol de turno que una enfermedad mental. No sé por qué, porque aquí la gente se cabrea porque piensa que el tener una enfermedad mental hace que no cumplas condena, lo que a su vez es una gilipollez, si eres capaz de entender que has hecho mal, por muy mal que estés, se considera que sabías lo que hacías y te comes una condena. Solo que en lugar de la cárcel te envían a centros psiquiátricos y os juro por Eilistraee que eso no se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Pero el mejor ejemplo de que los medios siempre buscan el sensacionalismo es lo del “asesino de la baraja” que tuvimos aquí. Mató a uno y por allí había una carta de una baraja por pura casualidad, y los medios empezaron a hacer especulaciones extrañas con la maldita carta. ¿Y qué pasó? Pues que al asesino le moló la idea e intentó matar a más gente dejando cartas de la baraja. El rebote que me pillé cuando escuché eso fue mayúsculo. Pero siguen en ello, en el sensacionalismo y en el “a ver cuanta gente me ve hoy”.

Creo que en general la sociedad debería ser crítica, no solo con lo que lee, sino con lo que hace. Para la gente es mucho más fácil aceptar que el problema es de X cosa que aceptar que el problema es de las personas que, por desidia o por ignorancia, no cumplieron su labor. No solo en el tema de la educación, sino en otras muchas cosas. Tenemos que frenar, ver las causas y actuar sobre ellas, pero eso requiere tiempo y una mentalidad que la sociedad hoy día no parece dispuesta a adoptar.

Glio Helix (@SirGalio)
Glio Helix (@SirGalio) 20/11/2016 a las 3:14 pm

Hace poco reflexioné un poco que con el gran boom de animación y peliculas de calidad que hay hoy en día aptas para todas las edades, con los videojuegos en cambio ha habido una dirección totalmente distinta. Es difícil pensar hoy en día en juegos considerados grandes que no sean como mínimo PEGI 16, son excepciones que puedes contar con los dedos de una mano y sinceramente, me parece bastante triste.

Se me ocurren algunos juegos de Ubisoft como Rayman, juegos de Nintendo, Ratchet y Clank y Overwatch como ejemplos recientes pero es que realmente hay poco más donde rascar para niños.

MissFreakAlice
MissFreakAlice 20/11/2016 a las 8:51 pm

También es porque los niños, refiriéndome entre 8-12 años, pasan de ese tipo de juegos porque son muy espabilados, y ya se sabe: si no hay público, no hay producto.
Pero sigue siendo una aberración ver a un niño de 12 años jugar al GTA, al menos a mi gusto, y por muy espabilado que esté, da igual.

Alilali
Alilali 20/11/2016 a las 5:39 pm

Hace poco pensé en escribir algo de este tipo, pero nunca supe por dónde empezar, y me alegro de que alguien lo hiciera.

Este tema a mí siempre me ha recordado a El Quijote: todas las épocas tienen algo “nuevo” que criticar y a lo que echarle la culpa. Antes era el rol, ahora los videojuegos; en la época de El quijote, las novelas de caballería, y en el futuro dirán que la realidad virtual porque “es muy real y hace que la gente confunda realidad con ficción”.

Lo de los niños es otro tema, que quizás trate algún día.

MissFreakAlice
MissFreakAlice 20/11/2016 a las 8:52 pm

Yo te animo a tratar el tema de los niños porque da para un artículo extenso.
Y es verdad lo que dices, en cada época existía su cabeza de turco para obviar que el ser humano es capaz de cosas horribles, pero habrá que luchar de alguna forma >:D

bastienyaiba
bastienyaiba 20/11/2016 a las 6:10 pm

Excelente artículo, una pena que sólo lo vayamos a ver quienes ya estamos más que informados del tema.
Lo único que corregiría del mismo es que jugadores no hay miles, sino miles de millones.

MissFreakAlice
MissFreakAlice 20/11/2016 a las 8:53 pm

Bueno, siempre puede ayudar a alguien, nunca pierdo la esperanza 😀

AntonioPL (@antoniorand)
AntonioPL (@antoniorand) 20/11/2016 a las 9:13 pm

Es que la prensa tiene muy maltratada al mundo de los videojuegos (e incluso se ha llegado a comparar con otros sectores sociales muy discriminados).

¿Tan dificil es dejarnos jugar tranquilos?

No por jugar al Metroid me voy por ahí a matar animales en plan genocida vestido con una armadura que parece de un robot :/ (pero sí Samus Aran es un poco… no sería una persona vegana precisamente)

Glio Helix (@SirGalio)
Glio Helix (@SirGalio) 20/11/2016 a las 9:20 pm

Yo creo es que es cuando llegan a la preadolescencia muchos llegan a esa etapa en la que nos volvemos idiotas y rechazamos cualquier cosa que ellos consideren como ”infantil” para poder sentirse más adultos.

Y la manera que encuentran de parecer más adultos es eso, interesándose por juegos que les hagan sentir eso.

Creen que algo por tener sangre, violencia y demás es más adulto y por tanto mejor que algo por ser más colorido o apto para todas las edades. Por suerte a muchos se les pasa cuando crecen y vuelven a poder disfrutar de cosas como dibujos animados sin importarle lo que opinen los demás.

Chuck Draug
Chuck Draug 20/11/2016 a las 9:22 pm

Los videojuegos, una de tantas cabezas de turco. Lo peor es que yo he sido de esas víctimas, por así decirlo. Padres que quieren hacer lo mejor por ti y no se dan cuenta de que igual se están pasando o directamente confían en otros para que les digan que los videojuegos son malos, los juegos de rol también (sentí una mezcla de orgullo y vergüenza explicando esto último)… Eso sí, me enseñaron a controlar el tiempo que pasaba jugando.

De todos modos, habiendo tantas herramientas para ayudar a orientar a cualquiera sobre el contenido de un juego, sobre si es lo más adecuado o no según qué edades… falta aún un componente de educación. Que no es solamente vigilar lo que consumen los más pequeños, es inculcar valores, es hablar de la diferencia entre la realidad y la ficción… pero en esta sociedad actual nos agotan tanto con el trabajo, por poner un ejemplo, que se te quitan las ganas de educar. Y, para no sentirte culpable, echar la culpa a lo primero que encuentres. Y eso tampoco es.

Y los medios… audiencia, publicidad, llamar la atención. Es una lástima ver el periodismo reducido en ciertos aspectos a poco más que polémicas (y cuando te lo comentan colegas periodistas y te hacen partícipes de su frustración… tela).

Es una lucha que no termina. Hay, por fin, ciertos avances, pero sigue habiendo ignorancia y malicia ahí fuera. Queda por hacer.

galforddweiler
galforddweiler 20/11/2016 a las 9:28 pm

Gran artículo. Ojalá algunos padres de entonces hubieran leído algo así. Todavía recuerdo el momento en el que mi padre me preguntó si jugaba al Final Fantasy VIII, le respondí que sí y empezó a mirarme mal. No llegó a prohibírmelo, pero tampoco se mostró interesado en saber de qué iba el juego. Sólo se preocupaba de lo que habían dicho en la tele.
Espero que sea sólo cuestión del cambio entre su generación y la mía con el boom de los videojuegos.

truefaiterman
truefaiterman 20/11/2016 a las 10:41 pm

Ah, rico riiiico amarillismo.

Los medios no quieren contar verdades o dar matices, lo único que buscan es la audiencia y el porcentaje de share más jugoso. Y si para eso tienen que sacar conspiraciones judeo-masónicas de la nada, así va a ser. Van a aprovecharse de cualquier desconocimiento, van a sudar olímpicamente del contexto, y van a buscar un villano chocante y fácil de señalar.

Por otro lado, no es que la gente se informe cuando ve estas perlas, precisamente.

Como has dicho, ojalá que se indagara cada vez que surge uno de estos “nuevos males de la sociedad que enloquecen a nuestros jódenes”, pero la gente no quiere esforzarse, es mucho más fácil decirles a donde apuntar el dedo y gritar “el mal, el mal”.

Lo veo falta de educación y deseo de cultura, simple y llana. Desde faltas como comprensión lectora (visual) básica (esto lo he visto a pares: padres que cogen un juego de señores con motosierras/katanas/pistolas y/o empapaos de sangre, todo esto acompañado con un dieciocho gigante en fondo rojo y un símbolo de un puño al lado. Y cuando el dependiente les pregunta si saben que el juego es para adultos se quedan alelaos mirando a la caja en plan “wow, never expected that”) (Y que en los tiempos de nuestros progenitores se entendiera perfectamente ver un rombo o dos en la pantalla de la tele es una señal de que no es problema del juego. Igual que el verles hoy día dando la vuelta a la caja de un DVD a consultar la clasificación de edad), hasta falta de referencias culturales, sociales y demás que den a la gente una base en la que apoyarse, y un interés de conocer más sobre algo nuevo cuando se expone ante ellos.

Lo del tiempo limitado al juego… lo veo parte de otro debate ya muy tocado a día de hoy, todo el rollo de “los padres educan a sus críos con la tele porque bla, bla, bla” y esto ni es fácil, ni es algo tan enfocado en los videojuegos en particular.

Buen artículo y siento el ladrillo 😛

Syrech
Syrech 22/11/2016 a las 11:26 pm

Lo que tristemente no contaron los medios sobre el “asesino de la katana” es que su padre era un antiguo boxeador que lo maltrataba ante el silencio de su madre y le regalaba armas (?). Pero no, eso no tuvo nada que ver, todo fue culpa del Final Fantasy. En fin.

Ñbrevu
Ñbrevu 25/12/2016 a las 9:00 pm

Bueeeno, llego muy tarde pero aún así quiero dejar mi comentario. Uno de los problemas principales es que a la hora de vender juegos, en las tiendas, el sistema PEGI no tiene mucha importancia ni mucha visibilidad. Que sí, que está ahí en las portadas de las cajas, pero se ignora. Y es que, si nos ponemos en el lugar del dependiente, tiene todo el sentido: supón que te llega un cliente, lleva de la mano a un niño de 7 u 8 años y va a comprar un juego que es para mayores de 12 ó 16. ¿Qué haces? ¿Te arriesgas a decirle que si el juego es para ese niño, no es adecuado (con la posibilidad de que el juego sea para el propio cliente y no para el niño, y estés metiéndote donde no te llaman)? ¿Y si el cliente decide entonces no hacer la compra? Has perdido una venta por intentar hacer las cosas bien. La tienda está incentivada a aceptar cualquier venta independientemente de quién la haga, y eso es un problema gordo, porque si no, salvo que el cliente esté concienciado con el tema, no va a tener ni idea de que le está dando al niño un juego que no es ni mucho menos ideal para él.

Yo soy muy partidario de que exista la mayor variedad posible de productos culturales (incluyendo cosas como el Hatred: yo no estoy interesado, pero mira, allá cada cual), pero si no hay controles, nos arriesgamos a que haya productos que acaben siendo consumidos por personas que aún no son lo suficientemente maduras. No sé, es que es un problema que no tiene solución. Al menos, cada solución que se me ocurre tiene problemas gordos.

Dicho lo cual, esto aplica tanto a videojuegos como a películas, tebeos, libros… aquí no se salva ningún producto cultural, y aunque ésta sea una página dedicada a videojuegos, me da penilla que nos centremos en ellos, porque le estamos siguiendo el juego a todos los Jack Thompson del mundo al hablar de “videojuegos violentos/sexuales/inadecuados” en vez de “productos culturales violentos/sexuales/inadecuados”, que es desde cualquier punto de vista sensato el marco más adecuado.

Por cierto, no sabía que la clasificación PEGI incluía “discriminación” como parte del contenido inadecuado. Me parece un detalle 100% acertado. Tampoco sabía lo que dice Syrech del padre de José Rabadán, y me parece muy sintomático, con todo lo que dieron la tabarra los medios en su momento. De eso no hablan, claro, no vaya a ser que los videojuegos no parezcan culpables absolutos, bajándonos el (ejem) tan necesario amarillismo…

Certifico también lo que dice Pedro P.: yo no empecé a aprender inglés de verdad hasta que empecé a jugarlo todo en inglés (ayuda mucho que juegue mayoritariamente a juegos con mucho texto: aventuras gráficas y RPGs sobre todo). Recuerdo que hace un tiempo le dije a una amiga “¿pensabas que no jugaba a videojuegos? ¡A ver si te vas a creer que aprendí inglés estudiando!”. True Story :D.

Me ha parecido un artículo particularmente bueno incluso para el nivel del resto de la página. Enhorabuena.

Delfar
Delfar 05/04/2017 a las 9:32 am

Gran artículo. He visto este otro y me he acordado que tenía este pendiente de acabar:
https://ludonautas.es/2017/04/04/hablemos-de-jugar-a-videojuegos-con-nuestrs-hijs/

Una pregunta: ¿Alguien sabe si hay alguna web donde se pueda saber el PEGI de un juego? Busco algo como howlongtobeat… Que es un buscador. Es que muchos de los juegos indies no dan suficiente info y si no lo juegas no sabes si es apto y me gusta disfrutar de la primera partida con mis sobrinos.

Ñbrevu
Ñbrevu 10/04/2017 a las 7:34 pm

Hola, Delfar, ¿te vale esta página? http://www.pegi.info/es/index/id/521 . Puedes buscar por título y te sale un listado con la clasificación por edades y con todos los iconitos pertinentes.

Lo ideal es tener siempre la caja al lado y poder mirarla, pero claro, ahora con tanta venta por descarga ya no es lo mismo.

Ñbrevu
Ñbrevu 10/04/2017 a las 7:43 pm

Estoy buscando y es verdad que en esa página no hay mucha información sobre juegos independientes (de la serie Momodora sólo está el último, por ejemplo), pero algo es algo. En general, parece que está básicamente todo lo que haya salido para consolas, pero para PC faltan bastantes juegos, y de móviles la cosa está peor aún. Normalmente, los juegos independientes tienen sistemas de distribución peor regulados, así que se escapan a las clasificaciones PEGI. Es una lástima, pero en la mayoría de casos parece que no queda otra que confiar en las opiniones y críticas online, o incluso en las páginas web de los desarrolladores.

Una posibilidad podría ser irte a Tvtropes y leerte la página del juego en cuestión, pero claro, no es información tan condensada como los iconitos, y además puedes comerte algún spoiler sin querer.

Delfar
Delfar 11/04/2017 a las 12:47 pm

Gracias, me la guardo y la probaré… Principalmente el problema es con los juegos indies en steam.

StickBrush
StickBrush 26/08/2017 a las 10:49 pm

Creo, aunque no estoy 100% seguro, que en Steam, si te vas a la página de la tienda del juego en cuestión, aparece su clasificación PEGI o equivalente.

zoroack
zoroack 28/08/2017 a las 1:24 pm

Me ha gustado mucho el articulo y me encargaré de que tenga difusión entre mis circulos sociales.
Hace un tiempo estuve discutiendo esto mismo con un amigo que decía que los videojuegos te volvian loco y me hubiera venido bien en aquel momento este articulo XD.
Estoy totalmente de acuerdo ya que mi hermano de 9 años tiene todos loa CoD ya que mi familia no quiere que se ponga triste o se aburra.
Sigue así que me encantan tus articulos

mecharri
mecharri 28/08/2017 a las 3:33 pm

Pues excelente artículo, que gusto verlo todo bien ordenadito, me sé de unos cuantos a los que les vendría bien leerlo. Por si a alguien le interesa más el tema del “asesino de la katana” y hasta que punto los medios de comunicación rizaron el rizo para sacar titulares, os dejo esto: https://www.youtube.com/watch?v=KmIlznJtWXg

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