GHOST OF A TALE: sobre entrañables ratones juglares y épicas historias

GHOST OF A TALE: sobre entrañables ratones juglares y épicas historias

Ghost of a Tale es un videojuego sencillo, sin grandes pretensiones pero que hará las delicias de las que busquen una gran historia y un juego tan sólido como bonito.

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En una industria donde prima la explosión de colorido, las causas bélicas y los personajes sobrehumanos es bueno encontrar deliciosos refugios donde otro tipo de historias tengan la misma cabida y donde sus personajes protagonicen otro tipo de narrativas, para nada peores. Y es que no es necesario ser un brujo albino tan diestro con la espada como follando, ni un alto rango militar en un universo plagado de amenazas para aventurarse por una buena historia en la búsqueda del ser amado, del propio coraje, ni para encontrar la magia arcana. Una maravillosa fábula de apenas 15 horas de juego puede ser tan eficaz como una de esas brutalidades de más de cien horas y un mundo abierto que te quita las ganas de explorarlo entero por lo inabarcable de su tamaño.

Ghost of a Tale es una Aventura Gráfica 3D y RPG, una propuesta creada por el pequeño equipo de Lionel “Seith” Gallat, desarrollador de videojuegos veterano de DreamWorks y Universal Pictures (ahí es nada). Durante 5 años han trabajado para dar vida a un mundo fantástico basado en la saga Redwall, una novela gráfica de Brian Jacques que nos presenta un universo protagonizado por animales antropomórficos.

Es esta una fábula medieval protagonizada por Tilo, un ratoncillo juglar de profesión que deberá explorar su pequeño mundo de fantasía valiéndose de su arte para el disfraz, la música y su labia, armado únicamente con un laúd, en busca de Merra, su esposa desaparecida cuyo destino es incierto. Encerrado en las mazmorras del Castillo de Altos Derreina por rebelde, tendrá que aventurarse por los laberínticos escenarios valiéndose de su sigilo y otras habilidades igual de buenas para sortear la vigilancia de las ratas al servicio del Comandante ratócrata de la fortaleza.

Cuando una fábula está bien narrada te permite entrever la historia mayor que subyace en el cuento principal. Cuando a J.R.R Tolkien se le ocurrió decir que en un agujero en el suelo vivía un hobbit (bendito momento…) no creo que fuera consciente de cómo la iba a liar muchos años después y que la tal historia subyacente iba a crear toda una tierra de fantasía (LA Tierra de Fantasía por excelencia y con mayúsculas) a la que le rendiría culto la humanidad entera. Y es que parece inevitable empezar a hacerse preguntas del tipo ¿pero qué es un hobbit? ¿Por qué vive en un agujero? ¿Es una persona o es un animal? ¿Qué come y qué fuma un hobbit? ¿Existe acaso alguien más capaz que Martin Freeman para dale vida a un hobbit?, etcétera, etcétera. Sin duda el punto de partida de una pequeña historia, de apenas un cuento para niños, si es bueno podría llevarnos lejísimos. Y esta sensación de gran trasfondo es algo que se intuye en Ghost of a Tale y es uno de los principales motivos por los que es un gran videojuego, mucho mejor de lo que pudiera parecer en un principio. La información no es mucha, pero es interesante. Las circunstancias de los personajes que encontramos no es muy compleja, pero es profunda. Tú no eres consciente de ello, pero te sorprendes a ti misma dándole vueltas a la historia que este juego te presenta: ¿Cómo lograron las ratas el dominio del gobierno? ¿De dónde viene la Llama Verde? ¿Cómo pueden los animales muertos volver a la vida? ¿De dónde viene esa tradición entre los ratones de tallar pequeñas estatuillas en honor a los seres queridos?… Y es entonces cuando te das cuenta de que la historia de Tilo va mucho más allá de lo que el juego te permite jugar y que esta fábula consigue ser épica porque tiene todos los ingredientes necesarios para serlo: política, magia, guerrerxs míticos, reinos antiguos, costumbres ancestrales, amor, muerte…

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La famosa frase “Esta máquina mata fascistas” rezaba en la funda de la guitarra de un trovador de nuestra propia realidad, el músico folk estadounidense Woody Guthrie. Como él, Tilo ha desafiado al sistema, laúd mediante, con esa otra arma sutil y transgresora que no mata pero hiere y cuyas consecuencias nos resultan peligrosamente conocidas en los tiempos que corren: la música.

Lo cierto es que fue Merra la auténtica revolucionaria que plantó cara al Gobernador, pero nosotras no sabremos el destino de Merra y sí el de su amado acompañante, Tilo, que comienza así su relato, a la espera de la dura sentencia reservada para los rebeldes y cuyo crimen ha sido negarse a complacer a la autoridad. Al no ser una gran producción todo lo que vamos encontrando en la historia se nos da en pequeñas dosis y esto sucede también con el componente musical, algo importantísimo en la vida del pequeño juglar que guarda a buen recaudo su libro de canciones, del que tendremos que echar mano para resolver algunas situaciones. Es otro buen detalle que te deja con las ganas de sacarle mucho más partido y que ayuda a construir el carisma del pícaro ratón.

La aventura de Tilo es una pequeña parte perteneciente a un mundo bien construido y del que iremos conociendo algunas cosas a lo largo de la narrativa, a medida que vamos resolviendo los interesantes puzles y completando las misiones. Los gráficos son excelentes, tal y como cabría esperar de “Seith” Gallat, y la jugabilidad bastante buena. Apela a la nostalgia de las antiguas aventuras gráficas con unos cuadros de diálogos muy poquito elaborados y un inventario sencillo de fácil gestión. Las acciones de Tilo no son nada complejas, los escenarios no muy grandes aunque sí endiabladamente enrevesados y en general el juego mantiene el perfecto equilibrio de todos sus elementos.

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En definitiva, Ghost of a Tale es una gran historia dentro de un videojuego sencillo en clave indie que a pesar de su entrañable sencillez consigue ser épico y profundo. No lo dejes escapar, no importa qué tipo de videojuegos te gusten o cuándo leas esto. Es casi seguro que te gustará y con un poco de suerte podremos disfrutar de una secuela. Ojalá.

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1 comentario
David
David 23/11/2018 a las 1:14 am

Me lo pillo, excelente reseña has escrito, denle una cerveza a esta mujer

Hacía tiempo que no juego algo de ese estilo

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