Mario: La Caja de Música. Mario en 1000 maneras de morir

Mario: La Caja de Música. Mario en 1000 maneras de morir

29/10/2019 | Nébore | 2 comentarios

En todo medio de videojuegos llega un momento en el que es necesario hablar de Mario. El motivo es obvio: este bigotudo fontanero es una de las figuras más importantes y emblemáticas de la industria, y todo apunta a que lo seguirá siendo durante muchos años. Puede que sus juegos os gusten más o menos, pero su influencia es innegable. Desde su primera aparición en 1985 este curioso héroe ha protagonizado una inmensa variedad de títulos, que enseguida se han convertido en grandes éxitos. A lo largo de los años le hemos acompañado en sus aventuras para salvar a su damisela en apuros, jugar al tenis, participar en los Juegos Olímpicos, correr en carreras de karts… No se puede negar que tiene una vida ocupada.

Pero todo esto no era suficiente para la desarrolladora indie Team Ari. Era momento de crear el desafío definitivo para nuestro viejo amigo, su aventura más peligrosa: explorar una mansión encantada SIN ASPIRADORA.

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Fuente: Giphy

A grandes rasgos esa es la premisa de Mario: la Caja de Música, un interesante juego desarrollado con RPGMaker. En el reino comienzan a extenderse rumores acerca de una mansión abandonada en medio del bosque. Como suele ser habitual en esta clase de encantadores lugares, aquellos que se atreven a entrar nunca regresan. Y como parece que no existe una guardia funcional en este mundo, es tarea de Mario adentrarse en la mansión, resolver el misterio y encontrar la manera de escapar con vida (supongo que el trabajo de fontanero no está muy bien pagado en el reino Champiñón).

Y es aquí donde la cosa empieza a ponerse… intensa. Por si no había quedado claro con la premisa, este es un juego de terror. No es un juego que “asuste” realmente: sus jumpscares son bastante ligeros, pero muestra escenas que pueden perturbar a algunas personas. Concretamente, la página oficial advierte sobre el siguiente contenido: descripción de canibalismo, asalto y asesinato, muerte, suicidio y gore. Es importante señalar la gran influencia de títulos como Corpse Party o The Witch’s House entre otros, algo que enseguida se deja ver. Cada paso en falso nos conducirá a una muerte horrible, así que os recomiendo precaución si esto os afecta.

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Conviértete en un héroe, decían. Comerás tarta, decían

En cuanto a las mecánicas, olvidaos de las clásicas plataformas (de hecho, ni siquiera se puede saltar). Nos pasaremos gran parte del tiempo explorando la mansión en busca de pistas, resolviendo puzles y tomando decisiones potencialmente mortales. Como ya he mencionado antes, cada error nos conducirá a un game over, tras lo cual volveremos a la pantalla de título, así que os recomiendo guardar a menudo. Es más, aunque suene extraño, os recomiendo que busquéis todas las formas de perder que podáis. Cada muerte en este juego es distinta, con narraciones e ilustraciones únicas para cada una. Se nota el trabajo y mimo que hay detrás de estas escenas, y sería una lástima que se perdieran en los archivos del juego. Por supuesto no es una obligación, especialmente teniendo en cuenta que pueden ser bastante perturbadoras, pero ahí están para quienes tengan alma coleccionista.

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Wait, WHAT?

Pero hay algo aún más terrorífico de lo que todavía no os he hablado. Un elemento que no ha dejado de provocarme pesadillas y sudores fríos. Me refiero a su mecánica maldita, probablemente programada por el propio Bowser. Habrá ocasiones en las que tendremos que pulsar repetidamente un botón hasta llenar una barra que aparece en pantalla. Y al principio es una mecánica sencilla, llevadera, que refleja acciones como intentar echar una puerta abajo. Pero a medida que nos acercamos al final la dificultad de esta mecánica se vuelve ridícula, exigiéndonos estar varios minutos presionando el dichoso botón a toda velocidad sin bajar el ritmo. Os aseguro que hubo momentos en los que tuve que dejar el juego porque me dolía el brazo del esfuerzo.

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NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Al menos esta dificultad no está presente en todas las rutas. El juego tiene cinco finales en total: tres malos, uno normal y el verdadero (sé que a nadie le importa, pero mi favorito es el final malo 1. Queda dicho). Los dos primeros finales malos están libres de la mecánica maldita, pero en el resto nos tocará sufrir. Si queréis saber cómo conseguir cada final, el fichero del juego incluye una guía con los pasos a seguir, además de las soluciones de los puzles. Una pequeña ayuda que nunca está de más.

Pero sé lo que estáis pensando: “¿Qué hay del apartado artístico? Háblanos de una vez del arte del juego”. ¿Cómo, que no estabais pensando eso? Pues me da igual porque este juego es hermoso y vais a tener que aguantarme. Lo cierto es que me llevé toda una sorpresa la primera vez que jugué este título. No sabía qué esperar de un juego con esta premisa, pero desde luego no contaba con todo el trabajo que claramente se ha invertido en este apartado. Durante el juego veremos numerosas imágenes, todas muy bien hechas y expresan a la perfección la situación y el tono del momento. No solo eso, sino que incluso han preparado un opening. Un OPENING. ¿Acaso podemos aspirar a más? Yo creo que no.

MARIO

Cute

Antes de terminar hay algo más que tengo que comentar. Este juego, tanto en su trama como en sus mecánicas, está muy ligado a este género de títulos de miedo desarrollados con RPGMaker. Pero… ¿qué tiene que ver Mario con todo esto? Pues no lo sé, y lo digo en serio. En todo momento nuestro héroe actúa y piensa como cualquier protagonista genérico. Es cierto que como personaje mudo su personalidad es un tanto ambigua, pero después de tantos años de aventuras pueden distinguirse algunos rasgos. No he visto nada en este Mario que me recuerde al clásico fontanero. Lo mismo ocurre con el mundo: esto no parece el reino Champiñón, ni siquiera se aplica la misma lógica que impera en ese lugar. Los fantasmas tienen un aspecto completamente distinto, y es imposible derrotarlos de la misma manera que en los juegos principales. Y olvidaos de Toads, Goombas… No veréis ninguno aquí. Solo hay un elemento relacionado con este universo que tenga alguna relevancia, y es el personaje de Luigi. No quiero haceros spoiler, pero sí diré que me ha gustado mucho la interpretación de Team Ari de este personaje, al que ahora veo con otros ojos.

No puedo negar que este juego tiene algunas pegas, pero realmente me alegro de haberlo descubierto. La trama, aunque un tanto genérica, tiene algunos giros interesantes que despertaron mi interés. Las mecánicas pueden llegar a ser problemáticas, pero solo en muy contadas ocasiones, el resto del juego es muy fluido. ¿Y qué decir del arte? Visualmente es una maravilla. Se nota que hay mucho cariño y esfuerzo detrás de este título, y opino que merece ser más conocido. Además, es gratis, así que no tenéis excusa para no darle una oportunidad. Podéis descargar el juego en su página oficial, que incluye una traducción al español hecha por fans (concretamente por el equipo Fay Traducciones).

Y no puedo terminar sin transmitiros la principal lección que he aprendido de este juego: pagad a los fontaneros. No merecen arriesgar la vida contra fantasmas para conseguir un sueldo digno.

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Lo siento, colega

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2 comentarios
Glitched Ghoul
Glitched Ghoul 29/10/2019 a las 11:46 am

No sé qué narices acabo de leer pero te juro que me encanta XD

Nébore
Nébore 29/10/2019 a las 12:49 pm

De lo mejorcito que he jugado del género, es fascinante

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