Shepard, la representación de la fortaleza femenina

Shepard, la representación de la fortaleza femenina

La tradición dicta que el 7 de noviembre es un día de celebración, el N7. Por supuesto, una celebración adoptada con muchas ganas y alegría, que esperamos cada año como si fuese un aperitivo pre-navideño. Y lo digo en plural porque, para qué mentir, es probable que todas las personas que sean fans de Mass Effect revisen las redes sociales ese día en busca de esas pequeñas sorpresas que suelen caer cada año, sin embargo no podemos fiarnos demasiado, que también podemos terminar viendo un streaming de un señor sentado en una chimenea con una taza, que en Bioware son muy cabrones y encima les gusta serlo. Pero, aparte de esas noticias, ¿qué es lo que hace esa celebración tan especial? No puedo responder por todo el mundo, aunque creo que sí que puedo responder por la mayoría de las mujeres fans del juego cuando digo que todo esto es importante por Shepard. Ella, la clave central de todo el juego y la conexión con las jugadoras. Con perdón de Mark Meer, como ya hemos dicho anteriormente ella es el eje central de la trilogía, y el trabajo de Jennifer Hale es la guinda del pastel, pero no son pocos los detalles que consiguen que nos sintamos al 100% representadas por ella y que nos haga creer en nosotras mismas.

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Para empezar, el hecho de que sea una señora con una carrera consolidada y encima en una profesión en la que en general, en el año que salió el primer juego (2007), estaba casi en su totalidad dominada por hombres y sin posibilidad de ascenso de una mujer a los puestos superiores. Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que ahora seamos todas unas militares capaces de superar una prueba tan dura como el N7. Es más bien que, por norma y con pocas excepciones, en ese momento partíamos de personajes femeninos que no eran nadie, o que eran princesas esperando a ser rescatadas, o que eran un inicio de heroínas que solamente hacían cosas porque se lo había encomendado un hombre (su padre, su pareja, su superior, etc.). Shepard, en cambio, había tomado las riendas de su vida, había triunfado en su trabajo, era comandante, tenía tanto el respeto de sus superiores como el de los soldados rasos y no le costaba nada enfundarse su armadura y salir a hacer el trabajo de campo con ellos. Y todo ello siendo una mujer. Con eso, ella se convertía en nuestra propia fantasía de poder, que desviábamos un poco hacia nuestra vida real pensando frases como “si Shepard puede hacerlo, yo también voy a ser capaz”, llegando a utilizarlo incluso en las situaciones más sencillas que nos íbamos encontrando en nuestra vida. Y es que si ella se hizo hueco, ¿por qué no íbamos a poder las demás? ¿Por qué íbamos a dejar que un hombre desconocido se quedase con ese puesto que nos merecíamos? ¿Por qué nos teníamos que apartar y dejar que otro se encargase? Esto, aunque suene absurdo porque “solo es un videojuego”, era un pequeño paso que dábamos para creer en nosotras mismas y luchar por normalizar esos huecos en los que ya deberíamos estar pero nos tenían vetados.

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Sin embargo, no toda esa representación es por la renovada confianza en nosotras mismas que tenemos en el ámbito laboral o estudiantil, sino que va más allá, a lo que podría considerarse como “la vida diaria”. Está claro que ninguna de nosotras estuvo en un planeta desconocido o en la Ciudadela (si es así avisad, que yo también quiero), pero las reacciones y comentarios de la gente que nos rodea es similar a la que nos encontramos en el juego. Y es que, aunque mucha gente crea que no, la Shepard femenina tiene opciones de diálogo diferentes a las del Shepard masculino. De hecho, he escuchado más de una vez que si la manejas a ella tus compañeros de nave hablan contigo muchísimo más que si lo llevas a él, no sé cómo de veraz será esto porque supongo que dependerá de muchos factores, pero teniendo en cuenta que nunca he jugado con el personaje masculino no pude compararlo personalmente (os dejo la idea, por si queréis verificarlo). Por norma general esas interacciones con tus compañeros evitan los comentarios desagradables hacia ti, que por algo eres la comandante y puedes mandarlos por la escotilla de una patada en el culo, no obstante fuera de la Normandy el mundo es más hostil y, cómo no, más machista. Y no tendremos naves espaciales en nuestra vida diaria, pero machismo hay para rato, así que ver a Shepard enfrentándose a esas situaciones nos hicieron sentirnos muy cerquita de su posición. Por ejemplo, una de las primeras misiones que nos encontramos al llegar a la Ciudadela nos lleva al Antro de Chora. Allí, un Harkin babosísimo nos suelta un “Hola, cariño, qué buena estás con ese traje”*, una frase que hemos escuchado millones de veces con todas sus variantes, es lo que solemos encontrarnos en el día a día. En 2007, lo normal para nosotras sería reaccionar con una sonrisa nerviosa y salir de allí pitando en cuanto fuese posible, pero Shepard no hace eso. A Shepard en su rueda de diálogo le aparece una frase: “Eres asqueroso”. Y puedes seleccionarla. Y le das. Y de repente ves cómo una señora que te representa le planta cara a un tío sin pensárselo dos veces, ese tío había dicho algo que le disgustaba y se había comportado como un cerdo, así que ella no iba a dejarlo irse de rositas sin decirle nada. Esto era algo impensable fuera de los videojuegos, siempre existía el miedo de “¿Y si reacciona mal? ¿y si se pone agresivo?”, y todavía sigue existiendo aunque haya disminuido un poco. El tema es que Shepard se había comportado tal y como nos gustaría hacerlo nosotras mismas. Y no una o dos veces, sino que se repite durante toda la trilogía, con pequeños detalles que nos gritan que sí, que Shepard está en nuestro lugar, que se planta ante cada basura machista que se le ponga delante y que nosotras también podemos, porque nosotras somos ella.

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Tampoco nos podemos olvidar de las relaciones, que estamos en un juego de Bioware. Empezando por las de amistad y dejando a un lado la que tenemos con los personajes masculinos, que tampoco tienen nada malo, no podemos negar que aquí nos encontramos con más de una amistad basada principalmente en la sororidad. Nuestras amigas espaciales nos ayudaron a abrir los ojos y a no creer en la típica frase que intenta inculcarnos la sociedad, cada vez consiguiéndolo mucho menos: “La amistad entre mujeres es muy mala, son muy envidiosas y van a apuñalarte por la espalda”. En Mass Effect nos encontramos mujeres que, en principio, desconfían de ti porque no te conocen de (casi) nada, sin embargo poco a poco van convirtiéndose en tu familia, te apoyan, las apoyas, e incluso terminan desarrollando un cierto nivel de amistad entre ellas y celebrando sus logros personales sin pensárselo dos veces. Si les ofreces tu cariño acabas consiguiendo que Jack sea una cinnamon roll, que Tali se enfrente a sus miedos y que Liara llegue a recorrer un planeta para recuperar tu cuerpo hecho masilla. Y oye, eso es muy bonito. Pero más bonito es darse cuenta de que Shepard te enseña que en realidad las mujeres son maravillosas entre ellas, y que porque un mal bicho te haya hecho algo alguna vez no tienes por qué condenar a todo un género, sino a saber dónde estarían ya todos los hombres. Por suerte, como sabemos dejar de lado el género en las relaciones de amistad, también podemos ver las diferentes relaciones amorosas a las que nos da acceso Bioware. Muchas veces, en el imaginario colectivo, las mujeres estamos destinadas a ser las cuidadoras de la relación hetero, o a ser “la masculina” o “la femenina” de la relación sáfica, obligadas a adoptar los roles de la pareja hetero. Aquí otra vez nos da un empujoncito Shepard, ayudándonos a darnos cuenta de que nosotras también nos merecemos cuidados, que una relación significa dar y recibir, y que demostrar el afecto es algo bueno y necesario. Sea con Garrus, con Liara, o con el primer alien que pase por la calle. Eres una mujer, sí, y también te mereces poder tener lo mismo que Shepard, porque ella es como tú y ya lo tiene, sin tener que dejar de lado su carrera ni sus asuntos personales. 

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Esos son los tres puntos principales, pero la verdad es que no faltan detalles que consiguen que Shepard se haga hueco en el fondo de nuestro corazón. Algunos son detalles pequeños y que ni siquiera pensaron mucho, como la forma de caminar. Las animaciones del señor y la señora Shepard son prácticamente iguales, quizá por ahorrar tiempo, dinero o las dos cosas, pero esa forma de andar tan “masculina”, que eliminaba por completo los típicos andares femeninos que nos asignaban en todos los videojuegos y que simulaba la forma de caminar que tenemos nosotras un día cualquiera, le dio un aspecto realista. Shepard no era una modelo, era una soldado. Shepard llevaba botas, no posaba mientras caminaba y no retorcía su cuerpo para hacerlo más atractivo a los ojos masculinos. Shepard era normal, era como nosotras. Y del mismo modo, ella se comportaba tal y como lo haríamos nosotras en su situación. Sin importar si tirábamos más hacia el lado renegado o hacia el lado paragón, podíamos mandar al Consejo a freír espárragos, seguirle los chistes a Joker o lanzarnos de cabeza a un tiroteo. Es cierto que con el Shepard masculino también podías hacerlo, pero lo importante era que te daban la posibilidad de hacerlo siendo tú una mujer, dejándonos incluso una de las mejores escenas de videojuegos: ella, Shepard, dándole un cabezazo a un Krogan. Con todo su arte y dejándonos bien grabado en nuestra cabeza que nosotras también somos Shepard, somos fuertes y podemos con lo que nos propongamos.

* Traducción un poco libre y resumida porque no encuentro el vídeo en castellano y si abro el juego no me sacáis del pozo en dos meses.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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