Cuidado con ver demasiado la tele, niños

Análisis de Little Nightmares II

Análisis de Little Nightmares II

Han pasado ya cuatro años desde que conocimos a Six, la protagonista de Little Nightmares. Este juego de terror fue innovador en ambientación y sirvió como inicio en el género a muchas jugadoras como la que escribe. Y ahora, en este 2021, Bandai Namco nos trae la ansiada precuela: Little Nightmares II. Como enamorada de la primera parte lo jugué de salida, faltaría más.

En este juego, desarrollado nuevamente por Tarsier Studios, controlaremos a Mono. Al igual que ocurre en el original, no sabemos absolutamente nada del pequeño, ni conoceremos su rostro durante la mayor parte de la historia. Las referencias y similitudes con Inside son más que evidentes, comenzando por el primer escenario, el bosque, en el que llevaremos a cabo un sorprendente rescate. Esto marcará nuestra aventura de principio a fin, dotándonos de compañía durante todo nuestro viaje. Y no solamente eso, sino que el personaje al que salvamos será imprescindible para muchas de nuestras mecánicas. Llegar a lugares altos, empujar objetos o mover palancas será algo que en ocasiones Mono no podrá hacer solo, pero sí en equipo.

Momo y Six cruzan el puente en la Ciudad Pálida

La atmósfera de Little Nightmares II es abrumadora

Little Nightmares II está nuevamente dividido en cinco partes, aunque la acción principal se centra en la llamada Ciudad Pálida, que exploraremos en su mayor parte en sentido horizontal. Los puzles de exploración son menos que en la anterior entrega, o al menos ésa es la sensación que puede transmitir a alguien que ya conoce el universo del juego. Sin embargo, algunos son más difíciles y menos intuitivos, y no es de extrañar que estemos un buen rato buscando una solución que es mucho menos obvia de lo que suele ser habitual. Los enemigos son muchos y muy variados, y nos atacarán de forma inesperada. Si hay unos adversarios a destacar, me quedo con los abusones o bullies. Si bien no son los más duros a los que nos enfrentaremos, nos crearán no pocas dificultades a la hora de derrotarlos o esquivarlos, que sumados al jefe final de esa zona la convierten en uno de los escenarios más memorables de este título. Nos encontramos nuevamente con un juego bastante corto, unas 6,5h aproximadamente, dependiendo de nuestra habilidad y del tiempo que dediquemos a buscar los coleccionables. Estos se componen de los llamados “niños bugueados”, unas sombras distorsionadas similares a nuestro protagonista; y de diversos gorros para Mono, que podremos ponerle en lugar de su bolsa de papel.

Si hay algo que está logrado es la sensación de que somos niños indefensos en un mundo hostil. Sin apenas jumpscares, el juego crea un ambiente de incomodidad notable, que aumenta con su banda sonora. Compuesta por una única melodía reconocible y múltiples efectos de sonido, la tensión que crea, sobre todo en las persecuciones, hacen que la inmersión de la jugadora sea completa. El tema principal del juego, que escucharemos de forma más o menos constante ya desde el principio, se mete en la cabeza como ya ocurre en Song of Horror. Será al final cuando comprenderemos la importancia de la música, después de un nivel directamente salido de nuestras pesadillas y una batalla muy agónica contra un jefe completamente inesperado.

Momo vs la mujer de la tele

Momo tendrá que ser extremadamente sigiloso ante los enemigos

Si hay un punto que veo negativo en Little Nightmares II son los controles. Tanto para los saltos, que muchas veces son traicioneros, como también para coger objetos, y sufriremos no pocas muertes por poca precisión o por un comportamiento errático. En ocasiones necesitaremos emplear un hacha, y sobre todo en un determinado momento me llegó a exasperar que a veces Mono la soltara sin hacer nada y otras no. Todo ello en medio de un momento de tensión, lo cual por poco me hace dejar el juego un rato a base de pura frustración. En escenas de huida también puede ocurrirnos, chocando sin mucho sentido contra algunos objetos, o sufriendo comportamientos ilógicos de los jefes, que nos llevarán a nuestra muerte sin remedio. No estropea nuestra experiencia, pero sí puede exasperarnos en determinadas ocasiones. El sistema de apuntar es francamente mejorable. También es posible, no lo perdamos de vista, que todo esto sea completamente intencional. Los desarrolladores podrían pretender que sintamos la escasa perfección que implican las acciones de unos niños, más aún si están atenazados por el miedo ante la realidad que les rodea. Pero esto es solamente una teoría.

Nuevamente, el universo de Little Nightmares nos envuelve y nos absorbe, narrándonos una historia sin palabras, con unos protagonistas nuevos y otros que ya conocemos. Veremos múltiples referencias al primer juego, pero no de forma obvia, sino a modo de pequeños detalles en los inmensos escenarios recorridos. Y nos costará explorar por el miedo constante a que nos atrape un enemigo o a una trampa que no hemos visto. Little Nightmares II aporta nuevas mecánicas, aunque ya no innove tanto como la primera entrega, y sabe aprovechar los puntos fuertes de la primera parte. Se trata de un título que sin duda alguna recomiendo, tanto si se ha jugado a la primera entrega como si somos nuevas jugadoras en este universo de pesadillas.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Un día me dieron un mando y así me ha ido

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