…que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son

Análisis de Onirike

Análisis de Onirike

¡Venid, lectoras! No seáis tímidas. Sentaos y acompañadme en este viaje de ensueño por Onirike, un extraño mundo en el que se encuentran los seres más peculiares que hayáis visto nunca. Hoy os quiero hablar de Prieto, un simpático personaje que desconoce su propia naturaleza y se siente diferente, como si no encajara. ¿Alguna vez os habéis preguntado qué sucede con los sueños que nunca se hacen realidad? ¿Sí? ¿No? Poneos cómodas. Empezamos.

Onirike es un videojuego de aventuras, puzles y plataformas 3D con una estética que recuerda a películas de stop-motion como Pesadilla antes de Navidad, La novia cadáver o Los mundos de Coraline. Y esto fue lo que captó mi atención, ya que se trata de un estilo que no solo me atrae estéticamente, sino que apela a mi corazón timburtiniano (sin desmerecer el increíble trabajo de Henry Selick, por supuesto).

Al iniciar el juego, una voz en off nos presentará a nuestro protagonista, Prieto, e irá narrando nuestras aventuras y desventuras como si de un cuento interactivo se tratase. Este tipo de narración puede resultarnos algo infantil al principio, debido a la entonación utilizada, que nos recuerda a las series dedicadas al público más joven de la casa o a la usada al contar historias para dormir. Aunque, a decir verdad, al cabo de un rato consigue hacer que nos sumerjamos en la trama, atrapándonos, quizás, desde un punto de vista nostálgico. De hecho, a pesar de que la narradora guiará nuestros pasos con sus comentarios —en ocasiones algo repetitivos— para evitar que deambulemos perdidas, podemos explorar libremente todo el orbe. Lo que sí he de  admitir es que desactivé los subtítulos, porque no siempre decían lo mismo que la voz en off y me resultaba incómodo. Aunque como el juego se encuentra disponible en varios idiomas, entre ellos el nuestro, no supone mayor problema.

La dinámica del juego es sencilla. Deberemos recorrer el mundo onírico desde el anochecer hasta el amanecer, evitando a los Devoradores de almas, afrontando diversas plataformas y tratando de encontrar el lugar donde los sueños se hacen realidad. Prieto se volverá invisible pasado un rato, por lo que convertiremos su “debilidad” en una fortaleza, al utilizar esta mecánica para atravesar ciertas zonas sin ser vistas por los enemigos. Incluso, en determinado momento, para ver aquello que no se puede ver. En cualquier caso, pasar demasiado tiempo siendo invisible tampoco será una buena idea, ya que Prieto podría desaparecer hasta la noche siguiente. Así pues, deberemos devolverle a su forma corpórea tan pronto como sea posible, para lo que iremos plantando flores de gypsophila a lo largo de nuestro recorrido o volviendo a éstas cuando sea necesario.

Captura de Onirike. Prieto empujando una albóndiga

No lo llamaría albóndiga, pero bueno

Cuando el amanecer comience a estar cerca, tendremos que buscar una Piedra del recuerdo para salvar aquello que hemos hecho, o de lo contrario, la siguiente noche habremos olvidado todo lo ocurrido. Es decir, estos elementos del mapa servirán de punto de guardado, así como las gypsophilas harán las veces de checkpoint. Al amanecer, si hemos logrado alcanzar una de estas piedras, haremos que Pietro viaje al Campo de gypsophila, donde deberemos recoger esporas de dicha flor que serán las que plantemos durante la noche. Para atrapar tantas como nos sea posible, tendremos que saltar de forma que nos impulsaremos un breve periodo de tiempo y, así, planear recogiendo esporas. A mí no se me dio especialmente bien, por lo que estos pequeños lapsos me frustraban un poco. Sin embargo, cada día lograba conseguir las suficientes esporas como para avanzar sobradamente por la noche. 

Para tener mayor control sobre nuestra aventura, contaremos con una serie de indicadores. De este modo, sabremos en todo momento cuántas esporas de gypsophila tenemos (y podemos plantar) y un ojo nos señalará cuánto queda para que Prieto se vuelva invisible o incluso desaparezca completamente, sumado a un halo que aparecerá alrededor de la pantalla. Esto nos vendrá de lujo a la hora de recorrer el orbe y saber cuál es el momento más apropiado para plantar una flor, especialmente en zonas con muchos enemigos o plataformas algo más desafiantes. Asimismo, encontraremos pétalos de gypsophila repartidos por todo el orbe que, a menudo, marcarán el camino o, al menos, nos servirán para tener en mente qué zonas hemos visitado y cuáles quedan por descubrir. Cada vez que juntemos 100 pétalos, sumaremos una flor más a las que ya tengamos en ese momento. Por su parte, como he mencionado antes, la narradora también nos llamará la atención con determinadas alertas, por ejemplo, cuando se acerque el amanecer, alentándonos a encontrar una Piedra del recuerdo. Aunque entre los indicadores también tendremos uno que mostrará cuánto falta para el cambio de lapso temporal. De igual modo, contaremos con un minimapa donde aparecerán marcados tanto nuestros objetivos inmediatos, especialmente cuando debamos cumplir una misión, como las Piedras del recuerdo distribuidas por el mapa, cuando se acerque el amanecer. Una herramienta de lo más útil cuando nos hemos despistado y hemos perdido la pista de la más cercana.

Captura de Onirike. Prieto sobre una plataforma

¡Apriétale!

Es posible que, al principio, el juego pueda resultar algo abrumador: recoger esporas, plantarlas estratégicamente, controlar el tiempo que tenemos, dónde están los enemigos o la invisibilidad de Prieto. Pero al hacernos a su dinámica, nos moveremos de forma fluida y relajada e incluso puede que nos volvamos algo temerarias. Es más, puedo incluso decir que fallé múltiples saltos en plataformas que había recorrido innumerables veces, a pesar de que los controles —tanto del mando como de ratón y teclado— son tan cómodos como básicos, únicamente por haberme confiado e ir en automático. Como decían en Shady Part of Me, relájate y respira. No hay tanta prisa como pueda parecer. Si Prieto se vuelve invisible y no tenemos gypsophilas alrededor para devolverle su forma corpórea, podemos plantar una nueva o volver a la más cercana. Da tiempo y, la mayor parte de las veces, contamos con esporas suficientes. Eso sí, he de admitir que la aparición de algunos enemigos me asustó en más de una ocasión, haciéndome incluso brincar en la silla. Incluso a pesar de que éstos son fáciles de esquivar con un poco de maña, bien saltando o utilizando en nuestro favor la invisibilidad de Prieto o bien utilizando su poder de deslizamiento rápido, el cual consume su ilusión hasta volverle incorpóreo y que, una vez así, no podrá usar.

Onirike es un título que ha sabido aprovechar la subvención del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y red.es. Una historia llena de ilusión, que nos transporta a un mundo de seres extraños de la mano de un protagonista entrañable. Donde la melodía que nos acompaña durante toda la aventura es muy agradable y encaja estupendamente con la estética y la esencia del juego. Lo cual, sumado a la narración, hará que nos dejemos llevar durante cada partida sin ser conscientes de cuánto tiempo nos hemos sumergido. Esto es tal que, cuando llegué al final del juego, no sólo no me lo esperaba sino que sentí el vacío de, quizás, haber terminado demasiado pronto.

Clave de prensa proporcionada por Devilish Games.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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