Nos encontramos con Ana Oliveras, más conocida como Anouc en el mundo de los eSports. Esta mujer tiene una trayectoria de 20 años como jugadora profesional y más recientemente como mánager. Ha sido pionera en ser la primera jugadora española en ser fichada por un equipo extranjero con un patrocinio y fusionar un club de eSports y un equipo de deporte tradicional.

Trabajó durante 6 años en Nintendo Alemania y tras esa etapa decidió fundar el club Atlantis, que vió la luz en 2014 como un equipo femenino de Counter Strike. Más tarde pasó a incluir equipos de otros juegos y convertirse en un club de eSports, que terminó fusionándose con Baskonia. A día de hoy Ana trabaja para ThunderX3 y Mars Gaming, además de participar en ponencias y distintos eventos relacionados con los eSports.

Buenos días, Ana.

¿Buenos días o buenas tardes? Buenos días todavía, sí (risas).

Tengo entendido que eres una persona muy competitiva y que juega para ganar. Empezaste como jugadora del Quake y seguiste jugando hasta lograr el 3er puesto mundial con tu equipo en el CS:GO. Desde que empezaste como mánager, ¿has echado de menos la tensión y la emoción de los torneos como jugadora?

El año o año y pico que dediqué íntegro a levantar Atlantis y a hacer esta fusión con Baskonia, me tuve que centrar en dirigir el club y el proyecto. Cuando se me propuso me hizo mucha ilusión, pero a la hora de decidir me dio mucha pena. Para mí competir es lo que tú has dicho. Soy una persona a la que le encanta la competición; me encantan los eventos y tener que sentarme en el banquillo a ver a mis equipos fue duro. Pero bueno, aproveché el año para aprender a jugar a LoL, por ejemplo.

¿Te afectan igual las victorias o derrotas de los jugadores de tu club que cuando eran las tuyas propias como jugadora?

Afecta, pero no de la misma manera. Cuando eres tú la que está ahí y ves que se te van las rondas de un partido… yo eso lo vivo muy intensamente, la verdad, y ganar y perder también lo vivo con muchas emociones. Cuando ha sido en mi proyecto pues te toca también, porque es algo por lo que tú estas luchando y tal, pero no de la misma manera porque ya lo vives distinto. Quieres ayudarles a ganar, pero también quieres que de vez en cuando pierdan para que valoren lo que están haciendo y le pongan los cinco sentidos.

¿Qué fue lo que te llevó a volver a España para dar el paso de jugadora profesional a mánager? ¿Había cosas en la forma de organizar los equipos y clubes que no te gustaban y decidiste que podías hacerlo mejor?

No, tampoco es eso. Sí que es verdad que los seis años que estuve en Alemania trabajando en Nintendo sí que desconecté bastante del nivel de eSports en España. Me perdí un poco el momento súper LoL, que fue un boom; me perdí el crecimiento exponencial de la LVP, la Gamergy y demás. Yo estaba centrada en jugar y trabajar.

Cuando vine hace un par de años fue porque se me puso sobre la mesa un lienzo en blanco. Se me propuso hacer cosas que no había hecho hasta el momento: aportar toda la experiencia que había tenido a la hora de hacer proyectos (ya fuera crear un club como fue el caso de Atlantis o hacer otro tipo de proyectos como son los que voy a ir haciendo) y me pareció muy interesante. Es aquella sensación en el estómago de “ostras, no sé realmente si va a funcionar, no sé qué voy a hacer, no sé dónde me voy a meter…” porque mi día a día en Nintendo era muy cuadriculado; ya sabía lo que pasaba desde el principio de un juego hasta el final, cuando salía a la venta. Tener un lienzo en blanco me motivó mucho a saltar al vacío.

En tu etapa como CEO de Atlantis antes de que se diese la fusión con Baskonia (en julio de 2015), ¿cuál fue tu mayor reto profesional?

Hacer llegar Atlantis a oídos de todos. Es decir, que mi intención era llevarlo en poco tiempo a ser un club conocido. Porque clubes nacen muchísimos, y pequeños clanes y equipos nacen muchos todos los días. Mi idea era subirlo rápidamente y conseguir buenos equipos para conseguir resultados y conseguir una mejor visibilidad. Luego se dio la situación de poder hacer lo de Baskonia, pero de entrada íbamos a ir a tope con Atlantis.

¿Entonces dirías que al hacerlo visible se volvió lo bastante jugoso como para que el club Baskonia se interesará por él?

Sí, exacto. Se dio la situación de poder sentarnos a hablar con ellos. Querían aprender cómo hacerlo, saber cómo lo había hecho yo en tan poco tiempo y tal. Lo querían mantener y hacerlo crecer desde su perspectiva de club deportivo. Y nos pareció una buena idea; al final clubes puedes hacer más si quieres.

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¿Cómo afecta la presión mediática a los jugadores una vez están en el torneo?
En tu etapa como jugadora, ¿alguna vez sentiste esa presión o eras capaz de centrarte en la partida, disfrutarla y hacer caso omiso de cámaras y todo lo demás?

Al principio supongo que para mí era como para todo el mundo. Te pones muy nerviosa, sabes que tienes gente ahí mirándote, entras y sales de tu propia partida, y eso al final repercute a la hora de jugar.

Con los años me volví absolutamente fría en ese tema; yo me metía en la partida y me daba igual lo que pasara alrededor. Eso me sirvió para poder ayudar a jugadoras muy nuevas que entraban a competir y a las que yo intentaba llevar a nivel competitivo. Diciéndoles “tranquila” y eso, aportando la experiencia que me habían dado a mí esos años como jugadora.

A la hora de fichar jugadores para tus equipos, ¿qué requisitos contemplas aparte de que dominen el juego?

Para mí la actitud es lo principal. Si tiene una mala actitud, por muy bueno que sea el jugador al final no puedes avanzar con él.

Es decir, que sea tolerante, que sepa llevarse bien con todo el mundo.

Sí. A ver, no hace falta ser amigo de todos. Tampoco se trata de ser amigos, pero sí de saber jugar en equipo, como en una empresa. Por muy bueno que sea alguien haciendo un trabajo concreto no puede ir a su aire.

Has sido pionera tanto en conseguir un patrocinio extranjero como en haber logrado la primera integración entre un club deportivo y uno de eSports. Teniendo una trayectoria profesional tan larga y variada como la tuya, ¿sientes que te queda algo por lograr en el mundo de los eSports?

Aunque en el tema eSports creamos estar en el punto en que dices “venga, ya lo hemos conseguido todo y a partir de aquí vamos a copiar todo lo que veamos en el deporte tradicional”; yo creo que los eSports tienen que crear su espacio, sus propias formas de crecer. Creo que se pueden hacer todavía muchísimas cosas, y a día de hoy sigo pensando en nuevos proyectos y presentándolos. Así que sí, yo creo que sí.

¿Qué opinas de los obstáculos que tienen las mujeres a la hora de acceder a las competiciones hoy día?

Obstáculos en sí no tienen. Ellas pueden acceder si quieren. Lo que pasa es que, claro, nos encontramos con lo de siempre: muchas no quieren, muchas quieren competir pero sólo con otras chicas y las que quieren competir en los torneos mixtos que hay ahí fuera, pues no siempre llegan a lo más alto. Pero obstáculos… muchas veces nos los ponemos nosotras mismas, entre nosotras también. Vamos, que tampoco es una cuestión de que sólo nos pongan obstáculos los demás.

¿Estaba mejor el panorama cuando tú empezaste a competir hace 20 años (ya que era un terreno nuevo) o ya había reticencia a que las mujeres compitiesen?

En aquel momento era más raro todo y a la que había una chica era como “sí, claro, seguro que no eres una chica”. Había siempre esa pequeña duda; no creo que haya cambiado mucho en ese sentido, pero sí que puedes comprobarlo más fácilmente. La gente entonces no usaba webcams ni programas para hablar, o no mucho al principio. Tenías en el equipo alguna chica que no tenía micro y entonces jugabas con ella sin micro. Ahora es impensable; todos tienen su micro, todo el mundo va a los eventos, hay fotos, hay webcam… es más fácil de controlar.

En tu opinión, ¿crees que deberían mantenerse las competiciones separadas por sexo, o debería haber únicamente categoría mixta, es decir, eliminar las femeninas?

Yo no eliminaría nada. Es decir, es lo que he dicho antes en la ponencia: hay oferta y demanda. Hay muchas chicas que quieren competir con y contra chicas. Tiene un factor de diversión que no les puedes decir “pues a partir de ahora no, vais a ser todas iguales porque queréis la igualdad”. No, yo creo que una cosa no tiene que ver con la otra. Lo que pasa es que una y otra vez se va dando vueltas al mismo tema, que si quieres competiciones con chicas es porque no quieres competiciones con chicos, y eso no es verdad.

Nosotras en 2005 quedamos en el Top 3 del mundo con un equipo femenino español de Counter Strike 1.6. Con ese mismo equipo jugamos todas las competiciones españolas normales y quedamos en el Top 10 de CS en ese momento en España; y hablamos de que el CS antes tenia muchísimos equipos masculinos y femeninos y quedar en el Top 10 con un equipo femenino fue un éxito para nosotras. En ningún momento dijimos “no vamos a jugar estas competiciones”, las jugábamos absolutamente todas. Nos concentrábamos cada dos por tres en los cibercafés igual que cualquier equipo profesional masculino y en aquel momento las ayudas que habían eran muy limitadas. Todas tuvimos que tirar para adelante de nuestro bolsillo y dormir en suelos, dormir en aeropuertos, en estaciones de autobuses… Pero bueno, si tienes ganas se busca el camino.

¿Por qué el marketing y las presentaciones de los equipos de eSports se parecen cada vez más al fútbol y otros deportes tradicionales? ¿Se está intentando llegar al mismo público objetivo o es que se trata de los mismos seguidores?

Yo creo que justamente los deportes tradicionales, como los equipos de baloncesto y de fútbol, están entrando en este sector porque ven que hay todo un grupo de gente que no sigue su deporte. Quieren llegar a ese público, y para ello han de acoger equipos de eSports, hablarle de tecnología, videojuegos… así que se parece más al fútbol, yo creo, para atraer al público del sector del deporte tradicional, porque es hablarle en el idioma que entiende.

Hay interés por los dos lados: al fútbol le interesa este mercado porque es nuevo para ellos, es ampliar el que ya tienen; y a los equipos de eSports les interesa unirse al fútbol por el soporte que les va a dar, ya no sólo económico (si consigue sponsors y patrocinio) sino que a nivel técnico tiene experiencia y puede proporcionar otras facilidades. El Baskonia por ejemplo tiene unas instalaciones que pueden aprovechar los jugadores; tanto el gimnasio como un coach mental que les puede dar apoyo. Todo eso al final en los eSports se puede aplicar también.

Dada la naturaleza de este evento, me gustaría saber si en tus 20 años de carrera en los eSports has conocido algún caso de acoso a una compañera que la haya hecho retirarse de su meta de convertirse en jugadora profesional.

¿Por acoso? Pues no tengo en mente un caso concreto, pero seguro que hay muchas que fueron dejando de lado el jugar porque las molestaban, porque igual el día a día les parecía un poco agresivo. Pero al final es lo que hemos dicho antes: si tú realmente lo quieres vas a por ello y te olvidas de lo que te digan, pero hay gente también para todo. Habrá gente a quien le moleste más que a otra.

Este año, tras desvincularte de Baskonia, has participado en varias charlas y ponencias. ¿Qué proyectos tienes en mente para 2017?

Pues bueno, cada vez que me inviten a este tipo de charlas y mesas redondas yo iré encantada a aportar mi experiencia. Creo que es la manera de fomentar el que se cree un ámbito más… no sé si la palabra es “normal”, pero sí que se vaya viendo más claro cómo funciona esto. Que se vaya viendo más profesional de cara a los jugadores, que a veces se creen que esto es todavía un patio de colegio y no siempre se comportan como deben. También para que los clubes sepan tratar a sus jugadores y los patrocinadores sepan dónde se meten.

Aparte de eso seguiré con los diferentes proyectos que tengo: trabajando para marcas como ThunderX3 y Mars Gaming, donde damos apoyo a clubes como Baskonia (aunque no esté ya vinculada directamente con ellos), y voy a volver a retomar proyectos para dar un espacio a las chicas, a las mujeres y a la gente más amateur que no lo encuentra. Antes, aquí, me han venido un par de chicos diciéndome “yo quiero dedicarme a esto, ¿qué hago?”. Pues voy a intentar fomentar otra vez que la gente que no está ya arriba pueda participar.

Bueno, labor de asesoramiento, principalmente.

Sí, eso también lo voy a hacer; pero sí que quiero crear algún proyecto en el que incluya más a la mujer de nuevo, como hice con BadGirls hace un millón de años, y hacerles sentir que pertenecen a esto y que tienen su voz y su voto aquí también.

Muchísimas gracias por tu tiempo, Ana.

Nada, a ti.

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