Mario Party es una institución en mi casa. Tenemos todos los títulos de esta saga que han salido para Nintendo Switch porque, además de los piques sanos entre mi pareja y yo, sabemos que en reuniones con amigos son juegos que siempre triunfan. El tráiler de Super Mario Party Jamboree ya indicaba que íbamos a estar ante un título muy completo y lleno de contenido y se ha cumplido de manera sobrada con las expectativas.
Estamos posiblemente ante el título de esta saga más completo a muchos niveles, y posiblemente el que mayor contenido acumule hasta el momento. Además de tener ciento diez minijuegos (que se dice pronto) y veintidós personajes donde elegir para jugar, se han incluido varios modos nuevos que amplían muchísimo las posibilidades tanto si jugamos en solitario como en compañía, así como si lo hacemos mano a mano en el sofá o a través de Internet.
Super Mario Party Jamboree nos propone, nada más empezar, doce posibles modos de juego, repartidos en varias áreas. Tendremos, como siempre, el Mario Party clásico con sus diferentes tableros —empezaremos con cuatro de diferentes dificultades, y podremos desbloquear más según alcancemos ciertos hitos en el sistema de logros que hay en esta entrega— y el puerto de minijuegos, donde tendremos acceso libre a todas las pruebas que nos ofrece el juego. Están repartidas en diferentes zonas según lo que busquemos. Desde las partidas de juego libre a minijuegos con parejas, con adiciones como la supervivencia, que está disponible para un jugador en el modo online, además de los desafíos diarios y el campeonato con carácter. Este último utiliza una de las mecánicas nuevas que se ha introducido en esta entrega, los Compas Jamboree.
Con este añadido, diferentes personajes de la saga Mario pueden aparecer durante las partidas de Mario Party y nos ofrecerán una ventaja y la posibilidad de comprar dos estrellas a la vez… si conseguimos llegar a su ubicación antes de tres turnos y además vencemos al resto de jugadores en un minijuego basado en cada personaje. La persona que se encuentre antes con este personaje tendrá ventaja en el minijuego, lo que le da algo más de opciones de conseguirlo, pero no lo garantiza completamente. Los Compas Jamboree, sin duda, añaden un componente algo más táctico y menos alocado —si se quiere, por supuesto— a todas estas partidas.
Pero además del modo normal de juego en las partidas de tablero de Super Mario Party Jamboree, en esta entrega se ha introducido un modo competitivo que pondrá a prueba parejas, familias y amistades. Tiene algunas reglas cerradas, como el número de rondas, las monedas que se roban en la casilla de Boo y la estrella de bonificación que se otorga, y otras personalizables, como en las partidas clásicas. Pero este modo nos empuja a pensar de manera más estratégica para desbaratar a nuestros rivales o intentar conseguir el mayor número de estrellas y monedas lo antes posible. Es un modo que invita al pique sano, desde luego, que le añade un poco más de dificultad a todos los tableros, y que me ha gustado bastante.
Otra de las novedades en Super Mario Party Jamboree son los minijuegos que salen aparte del rooster principal y que tienen su propia isla. Son la fábrica de Toad, cocina rítmica y en alas de la aventura. Los dos primeros se pueden jugar en modo cooperativo mientras que el último solo se puede hacer en solitario. Lo que tienen en común estos juegos es el aprovechamiento al máximo de las funciones de los joy-con, algo que me parece absolutamente brillante. En el primero de estos minijuegos tendremos que ir llevando una bola de un punto a otro utilizando los pequeños mandos de diferente manera, mientras que en la segunda tendremos que completar varios platos de cocina siguiendo el ritmo que nos marca el juego. En el tercero, usaremos los joy-con como alas para planear libremente o incluso usarlo para llevar a otros personajes de un punto a otro.
Si buscáis más modos cooperativos y competitivos todavía no ha acabado la cosa. La brigada anti-Bowser nos permite unirnos a varios jugadores más para derrotar a un Bowser de pega mientras aterroriza diferentes escenarios. El trabajo en equipo es esencial para poder alzarnos con la victoria, y para eso podremos usar varios comandos disponibles en la cruceta para poder orientar a todo el mundo y perder el menor tiempo posible. El Bowseratlón, por su parte, sacará nuestro espíritu competitivo enfrentándonos a otras diecinueve personas en un tablero con ciento cincuenta casillas. Tendremos que recoger monedas en los tres minijuegos propuestos para avanzar, y al final del tercero tendremos que sobrevivir a los envites de un Bowser de pega en un minijuego. Ganará el personaje que consiga dar antes tres vueltas a este circuito. Vueltas que estarán cronometradas y que nos darán un tiempo final, así que es el minijuego perfecto si buscáis espolear vuestro espíritu competitivo.
Además, Super Mario Party Jamboree ha introducido por primera vez una suerte de modo historia, llamado Paseo servicial. Podremos acceder a esta área desde la plaza principal del juego, y en este modo tendremos que ayudar a diferentes personajes a reconstruir varios tableros. Cada uno de estos NPCs nos pedirá una cosa diferente —que les busquemos algo por el mapa o que nos enfrentemos en un minijuego— y podremos recorrerlo a nuestro ritmo, sin restricciones de movimientos. Cada vez que completemos un recado, los personajes nos darán un fragmento de estrella y algunos se unirán a nuestro personaje por si requerimos de su ayuda. En cada mapa tendremos que reunir un número determinado de fragmentos para reconstruir el tablero, y al final de cada uno tendremos que enfrentarnos a un jefe en su minijuego. Si hemos logrado reunir a todos los apoyos, pasarnos estas batallas será pan comido. Terminar con el primer jefe desbloquea un modo extra de juego en el puerto de minijuegos, en el que podremos repetir estos enfrentamientos épicos.
La inclusión de este modo me parece un acierto y una manera de extender las posibilidades que tiene una saga como Mario Party. Me ha gustado, sobre todo porque no estás bajo la misma presión que en el modo de juego habitual y puede servir incluso para desconectar. La cantidad de elementos nuevos en Super Mario Party Jamboree puede resultar abrumadora al principio —de hecho me costó buscar por dónde empezar a jugar para hacer el análisis— pero todo aporta frescura a la saga. No es fácil reinventar al que podemos considerar el party game por excelencia, y se ha hecho de manera sobresaliente. Cualquier duda que podría haber sobre la sobreexplotación que pudiera tener esta saga queda totalmente eliminada con este título. No solo destaca en jugabilidad, que es totalmente impecable, sino también en el cuidado nivel gráfico —que se ve estupendamente tanto en modo portátil como en dock, y en una Nintendo Switch de 2017— y en el apartado musical y de sonido. Es un juego redondo, sin lugar a dudas.
Super Mario Party Jamboree nos ofrece en esta nueva entrega un título muy amplio, lleno de posibilidades, horas de diversión y piques sanos entre familiares, parejas y amistades. Con opciones para todo el mundo, desde los más tranquilos a los más competitivos, es un título imprescindible que no debe de faltar en vuestras estanterías si los party games son lo vuestro.
