Revolución con rebequita

Análisis de Help Will Come Tomorrow

Análisis de Help Will Come Tomorrow

Rusia, 1917. Tras haber participado en la Primera Guerra Mundial el pueblo ruso está muriéndose de hambre y enfadado con el Zar Nicolás II por haberlos hecho partícipes de esa guerra. La oposición política cada vez es más fuerte, los bolcheviques aumentan y llega un momento en el que los obreros toman las armas, decididos a iniciar la insurrección. Ha comenzado la Revolución de Octubre. Pero la sociedad no se había paralizado, el tren Transiberiano surcaba el país de punta a punta y en su interior viajaba gente que comprendía desde la clase más baja y pobre a la aristocracia más cargada de joyas. Ahí es donde comienza la historia de Help Will Come Tomorrow, un juego de supervivencia y gestión de recursos desarrollado por Arclight Creations, editado por Klabater y publicado en Steam, Nintendo Switch, PlayStation 4 y Xbox One

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La trama comienza tras un atentado al tren. Los revolucionarios dinamitan las vías en el momento en que está pasando por la zona y matan al instante a muchos de los pasajeros. Aquellos que sobreviven a la explosión no corren una mejor suerte, se escuchan las balas resonando entre los escombros y muy pocas personas consiguen huir de esa masacre. Por suerte sí lo hacen nuestros cuatro protagonistas (como es normal, que si no a ver a qué íbamos a jugar). Me gustaría concretar más sobre quiénes son o por qué están ahí, pero resulta que la variación de los personajes es un detalle clave en este juego, porque son elegidos de forma aleatoria entre una lista de nueve personas diferentes. Por un lado tenemos a tres aristócratas, por el otro a tres revolucionarios y, en el medio, a otras tres personas que son neutrales y básicamente pasan de la política y solo quieren irse a su casa. Como os imagináis, esto da a lugar a que siempre pueda haber rencillas por las diferencias ideológicas que no solo se tendrán que tragar los personajes, incluso las nuestras entrarán en debate más de una vez. Sin embargo tienes que dejar todo atrás y centrarte en una sola cosa: sobrevivir. Y dejadme que os diga que no es algo fácil estando en mitad de un bosque de Siberia en invierno, por si no os lo habíais imaginado.

El juego te suelta en un pequeño campamento, por llamarlo de alguna manera, donde tienes un montón de nieve que eliminar si quieres construir tu refugio, además de una pequeña hoguera a puntito de apagarse. Apenas tienes recursos, unas pocas ramitas para construir o quemar, unos arándanos, bichos o raíces para comer, y el agua brilla por su ausencia, como mucho tienes una botella de vodka y unos cigarrillos. El grupo no está precisamente contento con ello y se ponen nerviosos, así que una parte se dedica a menospreciar a la otra mientras algunos intentan poner paz porque se necesitan entre ellos. ¿Y tú? Pues tú, como ente que lo dirige todo, tienes que intentar que se lleven bien mientras organizas la mejor forma de conseguir salir adelante. Tras un tutorial larguísimo que te detalla hasta lo más mínimo (y que puedes saltarte pero no es lo más recomendable) acabas aprendiendo que una persona puede hacer un trabajo concreto, aunque es mucho más efectivo hacerlo por parejas. Y si encima se llevan bien tienen más probabilidades de conseguir el premio gordo, que aquí igual es encontrar un puñado de setas, nos conformamos con poco.

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Hay varios factores que debes tener en cuenta en todo momento: el frío, el hambre, la sed, el sueño y los enemigos. Todo parece relativamente fácil de conseguir, ya que al salir del campamento siempre acabas encontrando algo que te puede ayudar. Sin embargo se nos puede complicar la cosa dependiendo de a dónde nos dirijamos. Para el hambre siempre suele aparecer algo, pueden ser bayas, setas (que sin cocinar causan cierta indigestión o pueden ser venenosas o alucinógenas) o cosas que en principio no parecen muy comestibles, aunque mejor eso que nada. Para la sed, tendremos que alejarnos más del campamento y buscar un río en el mapa, pero alejarse también puede tener consecuencias y nos pueden aparecer enemigos, animales salvajes, eventos narrativos aleatorios o nos podemos agotar tanto que tendremos que pasar la noche en mitad de algún bosque. El frío es algo que en principio podemos creer que es fácil de solucionar. Al fin y al cabo, estamos en mitad de un bosque, lo que sobra es madera, ¿verdad? Pues resulta que no, porque si avivamos demasiado nuestra hoguera el humo atraerá a los revolucionarios y quizá acabemos con un disparo entre ceja y ceja, así que lo mejor que podemos hacer es intentar mantener el fuego bajo y tratar de conseguir cosas que nos ayuden a crear un pequeño refugio donde dormir y perder tanto el frío como el sueño. Con suerte podremos seguir evitando a toda esa gente con armas de ahí fuera y sobreviviremos un día más. Como veis, todo es más complicado de lo que parece, y si encima tenemos en cuenta que hay tres niveles de dificultad en el juego ya confirmamos que hemos venido aquí a sufrir.

Lo que diferencia Help Will Come Tomorrow de la mayoría de los juegos de gestión de recursos es el peso de su carga narrativa. Todo sucede prácticamente en un par de pantallas, así que para darle importancia a la trama, conseguir que los personajes no te dejen indiferente y destacar la historia sobre la dificultad de sobrevivir, se reúne la información en momentos clave. Cada noche, cuando ya no tienes más energía para conseguir más recursos o construir tu refugio, tus protagonistas se sientan alrededor de la hoguera y mantienen las conversaciones que no se dieron lugar durante el día. Te cuentan de dónde vienen, qué les preocupa, qué sienten, hablan de la muerte, de la suerte que tienen al haber sobrevivido, e incluso comentan anécdotas divertidas de su pasado, en un intento de subir la moral a los demás. Tú escoges tanto el tema del que hablan, como las respuestas que se pueden dar, y eso afectará a la relación entre todos. Es decir, si decides que tus personajes sean unos egoístas, les caerán mal a los demás y acabaréis muertos porque se negarán a colaborar entre ellos. Aunque para eso también dependerá la otra parte de la narrativa, la que aparece en eventos aleatorios. Ahí nos podrán pasar mil cosas diferentes, desde poder investigar una cabaña en la que quizá haya algo que nos ayude, a caminar sobre la placa de hielo de un lago rezando para que no se rompa, o encontrar un montón de cadáveres antiguos que podrás enterrar, arriesgándote a que los revolucionarios te descubran. En cada decisión estarás un paso más cerca de la muerte o de la salvación, y muchas veces ni siquiera te darás cuenta de ello, por eso lo mejor que puedes hacer es asegurarte de tener una red de apoyo y soñar que algún día conseguirás salir de ese bosque de Siberia.

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A veces, durante las situaciones más horribles de tu vida, tienes que depender de otras personas para poder continuar. No siempre estaremos de acuerdo ni forjaremos una amistad indestructible, pero cuando vemos que el futuro se nubla debemos remar siempre hacia el mismo lado. Porque como dijo una gran señora, no se puede construir un mundo nuevo y mejor si lo hacemos cometiendo los errores del antiguo y aplastamos a los de abajo. Precisamente ahora, en mitad de una pandemia mundial, hemos visto que actuar de forma individual no nos lleva a nada, que nos necesitamos y nos tenemos que apoyar para seguir adelante. Y eso, de una forma un poco retorcida, también es algo bonito si lo tenemos en cuenta para mejorar nuestro futuro. 

 

Copia de prensa proporcionada por Klabater.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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