Análisis de Doom Eternal

Análisis de Doom Eternal

Habéis esperado años, muchos años.

Han pasado décadas desde aquella primera entrega de Doom, desde que aquellos ruidos de los cacodemonios y ciberdemonios nos ponían los pelos de punta, desde que la mera idea de enfrentarnos a un barón infernal nos diera escalofríos…

¡Ahora este maravilloso terror a los megamonstruos vuelve, con más intensidad, más riffs de guitarras, más… más de todo!

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Doom es una de esas sagas que, o bien has jugado, o conoces con mucho cariño por sus fans entregados y pasionales. En Todas Gamers somos fans de Doom y, desde luego, esperábamos con entusiasmo esta nueva aventura. Desarrollado por id Software y editado por Bethesda, hemos leído cositas sobre Doom Eternal que han despertado nuestras ganas: hay quien dice que se revela como el mejor FPS de todos los tiempos, que excede las expectativas del fandom, que se han incorporado elementos que mejoran su jugabilidad con respecto a los anteriores…

Pues bien, yo os voy a contar cómo ha sido mi experiencia con Doom Eternal (con cero spoilers y la cantidad justa de información para tentaros, pero para que también podáis descubrir todo sobre Doom vosotras mismas) y en qué consiste este juego que tanto está dando que hablar. ¿Está a la altura de sus predecesores? ¿Mejora la experiencia para el jugador, incluye mejoras innovadoras? ¿Tiene una banda sonora a la altura de lo esperable? Y por último, ¿tiene suficiente casquería?

La premisa es sencilla, sin complicaciones: la Tierra ha sido sitiada por monstruos terroríficos y es el cometido de nuestro protagonista detener estas fuerzas. Para ello, debemos localizar y eliminar a tres sacerdotes del infierno, con la esperanza de que esto contribuya a mejorar las condiciones actuales, que no son muy agradables… la cosa no pinta bien. Pero allá va nuestro slayer, siempre dispuesto, siempre a tope.

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Doom Eternal nos presenta un protagonista masculino slayer arquetipo. A medida que avanzamos y cumplimos misiones desbloquearemos ítems y skins para personalizar a nuestro, ejem, caballero. Otra diferencia con entregas anteriores, que a mí particularmente me ha encantado, es que contamos con un centro de actividades (un hub de toda la vida), la Fortaleza del destino, desde el que adquirir algunas mejoras y desplazaros por los diversos parajes donde cumplir misiones. Tanto dentro como fuera de tu Fortaleza, VEGA es la IA que te hablará durante todo tu recorrido, dándote sabios indicativos sobre la misión y colocando de forma estratégica los marcadores de puntos esenciales. Esto del hub me trae recuerdos de otros jueguitos espaciales, como Mass Effect: Andromeda, y me parece una manera agradable de hacer descansar al jugador entre misiones. Y es que no lo olvidemos: estamos ante un FPS de mucha, muchísima acción y dinamismo; de escaramuzas breves, sí, pero cargadas de tensión, en las que tendrás que concentrarte al máximo para no acabar despedazado en cualquier pozo de lava.

¿Recordáis aquella pistolita ridícula que nos daban en el primer Doom? Pues olvídate. Aquí no hay pistola, y tu primer arma será una fabulosa y destructiva escopeta. Adquirirás nuevo equipo cuando avances en tus misiones, pero ojo: el juego tiene un relativamente complejo sistema de mejora y optimización de armas. Más tarde también encontrarás runas y otras maneras de mejorar tu traje o tu rendimiento. Podrás invertir algunos puntos de habilidad en, por ejemplo, añadirle una mira telescópica a tu cañón. Cada una de estas mejoras, a su vez, se ramifica en mejoras secundarias. Cada arma es mejor que la anterior y permite nuevos modos de matar con originalidad y desparpajo (cada uno en su estilo).

Por mi parte, yo me quedo con la vieja conocida escopeta y su mejora de granadas. ¿Has probado a tirarle una en la boca a un cacodemonio? ¡Espectáculo de sangre azul (literalmente)! Además de tu hermoso arsenal de armas, contarás con una motosierra que segará a tus enemigos para obtener munición cuando te quedes sin, así como otros jueguetitos divertidos que debéis descubrir vosotras (¿alguien ha dicho lanzallamas?).

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Toda esta plétora de armamento nos lleva, inevitablemente, a hablar de un punto muy importante en este FPS: la estrategia. Quizá mi hablidad con este tipo de juegos en PC no sea excelente, pero creedme si os digo que es necesario planear muy rápido una estrategia ante cada combate para no acabar pulverizado en cuestión de segundos: hazte una idea del mapeado, busca los rincones más convenientes, estudia a tu enemigo y… consigue el control de la zona. Disparar a lo loco no funciona: ya lo he probado. Sopesa primero los puntos débiles de cada adversario (sencillo de saber, difícil de ejecutar) para buscar el modo de destruir a los más hostiles rápidamente. ¿Te quedas sin munición? Pues venga, dale a la motosierra. En comparación con entregas previas, la sensación es que Doom Eternal nos da mucha menos munición, con lo que te las tendrás que apañar con una buena capacidad de reacción y adaptabilidad al medio. ¡No queda otra!

Doom Eternal ha conseguido algo muy curioso: convertir a nuestro slayer en Super Mario. Son muchos los portales que nos transportarán a otros lugares del mapa para ayudar (o no…) en las batallas; otros te lanzarán por los aires, lo que da una buena posibilidad de estudiar el mapa y encontrar recursos… Y, ¿por qué tanta interactividad en el entorno? Porque gran parte del tiempo en Doom no lo pasarás matando, no: lo pasarás saltando plataformas, balanceándote en salientes y buscando la mejor manera de sortear escenarios imposibles. En realidad yo pensaba en simplemente matar a degüello, tal vez explorar un poco, pero no espera esta locura de plataformas que, lo reconozco, me ha llegado a desquiciar en algún momento.

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Los mapas de Doom Eternal, que puedes obtener en unos terminales de automapa, te ayudarán a explorar la zona y desvelar secretos. La exploración es importante: necesitas buscar por todas partes para poder mejorar al máximo tus armas y desatar el potencial de tu slayer. Olvídate de llaves amarillas, rojas y azules (bueno, no te olvides del todo): las mejores recompensas están muy bien ocultas.

Exploración, plataformas, batallas… ¿qué le pasa a este Doom? Pues… ¡que es díficil! Al menos, lo es más que sus entregas anteriores, que destacaban por una mayor linealidad y estaban más centradas en la destrucción plena que en esquivar obstáculos u obtener mejoras. Para todas las que presumís de que los Soulborne son bien sencillitos, debéis saber que en Doom Eternal disponéis de varios niveles de dificultad y la posibilidad de desbloquear alguno más… eso sí, preparaos para la más absoluta demencia. Por cierto, el juego no penaliza ni recompensa la elección de la dificultad: no cambia el número de enemigos ni sus movimientos, solamente la cantidad de daño que te causan. Tranquila, no te van a llamar inútil por elegir el fácil ni encumbrarte por optar por la estupidez, estooo, el difícil.

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¿Y qué ocurre con la música? Para mí, uno de los mejores aspectos de este juego. Cuando empieces a escuchar un buen guitarreo, te espera una tunda de las buenas: cada escaramuza está llena de un rock metalero sin piedad, que nos ayuda a meternos en harina y nos excita para matar más y mejor. ¿Cuál es el problema? Que tanto estímulo junto —violencia, música, sangre, estrategia— resulta agotador, y vamos a tener que hacer alguna pausa frecuente si no queréis terminar, como yo, con un derrame ocular (verídico).

A estas alturas ya tendréis ganas de conocer a nuestros oponentes, los queridos bichos malos de la historia. Bien sabéis que esta saga no tiende a innovar, porque lo viejo conocido… nos gusta. Desde luego, todo el juego está lleno de zombis y enemigos masilla para proveerse de munición y armadura prácticamente a coste cero. No hay grandes innovaciones en cuanto a los enemigos: la mayoría son los vecinos de siempre, con un aire Mad Max macarra, y de los más tochos y especiales no me gustaría desvelaros muchos datos… eso sí, todos ellos están pensados para tener un punto flaco, una debilidad que podrás explotar para librarte de ellos lo antes posible o, al menos, hacerlos menos letales. Un ejemplo muy claro —tranquilas, este bicho sale al principio del juego— es la del arañatrón: una vez destruyes su torreta (muy fácil con una granada o el rifle), no es más que una albondiguilla con patas con escaso poder destructivo.

Se ha hablado mucho de los gráficos de Doom Eternal. Estoy segura de que en un ordenador de varios miles de euros, configurado exclusivamente para estas novedades, este Doom será una experiencia gráfica espectacular. Mi ordenador tiene apenas 3 meses, buen procesador y buena gráfica y, ¿sabéis?, me parece que la entrega anterior se veía mejor. No sé si se debe a su optimización, a que todavía no lo he configurado para que encaje a la perfección con mi equipo, pero… en este punto debo decir que el juego me ha resultado algo decepcionante.

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¿Cómo os puedo resumir la experiencia? Compleja, divertida, brutal. Unos gráficos que me han dejado ligeramente fría. Una buena, contundente banda sonora. Quizá demasiado plataformeo para mi gusto, mucho tiempo invertido en saltos que podría haber pasado matando. Enemigos divertidos, los de siempre. Escenarios con detalle, bien diseñados, orgánicos en algunos casos (me han recordado a algunos momentos de Dante’s Inferno o Devil May Cry V), con mucho potencial en cuanto a exploración y explotación. Y sangre, mucha sangre… porque todos hemos venido a lo mismo, ¿verdad? A matar sin consuelo y despedazar bichos, a hundirlos en la miseria con tu habilidad de ejecución y contemplar un breve vídeo donde estallan, sangran, son eviscerados o partidos en dos… ¿son acaso los juegos de Doom una apología clara de la ultraviolencia? Si habéis llegado hasta aquí y habéis jugado el juego —o lo vais a hacer—, esta pregunta tan compleja será mejor dejarla en el aire: confiemos en que está perfectamente justificado cometer una masacre colosal si es para librar el planeta de monstruos feos y malolientes.

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Os animo a probar Doom Eternal, sus posibilidades, su modo online… os aseguro unas cuantas horas de diversión, adrenalina y mucha, muchísima destrucción.

Copia de prensa proporcionada por Betheseda

Las imágenes han sido tomadas durante las primeras horas de juego para evitar, en la medida de lo posible, todo spoiler o información que estropee el juego para las lectoras.

No he podido encontrar los nombres del  equipo de localización al español de Doom Eternal a quienes me gustaría felicitar por su trabajo. 

 

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88deathgazer
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1 comentario
BoKeRoN
BoKeRoN 24/03/2020 a las 10:38 am

RIP & TEAR
Yo lo que hecho de menos son las distintas formas de morir del prota que sí tenía Doom 2016. Por lo demás, bastante de acuerdo con el análisis.

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