…y (tampoco) existen las «cosas de chicas»

Las mujeres (no) juegan a videojuegos

Las mujeres (no) juegan a videojuegos

¿Qué es el género? Dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es el género? ¿Y tú me lo preguntas? El género… es un constructo social.

Ahora en serio, el género es un conjunto de elementos sociales en torno a lo que siempre se ha considerado la feminidad y la masculinidad y aquello que engloba tanto la identidad de género como la identidad de rol. Más allá de la mera etiqueta que te atribuyen al nacer en base a tus características sexuales. Todo esto, por supuesto, tremendamente resumido, ya que no es momento ni lugar para profundizar más en el asunto. Aquí se habla de jueguicos y eso vamos a hacer.

Parece ser que empieza a calar la idea de que las mujeres formamos prácticamente la mitad de la comunidad jugona, salvo para los (poco más de) cuatro tolais que siguen recluidos en su cueva ignorando la realidad. Aun así, dentro del despertar de la comunidad —bien por la fuerza de los hechos o bien porque se conocen jugadoras— todavía perdura la idea de que las mujeres prácticamente solo juegan a “cosas de chicas”.

¿Qué juegos conforman esta categoría? Dices mientras… vale, ya paro. Esta lista la encabezará siempre la saga Los Sims, independientemente del año en que nos encontremos o la diversidad de personas que sigan enganchadas al mítico simulador. Una razón de ello puede ser por el juego infantil de “papás y mamás” o “las casitas”, ya que siempre se ha asumido que únicamente las niñas disfrutan imitando una vida adulta como la que observan en su entorno, tanto en primera persona como a través de juguetes. De la mano de Los Sims irían los juegos de estética cuqui, es decir, llenos de colores —sobre todo si se trata de tonos pastel— mecánicas tranquilas, relaciones afectivas, personajes entrañables y melodías suaves. Sí, tal y como estáis pensando, la saga Animal Crossing es lo que estos iluminados-pero-no-mucho podrían considerar Villa Estrógeno. De nuevo, existe la posibilidad de que se relacione bastante con jugar con muñecas para simular una vida más adulta en un vecindario, por ejemplo. Y, seamos claras, por supuesto que las pequeñas disfrutan con estas dinámicas, pero los chicos también si se les deja y no se les dice de forma despectiva que “son cosas de niñas”. Y al igual que ocurre con los juegos infantiles, es fácil que los varones se resistan a jugar o a parecer interesados por determinados videojuegos si se les reprocha que están recayendo en comportamientos femeninos. Sobre todo si se considera algo malo y por lo que deberían sentir vergüenza.

¿Juegas a cosas que no van acorde a tu género?

Entonces, ¿qué juegos serían “para chicos”? Evidentemente, todo lo demás. Pero especialmente simuladores de conducción y deportes, shooters y juegos de lucha. Sagas como FIFA, Gran Turismo, Call of Duty o Tekken formarían, en este caso, Villa Testosterona y se caracterizarían principalmente por la acción, la adrenalina, la competición y la violencia. Todo ello coloreado en tonos oscuros, intensos, crudos, con diálogos sacados de una película de Jason Statham y todo ello envuelto en música cañera. Esto podría estar relacionado con apuntar a los niños a actividades extraescolares como fútbol y karate o decir que “son cosas de niños” cuando dos muchachos se dedican a imitar llaves de lucha libre. De nuevo, es posible que haya niñas interesadas en estos juegos y que disfrutan jugando física o virtualmente partidos de fútbol o dando mamporrazos por doquier, siempre y cuando no haya un adulto cerca cortándoles las alas con un tajante “eso son cosas de chicos” o el tan dañino “no seas chicazo/marimacho”. Siempre, por supuesto, haciendo tales reproches como si salirse del estereotipo fuera algo malo y por lo que sentir rechazo.

Hace ya tiempo que se lucha por romper los roles de género comenzando desde la infancia. Se intenta cortar la creencia de que hay juegos, juguetes o actividades exclusivas para niñas y para niños y se trata de fomentar una mayor diversidad acercando a unas y otros a actividades que rompen con el estereotipo. Por ejemplo, algunas empresas han optado por eliminar la diferencia entre rosa/azul en sus catálogos de juguetes e incluyen a niñas jugando con coches y niños jugando con muñecas. Es un pequeño paso, pero es importante. Y, por supuesto, esto también se va extendiendo poco a poco en otros ámbitos.

El mundo jugón está cambiando a paso de tortuga y se nota. Hace tiempo que no me acerco a la zona infantil de tiendas o departamentos de videojuegos, pero parece que ahora los títulos se categorizan más por edades que por géneros. Aunque donde sí se mantienen los estereotipos es en juegos para móviles. Actualmente es el pan de cada día ver a niñas de edad muy corta con un móvil o una tablet en la mano y, cuando no están viendo por trillonésima vez el videoclip de Baby Shark, es fácil que estén jugando con alguna aplicación previamente descargada por sus padres. Padres que tienen en su poder la oportunidad de romper roles de género y, sin embargo, a menudo caen en lo fácil e instalan juegos de estética para sus princesitas y algo más competitivo para sus hombrecitos. Y no hay ningún problema en que unas y otros disfruten con juegos estereotipados, pero no debemos olvidar que no lo hacen por predisposición genética, sino por aprendizaje y ahí, nos guste admitirlo o no, entramos los adultos con nuestras preferencias. De hecho, es un error muy común mezclar las cosas y considerar que sexo y género van de la mano formando un todo y, por ende, creer que las cuestiones aprendidas son hereditarias o incluso genéticas. Realmente es mucho más cómodo a nivel de economía mental dar por hecho que las cosas son así sin más, porque siempre han sido de una forma determinada y ya, que pararse a pensar qué ha podido pasar para llegar a ello. Ahorra tiempo y mantiene cada cosa “donde debería estar”.

¿Te ayudo? Trae, que tú no sabes

Por su parte, existen categorías de videojuegos que no parecen estar enfocadas a un género en concreto como es el caso de los RPGs, aventuras, plataformas, puzles, etc. y es aquí donde se da la mayor diversidad entre jugadores. Títulos como Horizon Zero Dawn, Mass Effect, Final Fantasy o Assassin’s Creed no están a priori destinados a un público masculino o femenino, sino a todo aquel dispuesto a sumergirse en su historia. Por eso es tan importante aquello que quieren contar y cómo lo hacen, especialmente en lo que a representación e inclusividad se refiere. Es por ello que aquí se libran todas las batallas a la hora de anunciar un nuevo título: por un lado, quienes desean seguir viviendo en su realidad e ignorando el hecho de que no son el ombligo del mundo —ni siquiera de la comunidad gamer— y por otro lado quienes desean seguir disfrutando de los videojuegos, pero sintiéndose más representadas tras décadas de menosprecio y cosificación. Buena parte del público desea historias que rompan con los estereotipos, sin que ello signifique que las historias de siempre desaparezcan, es decir, se pueden mantener clichés como “chico salva chica y se enamoran”, pero que éstos no ocupen la mayoría de las historias. Es una cuestión de variedad y evolución.

Y, en cualquier caso, ¿qué hay de malo en que, de vez en cuando, sea ella quien le salve a él, o él a él, o que no haya un interés romántico y simplemente haya que salvar el mundo? ¿Qué problema hay con romper con esas ideas preconcebidas de que los hombres deben ser fuertes, impetuosos y emocionalmente fríos y ellas delicadas, sumisas y sensibles? ¿Qué daño haría contar con protagonistas racializadas o transgénero cuya historia no se centre en su desigualdad, sino que formen parte de una de tantas tramas predefinidas? En la variedad está el gusto y ello también debería aplicarse a los videojuegos. Es hora de romper el molde y atreverse a desafiar a aquellos cuya rigidez mental no les permite ver que hay todo un mundo de posibilidades. Es hora de echarle gónadas y dejar que berreen y amenacen con no comprar tus productos, porque, a la hora de la verdad, todo queda en pataletas contra la pantalla. Van a seguir comprando, aunque solo sea para quejarse o para grabarse rompiendo un artículo entre miles, tratando de demostrar algún argumento más allá de que tienen la madurez emocional de una piedra. Y en caso de que dejaran de hacerlo… qué comunidad más limpia se nos iba a quedar, ¿no? En cualquier caso, no hay aprendizaje sin frustración y, si asumimos de base que actúan como niños reaccionando con rabia ante la retirada de un capricho, ceder solo refuerza esa conducta y hasta que no vean que sus ridículos enfados no llegan a ninguna parte, no serán capaces de asumir que los videojuegos tal y como creían que eran han cambiado.

¡Hay diversidad en mi casa árbol!

Por último, os dejo con una pequeña reflexión: ¿de verdad las mujeres nunca jamás en la vida nos hemos sentido atraídas por los videojuegos o es que se daba por hecho que esto era así y, ahora que comenzamos a tener la difusión que nos merecemos, escuece ver que, de hecho, siempre hemos estado ahí y no precisamente para lamer mandos? ¿No es posible que muchas jugadoras lleven años peinando canas y no lo dijeran muy alto para no levantar ampollas y recibir comentarios despectivos? ¿No es posible que muchas de estas señoras empezaran a dar sus primeros pasos en el mundo de los videojuegos antes de que muchos negacionistas fueran siquiera proyectos de bebé? ¿De verdad se venderían tantísimos títulos solo entre la mitad de la comunidad? ¿Y de verdad las mujeres solo jugamos a videojuegos para resultar atractivas a un grupo de señores que se enfada mucho y muy fuerte cada vez que se dan cuenta de que hay chicas en su casa árbol? No me parece la técnica de seducción más inteligente. Estas y muchas otras excusas e intentos de invalidar la realidad caen por su propio peso, ya que solo es necesario parar un instante y analizar su contenido, en lugar de asumir y perpetuar el estereotipo por el mero hecho de que se adapta cómodamente a nuestros esquemas mentales.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme de la realidad // Nothing is true, the cake is a lie

2 comentarios
Leonace
Leonace 21/02/2021 a las 6:40 pm

Maravilloso artículo!!!! Totalmente de acuerdo!! Y a veces que te preguntasen qué te gusta y al responder «los videojuegos» te miraran buscando una tara o algo, y claro yo empecé a decirlo con un tono como de disculpa pero ya no: somos jugonas, jugamos a lo que nos da la gana y cuando y cómo queremos!!

Aonia Midnight
Aonia Midnight 24/02/2021 a las 6:20 pm

¡Gracias! ¡Siempre hemos estado y aquí nos vamos a quedar!

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