La herencia de Michael Myers

Galería de terror – Babysitter Bloodbath y Al interior

Galería de terror – Babysitter Bloodbath y Al interior

Bienvenides a un nuevo episodio de Galería de terror, la serie de artículos en los que reseño un videojuego y una película o libro, a modo de recomendaciones cruzadas. En esta ocasión acompañaremos, en cada una de las historias, a una mujer que ha de luchar por su vida, enfrentada a la intrusión en el hogar de un violento ser, cuya naturaleza humana apenas es reconocible.

Antes de entrar en detalles sobre el videojuego de este capítulo, me gustaría hablaros sobre su desarrollador. Puppet Combo es un pequeño estudio compuesto principalmente por Ben Cocuzzo, pero con colaboradores habituales, que ha adquirido mucha popularidad con sus juegos indie de terror. Su estilo recrea de forma muy conseguida la personalidad del cine de terror de los 80, sobre todo el slasher y las películas de bajo presupuesto más sangrientas, con énfasis también en la estética del formato VHS. En cuanto a gráficos y a mecánicas, sus juegos son a menudo también revivals de los survival horror de la época de Playstation y Playstation 2. De este modo, Puppet Combo ha estado al frente de la actual oleada de terror low-poly que estamos viviendo en el ámbito de los juegos indie. Recientemente, Cocuzzo ha iniciado un sello adicional, llamado Torture Star Video, para publicar juegos de otres pequeñes desarrolladores de videojuegos de terror.

El estilo de Puppet Combo me convirtió en fan desde el momento en que pude ver un puñado de imágenes y vídeos. Sus juegos, además, encajan muy bien en Galería de terror. Si esta serie de artículos sigue durante el suficiente tiempo, casi puedo garantizar que volveremos a ver por aquí cosas de este desarrollador, así como de su sello alternativo de publisher.

Por ahora, vamos a viajar a los inicios de esta interesante marca, cuando aún se llamaba Pig Farmer Games, para explorar uno de los primeros juegos lanzados por Cocuzzo, Babysitter Bloodbath. Publicado en 2013, originalmente se trataba de un fangame gratuito de la película La noche de Halloween (Halloween, 1978), el clásico que dio el pistoletazo de salida a la edad de oro del slasher; pero no es el momento de enrollarme con esto. Por problemas legales, el título del juego se cambió posteriormente, y el icono del terror Michael Myers fue reconvertido en un nuevo asesino fugado, de nombre Neokalus Burr. El mono de mecánique que vestía pasó del azul al rojo, y su máscara blanca fue sustituida por una de payase, que recuerda mucho a la que el pequeño Myers utilizaba al principio de la película. Así, el juego, que ya no tenía personajes con copyright, pudo ponerse a la venta a un módico precio.

Una falsa carátula de película en VHS, del juego Babysitter Bloodbath. En portada se ve una mano con un cuchillo y una casa al fondo, de noche. En la contraportada hay una captura de la niñera huyendo del asesino, y una sinopsis.

Puppet Combo siempre mete un filtro de imagen opcional que imita el VHS

Babysitter Bloodbath es un juego corto que se puede acabar en una tarde (o noche, si no te da demasiado miedito). En él controlamos a Sarah, una adolescente que se encuentra haciendo de canguro de un crío en una apartada casa unifamiliar. Todo comienza de forma en apariencia inocua, pero, mientras cumplimos con tareas más o menos cotidianas, empiezan a pasar cosas inquietantes, que acaban escalando a lo bestia. Una vez descubrimos la presencia del asesino enmascarado, hay que hacerse con ciertos objetos y utilizarlos para acceder a nuevas áreas de la casa, con el objetivo de lograr un medio de escape. Y, sobre todo, hay que huir y esconderse de Neokalus Burr, que cada cierto tiempo nos sale al paso con música de sintetizadores ochenteros sonando a toda caña, para darnos un buen susto y tratar de matarnos.

El juego está en inglés. Sé que dije que iba a poner juegos en español. Lo tengo en cuenta y lo haré, pero no siempre me cuadra bien. En este caso, si bien los diálogos no son triviales, pues nos indican tareas que cumplir, no hay, al menos, una gran cantidad de texto.

El diseño de Babysitter Bloodbath está orientado hacia la recreación de los survival horror clásicos. Para lograr el efecto retro no se limita a utilizar gráficos propios de la primera Playstation, sino que también imita el control «de tanque» y las cámaras más o menos inmóviles propias de aquella época, que mucha gente acabó odiando. Pero ha llegado el día en que nos hemos puesto nostálgiques también con estas cosas. Y yo que creía que no pasaríamos de la época de juegos 2D con pixel art… Aun así, para quien lo prefiera, se incluyen opciones para cambiar a una cámara en primera persona, o una en tercera anclada a las espaldas de la protagonista, y que pueden hacer más fácil orientarse por la casa, o, al menos, encontrar las malditas escaleras. Yo al final me quedé con las cámaras de survival clásico, pero será cuestión de gustos y es bueno que se nos dé a elegir.

Las partidas se pueden guardar de forma limitada mediante el uso de objetos consumibles (cintas VHS). Solo se puede hacer en una habitación específica, en la que también hay una caja fuerte en la que almacenar objetos, para liberar espacio de nuestro inventario. Todo muy Resident Evil. Debido al gasto de las cintas, hay que cuidar un poco cuándo salvamos, algo que no siempre se puede atinar bien si es la primera vez que jugamos. Burr no nos mata de un solo golpe, pero es muy peligroso, y capaz de hacer picadillo con Sarah en un momento si nos pilla en mal sitio. Esto es sin duda lo apropiado para un juego que mezcla el cine slasher con el survival horror; pero dificulta la tarea de dedicarse a buscar objetos de aspecto indeterminado por los escenarios. Por todo ello, aunque Babysitter Bloodbath es corto, no es un juego fácil o amable.

Pantalla con gráficos estilo PlayStation 1. El salón de una casa con juguetes por el suelo. Un niño ve la tele sentado en el suelo en pijama. Su niñera, el personaje principal del juego, está de pie.

El niño es un pesado, pero así le vamos pillando el rollo al juego sin que nos maten

Lo arisco del gameplay destaca en el enfrentamiento final con el asesino, que puede ser algo confuso y despiadado al principio, hasta que le pillas el tranquillo (o te miras un vídeo en YouTube). Es posible que hubiera resultado más intuitivo si se nos diera un feedback más claro e inmediato cuando hacemos daño a nuestro enemigo. Pero cuando has entendido cómo va esta parte, no es difícil, es lo suficientemente divertida, y sus características sirven para que, acorde a su imagen…, ejem… «Neokalus Burr» no deje de dar la impresión de ser imparable.

Si te mola este estilo de juego, es sin duda disfrutable, corto pero intenso, con una ambientación y una sensación de peli de terror conseguidísimas, como suele suceder con este desarrollador. Y si además te gustan la saga Halloween y películas similares, desde luego lo recomiendo mucho. Seguramente no es el juego de Puppet Combo más pulido, siendo de los primeros, pero merece la pena conocerlo.

Como curiosidad, me gustaría también señalar que recientemente se ha publicado en inglés una novela de terror young adult de Babysitter Bloodbath, basada en el videojuego.

La recomendación cinematográfica más obvia para acompañar Babysitter Bloodbath sería La noche de Halloween, pero no me parece muy interesante reseñar películas que ya son tan sumamente conocidas. Claro que, si no la habéis visto, por si cabe duda, también la recomiendo.

Nos vamos a ir a una película más moderna, que también es heredera del cine slasher que inspira a Puppet Combo. Sin embargo, en este caso hablamos de una ramificación posterior, y no un revival del estilo ochentero.

Se trata de Al interior (À l’intérieur, 2007), película francesa escrita y dirigida por Julien Maury y Alexandre Bustillo. En Estados Unidos la conocieron como Inside: no confundir con Inside de 2016, el remake en inglés, coproducción internacional que contó en guión y dirección con importantes nombres españoles, pero que me temo que no puedo recomendar de igual modo. Su nacimiento, sospecho, responde principalmente a la aversión de les estadounidenses a ver películas que no estén rodadas en su idioma, y que a menudo da lugar a estos remakes de pelis más o menos recientes de otros países.

Pero volvamos a la película de la que sí quería hablar. La protagonista de Al interior, también de nombre Sarah (Alysson Paradis), es una reportera fotográfica recientemente enviudada, que se encuentra a punto de dar a luz. Deprimida tras el fallecimiento de su marido, está pasando la Nochebuena a solas en su domicilio, cuando recibe la visita de una inquietante mujer desconocida (Béatrice Dalle) que parece tener la intención de meterse en su casa.

Una joven embarazada duerme mientras una figura, de pie y con vestido negro, la observa desde la oscuridad.

«Ajusta el brillo hasta que la cara del fondo apenas sea visible»

No os voy a contar el objetivo de la intrusa, a pesar de que se intuye pronto y aparece en eslóganes comerciales de la película, porque no lo creo necesario para hacer la reseña y prefiero que lo veáis vosotres mismes. Lo que sí diré es que el suspense más o menos pausado del inicio da pronto paso a un crescendo de tensión y violencia gráfica que llega a niveles brutales. No en vano, Al interior es una integrante de la denominada «nueva» ola de cine francés extremo, que surgió a la entrada de los dosmiles. Para mí, no es de las obras más «extremas» de entre las pelis o libros que han recibido ese apelativo, pero eso depende mucho de las sensibilidades de cada une. Algo que también se puede decir, en realidad, del efecto de cualquier tipo de terror.

En todo caso, es además un increíble thriller de terror que hereda algunas de las mejores y más representativas cualidades de pelis como La noche de Halloween. La intrusa, si bien es humana, posee una serie de características en cuanto a su comportamiento, sus capacidades y, sobre todo, su presentación, que la transforman en un verdadero monstruo de pesadilla. Es similar a lo que ocurría con el silencioso y enmascarado Michael Myers, que, aunque se trataba, en teoría, de un humano, tomaba ante nuestros ojos la forma del «hombre del saco», una fuerza casi abstracta de violencia desalmada.

La intrusa de Al interior no utiliza máscara alguna, pero, en su primera aparición, su rostro es igualmente indiscernible, oculto por la oscuridad de la noche. Cuando acecha a la protagonista, parece formar parte, con su vestido completamente negro, de esas mismas tinieblas que la rodean y de alguna forma la acompañan. El uso de la luz y la oscuridad a lo largo de la película es genial. Otro ejemplo de ello es el pequeño cuarto de baño de la casa de la protagonista, de color claro e intensamente iluminado, que sirve como fortificación contra el mundo de sombras en el que reina la intrusa. Sin embargo, no proporciona una verdadera escapatoria, por lo que genera una sensación claustrofóbica y angustiosa.

Además de la luz y la oscuridad, el rojo de la sangre tiene un gran protagonismo visual. La película combina efectos físicos o de maquillaje con efectos digitales. Estos últimos cantan a veces un poco, como pasa a menudo con los efectos a ordenador una vez han pasado unos años, cuando acaban pareciendo gráficos de videoconsola de hace tres generaciones. Por otro lado, los efectos físicos o «prácticos», que están muy bien, resultan impactantes y se conservan de maravilla, como también suele pasar con los de esta índole (#TeamPracticalEffects). De todas formas, sé que también pueden quedar bien cuando se combinan, y es posible que me haya gustado algún efecto o retoque digital del que ni me haya enterado.

La cara de una persona encendiéndose un cigarrillo en la oscuridad. Solo está iluminada por la llama del mechero.

Un descanso para echar un piti

Aparte de lo visual, me encantó también la música contundente y minimalista que acompaña las escenas más tensas.

En cuanto al guion, no hay un desarrollo de personajes muy pormenorizado (y tampoco es necesario para esta película), pero les secundaries resultan lo suficientemente verosímiles como para que nos importe cuando les sucede algo, al principio. Luego, como decía, la situación inicial no deja de escalar, así como la cualidad monstruosa de la asaltante, y la posible sensación de realismo se diluye un poco cuando llegamos al terreno de la acción más desenfrenada.

Es en esta parte cuando se nos desvelan ciertos aspectos del trasfondo de la intrusa. Esta revelación supone una pequeña ruptura con la imagen que nos hemos ido formando del monstruo de vestido negro. En el clímax de la película, aprendemos sobre un pasado que la humaniza. Llegado este punto, sería mejor que se lo hubieran ahorrado. La posible sorpresa resta más que aporta. Si me permitís volver a compararla con Halloween, Michael Myers no necesitaba justificación alguna para acosar a Laurie Strode (la explicación vino luego en la secuela). De todas formas, este momento no consigue acabar con el temor que es capaz de inducir la villana, y el final es impresionante.

Al interior es uno de los ejemplos de que, al contrario de lo que se puede creer, el terror psicológico y el gore no son enemigos ni opuestos, sino que son perfectamente capaces de beneficiarse mutuamente y complementarse en horrenda armonía. Y es muy recomendable si os gusta el cine slasher de los 80, del estilo que recrea Puppet Combo en sus juegos.

En España, Al interior se puede ver en Filmin y en Prime Video de Amazon, y fue publicada en DVD y Blu-ray por la distribuidora Mapetac. Babysitter Bloodbath se puede comprar en la página de itch de Puppet Combo, que también tiene un Patreon con acceso a juegos y prototipos, así como web propia.

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Lin Carbajales
Lin Carbajales @lingorgon

Elle. Flipade del cine de terror que también escribe ficción y dibuja un poco. Otros gustos: las patatas con chili, retuitear a Jennifer Tilly, los esqueletos (no rima pero molan).

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