Una elegía a los juegos en flash

Una elegía a los juegos en flash

Como casi siempre empiezo con una mentira, o al menos una verdad a medias y por ello me disculpo: me temo que no vais a ver un poema a continuación; ojalá fuese así, pero la poesía nunca fue lo mío. Aun así creo que al menos deberíamos pronunciar unas palabras, porque Flash Player desaparecerá en 2020.

En cierto modo esto es algo que no solo ya se veía venir desde hace tiempo (hacía que se te colase malware que da gusto), sino que muchísima gente lleva ya años sin Flash en sus navegadores (suele venir desactivado por defecto y aquí paz y luego gloria). Yo no, y pido perdón por todos los virus que probablemente he ido colando en diversos ordenadores en los más de 15 años que han pasado desde que empezó mi andadura con los juegos Flash.

Pero no estamos aquí para juzgar a Flash, hoy solo quiero hablar de la enorme alegría que me han traído a lo largo de los años los juegos Flash. Empecemos por el principio:

Era yo por aquel entonces un moco absoluto y en mi casa ni mi padre ni mi madre estaban muy por la labor de dejarnos jugar a videojuegos ni a mi hermana ni a mí; las consolas brillaban bastante por su ausencia, aunque algunas portátiles sí que terminaron colándose a regañadientes. Pero lo que sí que teníamos en casa era un ordenador con Internet.

Ni siquiera recuerdo cómo terminé llegando a webs como Armor Games o Kongregate, lo que sí que tengo clarísimo es que una vez las encontré no las dejé marchar. He debido de jugar a la mayoría del catálogo que ofrecían esas dos webs: en ellas descubrí que me encantaban los juegos de room escape (llegué justo cuando el subgénero acababa de empezar) y todos me parecían maravillosos: Samsara’s room, con el que descubrí a Rusty Lake, que a día de hoy sigue siendo de mis estudios de videojuegos favoritos; Submachine, saga increíble que por aquel entonces y si la memoria no me falla contaba solo con dos episodios de los 10 más extras que llegaría a tener y que además me dio a uno de mis desarrolladores favoritos, Mateusz Skutnik; Deep Sleep, una trilogía maravillosa de la mano de Scriptwelder, el cual me atrapó con su estética pixel art.

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Achievement Unlocked, Rusty Lake, Epic Battle Fantasy, Corporation INC… la de horas tiradas ahí

Me produce una profunda tristeza que un capítulo enorme de mi vida se cierre así, porque según escribo estas palabras no paran de venírseme a la mente más y más juegos Flash que me acompañaron durante muchísimas horas de mi vida: Achievement Unlocked, ¡aún puedo tararear la música del elefantito azul! Y no solo eso, sino que fue mi primera experiencia de juego multijugador. Extraño, lo sé, pero es mi historia con los videojuegos y le tengo un cariño especial.

¿Alguno recuerda Super Crazy Guitar Maniac Deluxe *riff de guitarra*? Para mí ese juego significó un verano entero en que el Guitar Hero era demasiado caro como para poder permitírmelo (la versión de ordenador, de nuevo, porque de consolas nanay).

O la saga de Gemcraft, de la mano de Game in a Bottle, me descubrió los juegos de tower defense, subgénero que a día de hoy disfruto como el primer día, aunque no fue ni mucho menos el único: Arkandian crusade y Protector me hicieron, además de cimentar mi cariño por el género, querer a mis unidades como si fuesen mis hijos.

¿Final Fantasy? Yo tenía Epic Battle Fantasy y sí, era cutre, y no hay similitud más allá del género, pero era, para mí, una saga increíble, la primera (sin contar Achievement Unlocked, porque esa era su mecánica base) que me hizo sentir la necesidad de completar el juego al 100%.

¿Juegos de terror? (Otro género que disfruto como el primer día). Mientras mucha gente tenía Silent Hill, Resident Evil y demás juegos, yo recuerdo estar sentada en el despacho de mi padre, después de la cena, peleándome con Exmortis (¡2004! Increíble cómo pasa el tiempo). ¿Era un juegazo? Pues probablemente no, hace muchísimo tiempo que no vuelvo a él, pero recuerdo perfectamente la tensión del siguiente clic, el posible susto por los pasillos oscuros, la estética tan propia de este tipo de juegos de fotomanipulación. ¿Era cutre? Puede ser, pero era mi estética cutre, y en unos meses va a desaparecer.

Espero en un futuro poder recopilaros algunos de mis juegos favoritos, algunos de los que deseo que no se pierdan jamás, por cutres y tontos que parezcan, porque para mí significaron más de media vida como jugadora y han sido, a su manera, una parte muy importante de la misma.

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Deep Sleep, Learn to Fly, Creeper World, Super Crazy Guitar Maniac Deluxe…

¿Y qué hacemos ahora? Como ocurre con juegos en otras plataformas, hay buena gente por el mundo dedicándose a salvarlos, pero yo no puedo evitar que me invada una extraño terror al saber que muchos de ellos, muchísimos, no serán salvados. Quizás algunos sentís eso mismo cuando miráis hacia atrás y veis que roms de juegos de vuestra infancia son prácticamente imposibles de encontrar así que espero que entendáis esta tristeza que llevo sintiendo ya una temporada.

Sé que otros sí se salvarán; muchos juegos que yo solía disfrutar en navegador están disponibles en plataformas como Steam y de veras que doy gracias por ello, porque no concibo una situación jugabilísitica en la que yo no pueda ir a relajarme (lo uso como juego zen, soy así y no pido perdón) con Monster’s Den, Gemcraft o similares. Porque estoy viviendo a tiempo real cómo muchísimas obras que me formaron como jugadora desaparecen o van a desaparecer en un futuro próximo y no tengo ninguna garantía de que de aquí a un par de años pueda localizarlas en ninguna parte; será como si nunca hubiesen existido y me duele. Me duele muchísimo.

Soy consciente de que, de nuevo, no es algo que ocurra tan solo aquí, pero si algo tenemos que admitir es que el boom de los juegos Flash, por ser más baratos de producir que juegos para casi cualquier otra plataforma, nos dio una cantidad casi interminable de títulos. Sí, algunos eran mejores y otros eran peores (y algunos terribles, pero bueno, el juego de E.T. también existió), pero eran mis juegos, mi experiencia, mi historia.

Estoy mirando mi cuenta de Armor Games ahora mismo y no puedo evitar que me invada la nostalgia. Quiero rejugar todos y cada uno de esos títulos. Sí, incluso los más básicos, los más tontos. Me da igual, quiero poder volver a sentir lo que sentí hace más de 10 años. Yo también quiero poder disfrutar de mi nostalgia.

Ojalá poder salvar mi historia de la desaparición, porque me gustaría poder compartirla con todos vosotros. Puede que no fuese maravillosa, pero de nuevo, es mía, y me ha llevado por recovecos del mundo de los videojuegos a los que probablemente no habría llegado sin ser por ella. Dediquémosle aunque sea un minuto de silencio.

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Y ni siquiera he llegado a mencionar Transformice (que gracias a este artículo he descubierto que está en Steam y por favor, por favor, ¿¿quién se echa unas partidas conmigo??)

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7 comentarios
Zak
Zak 18/10/2019 a las 10:40 am

Van a desaparecer tantísimas joyas…
Tantísimas horas de enganche a juegos más simples que un ladrillo, y horas echadas intentando hacer tus propios jueguitos, o menús.

F

Glitched Ghoul
Glitched Ghoul 18/10/2019 a las 10:50 am

Es una lástima, la verdad. Estoy intentando sacar una lista de todos los que en su momento disfruté y, si se han salvado, incluir link para que se puedan jugar. A ver si puedo terminarla y pasarla por aquí también, porque hay cada chorrazo que deberíais jugar que no puedo dejar esto así XD

dioars
dioars 21/10/2019 a las 6:27 pm

Mucho ánimo! Yo jugué muchos en su día pero no recuerdo sus nombres, para mí fueron experiencias cortas y estimulantes, experimentos completamente diferentes a los juegos grandes a los que estaba acostumbrado y con su propio encanto

Glitched Ghoul
Glitched Ghoul 27/10/2019 a las 10:48 am

Me da rabia porque a veces la gente se olvida de que existen… Entiendo que no pueden competir con otros juegos para otras plataformas pero me parece innegable que ahí había joyitas <3

Ainho
Ainho 27/10/2019 a las 11:10 am

Ay. Yo no tenía ordenador en casa, pero sí en la oficina de mi madre, aunque solo podía usarlo unos días a la semana y solo por las tardes (y no tenía sonido XD). Recuerdo todas las horas que le metía a minijuegos. Ahí conocí la saga Grow de Eyezmaze y todos sus dibujitos, aunque no entendía nada porque estaba en inglés (o en japonés!) y no sabía ni papa.
Recuerdo pasarme horas buscando juegos que había jugado una vez y había perdido, como uno de correr y recoger nabos (sigo sin saber cómo se llama, creo que era coreano), o uno en el que eras un rey conejo que tenía que colonizar una isla con más conejos.
Esos juegos me dieron muchísimas horas de diversión y de flipe, porque había cada cosa… El juego de Afeita a Aznar era el mejor de todos, aunque durara 30 segundos

Darkor_LF
Darkor_LF 27/10/2019 a las 11:33 am

Al Learn to fly le eché bastantes horas :____

Glitched Ghoul
Glitched Ghoul 29/10/2019 a las 11:40 am

Ese juego era MARAVILLOSO

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