Sekiro: Fracasar, aprender, mejorar y cómo enamorarse de From Software

Sekiro: Fracasar, aprender, mejorar y cómo enamorarse de From Software

Llevo años mirando con cierto recelo los juegos de From Software. Años viendo cómo la gente cae en el pozo de los Soulsborne, atraídos por algo que me resultaba incomprensible. Cada cierto tiempo miraba videos de los juegos para intentar conectar con esa parte tan atractiva, pero solo encontraba frustración y espacios demasiado oscuros y turbios para mi gusto. Dejé de intentarlo, acepté que no soy el público de From Software y que nunca descubriría qué se siente en esos mundos tan hostiles.

Figura con escudo, espada y armadura ante una construcción en ruinas

Remake de Demon’s Souls en PS5. Los ambientes oscuros predominan en el arte de From Software

Un día me encontré con el tráiler de Sekiro: Shadows Die Twice, pero harían falta muchos meses para que cambiara mi relación con esta desarrolladora. Me llamó mucho la atención pero seguía siendo de From Software, seguía siendo inalcanzable por muchos motivos. Principalmente, sabía que yo no estaba hecha para juegos tan difíciles, o eso creía yo. Pasó un año en el que todo el mundo hablaba de su extrema dificultad, de la diferencia entre este último juego y todos los Souls, pero sobre todo se hablaba de lo exquisito que era, de lo bien hecho que estaba, hasta se llevó el GOTY de 2019.

En junio de 2020 salió un juego que poco tiene que ver con Sekiro, Ghost of Tsushima, pero al tratarse de la misma temática hubo bastante gente que lo denominó “el Sekiro para torpes”. Así que allí que fui de cabeza, me lo compré en cuanto salió, había algo de mí que necesitaba cubrir ese vacío que me estaba dejando la incapacidad de enfrentarme a lo que de verdad quería. Jugué varios días seguidos, bien, me gustó, pero seguí viendo videos de Sekiro, la estrategia no había servido de mucho. Mi relación con Sekiro se había convertido en una especie de cortejo y obsesión a partes iguales. Necesitaba probarlo pero no me atrevía a dar el paso, como cuando te gusta alguien que sabes o crees que te va a rechazar. Pero ya había pasado mucho tiempo y lo más malo que me podía pasar es que me rechazara, que confirmara que no estoy hecha para este tipo de juegos.

Izquierda, protagonista de Sekiro. Derecha, protagonista de Ghost of Tsushima

Collage de Sekiro y Jin Sakai (Ghost of Tsushima)

Así que me lo compré, un año y medio más tarde de su lanzamiento instalé Sekiro en mi ordenador. ¿Y qué pasó? Me presenté ante el juego con todo el respeto del mundo, leí todos los textos del tutorial que iban saliendo, me puse nerviosa al mover por primera vez al personaje, y llegué a Genichiro. Por suerte, muy rápido entiendes que ese primer fracaso al que te enfrentas es “obligatorio” así que la frustración estaba controlada. Y me habían dado la gasolina para continuar, tenía necesidad de aprender más para volver a enfrentarme a este personaje. Estaba preparada para comenzar el camino del Shinobi.
Y así empieza todo, en querer aprender para poder continuar. Entender que el fracaso es necesario para avanzar. Si no hay fracaso no hay aprendizaje y sin aprendizaje no hay mejora. Entendí que no es que yo no sea lo suficientemente buena sino que todavía no he aprendido lo suficiente. Este pensamiento, obviamente, se va descomponiendo muchas veces a lo largo del camino cuando te encuentras con enemigos que te cuestan más de lo que te gustaría, porque no los entiendes, porque no estás haciendo la lectura correcta. Pero siempre llega el momento en el que te das cuenta de un detalle nuevo que te empuja a utilizar una nueva estrategia que FUNCIONA. Este rastro de migas de pan que el juego va dejando en cada enemigo te hace sentir que con paciencia y concentración sí que se puede.

Pero no iba a ser todo un camino bonito de aprendizaje y recompensas. Hay varios momentos del juego en los que crees que ya has llegado a tu límite. Momentos en los que piensas “lo sabía, ya no puedo avanzar más, sabía que no estaba preparada para esto”. Mi primer escollo fue La Dama Mariposa. Esta magnífica señora es el primer gran reto del juego, el primer gran boss que te desespera. La Dama Mariposa fue lo que de verdad me hizo click en la cabeza, y quien me ha arrastrado al pozo de Sekiro. No voy a entrar en detalles de cómo fueron las horas junto a este personaje, y sí, digo “junto” y no “en contra” porque fue el mejor tutorial de gestión del fracaso que podía tener. La tengo en el recuerdo como si fuera la profesora que me lo enseñó todo, me enseñó a respetar al oponente, a leer los movimientos e intentar anticiparlos, a aprender patrones, a entrenar la memoria muscular, a sentir orgullo por haber avanzado un poquito más que la vez anterior, y sobre todo a aprender de mis errores.

Pues así fue cómo empecé a enamorarme de Sekiro, gracias a ella, la Dama Mariposa, que me enseñó de qué iba todo. Cuando conseguí vencerla, además de casi llorar de la tensión y levantarme de la silla para celebrarlo, fue inevitable darle las gracias a la maestra.

Ejecución de la dama mariposa

El último golpe a la Dama Mariposa es el click definitivo

A partir de ese punto supe que no podría dejarlo porque si había podido con ella podía con todo. Sigo recordando a la Dama Mariposa como el enfrentamiento más difícil del juego aun sabiendo que no es así técnicamente. En mi cabeza fue el más difícil y donde más aprendí. Después llegaron otros grandes obstáculos como el siguiente encuentro con Genichiro, en el que también tarde días, el Búho Padre, el Simio Guardián, Isshin… Estuve a punto de abandonar unas cuantas veces más, pero la sensación de siempre avanzar un poquito más me tuvo enganchada hasta que conseguí terminar el juego.

Sí, conseguí terminar el juego, el considerado juego más difícil de From Software. Además de quedarme con un vacío enorme porque necesitaba más de todo eso, me sentí poderosa por haber logrado lo que ni de lejos me imaginaba conseguir. Y no lo digo pensando en mis habilidades, sino en qué bien lo hacen para que alguien como yo pueda llegar a tener esta sensación.

A partir de este momento, he empezado a jugar Dark Souls, cuando tenga la PS5 jugaré a Demon’s Souls y así hasta que salga Elden Ring. Soy una fan tardía de From Software, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Ahora estos juegos son casa, incluso con la frustración y la rabia que muchas veces generan, incluso con esos espacios tan oscuros, tristes, melancólicos y turbios. Son los videojuegos que me han demostrado que si quiero puedo, que tengo que intentar no ponerme límites antes de probar algo, así que me han ayudado a tener el valor de escribir este artículo aun sabiendo que no tengo ni idea, que ni de lejos lo haré bien pero que de todo se aprende.

Firma de Red con pequeña biografía.

Cómprame un café en ko-fi.com

1 comentario
Jaime
Jaime 02/04/2021 a las 11:56 am

Me alegra mucho tener gente nueva en la comunidad!
Me he sentido muy identificado con algunas cosas, también sentí con Sekiro esa sensación de querer aprender más, de darme cuenta que ese aprendizaje me iba empujando durante el juego y justificaba toda la frustración que había estado sintiendo y en realidad solo era parte del proceso, ¡Y eso que Sekiro es el penúltimo Souls al que jugué!
Es el que más me ha recordado a mis primeros pasos torpísimos en Dark Souls 1 y a la inmensa satisfacción de después.
Espero que disfrutes mucho del resto, todos tienen algo diferente que mostrar y a la vez siempre se sienten como una vuelta a casa 🙂

PD: Me pasó igual con La Dama Mariposa y a mucha gente también, es increíble que From Software consiga que la veas como tu maestra a través del gameplay, le da mucho sentido a que fuera la maestra de Sekiro también en la historia.

Un saludo!

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: