¿Te crees capaz de sobrevivir a oleadas de zombis? ¿Te gustan la Realidad Virtual? ¿Te gustaría probar una experiencia que mezclase ambos? Entonces, Zero Latency es tu sitio.

Zero Latency es una empresa de Realidad Virtual que se encuentra en Madrid. Allí, puedes escoger entre dos experiencias, Singularity (que tiene algo que ver con el espacio, entiendo, por el tráiler) y Survival, que es la que he probado, la de los zombis.

Al llegar, tras una pequeña explicación de cómo funciona el juego y el material, toca equiparse: tienes, por un lado, una mochila que contiene el ordenador, al que están unidas las gafas de Realidad Virtual y los auriculares y, por otro, el arma. Aviso a navegantes, es un equipo bastante pesado; es más, mientras escribo esto (menos de una hora después de haber terminado la experiencia) sigo teniendo los brazos algo entumecidos. También es verdad que soy pequeñita y una blandengue, pero bueno, os digo que pesa de verdad.

En apariencia, el arma es como un fusil de asalto, pero mientras juegas tienes 4 tipos de armas entre las que elegir, dos fusiles de asalto, un francotirador y una escopeta (creedme que esta última es útil cuando tenéis los zombis pegaditos a vosotros).

Para los más competitivos, existen dos tipos de puntuación, individual y en conjunto, puntuándose las muertes de los zombis, siempre más valorados los disparos a la cabeza y las muertes con las armas más difíciles de controlar, el francotirador y la escopetas. Yo os diría que no os fijéis en los puntos, que la experiencia es buena por sí sola, claro que yo he perdido las dos veces, con lo cual mi opinión en este aspecto no es precisamente objetiva.

Una vez tienes todo puesto, comienza la aventura. Te encuentras en una ciudad apocalíptica y te van llegando oleadas de zombis que tienes que eliminar, en espera a que te rescaten. De algún modo me ha recordado a los zombis del Call of Duty, donde hay barreras que tienes que ir reconstruyendo para que los zombis no pasen. De primeras parece sencillo: hay cuatro barreras desde las que te irán llegando los zombis. Todo es genial hasta que empiezan a llegar muchos por todos lados y terminan saltándose la barrera y teniéndoles a medio metro. Es ahí cuando, si tienes ansiedad como una servidora, os recomiendo recordaros a vosotros mismos “no es real, solo es un juego” y seguir tirando (ha sido un hito para mí el hecho de que no he muerto en ninguna de las dos partidas). También me he tenido que recordar eso en un momento en el que te están elevando en una plataforma, porque yo, además de todo, tengo vértigo, y cuando estaba subiendo me decía a mí misma “si me caigo no me mato, si me caigo no me mato” (no me he caído al final, aunque os juro que me vi chafada en el suelo más de una vez).

Es una experiencia realmente inmersiva: en todo momento piensas que es real (hasta cierto punto, obviamente) y realmente te ves en una situación límite. A toda la experiencia tan solo le veo dos peros. El primero, la duración: son solo 30 minutos de juego (para nosotros fueron dos partidas, no se si irá por tiempo o por muertes) y, para el precio que es, realmente se hace muy corto. El segundo es la visión: no se ve bien. No me entendáis mal, no son los gráficos (que a ver, están bien, pero tampoco son brutalmente realistas), son más bien las gafas. Tienes dos lengüetas para enfocar y para mí, y los que vinieron conmigo, nos fue imposible. No se ve tampoco mal del todo, cuando aparecía un zombi lo veías, pero no con la nitidez que uno podría desear.

A pesar de todo, en general, es una gran experiencia, realmente divertida, que yo sin duda repetiré en cuanto pueda.

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Aquí os dejo una fotito de mi grupo que nos hicieron al salir (sin la pistola, por desgracia…)

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