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El amor verdadero

Ah, el amor verdadero. Ese recurso tan manido en comedias románticas, ese tema tan explotado para romantizar relaciones tóxicas y que es el responsable de despertar a la princesa de su sueño. El amor verdadero, ese tropo que puede resultar tan problemático, pero al mismo tiempo…

El amor verdadero es lo mejor que existe, salvo quizás los bocadillos de cordero, cuando el cordero está en su punto y el tomate jugoso.

Tengo que reconocer que en ocasiones soy una ñoña, y como ya he dicho más de una vez, el caso de La Princesa Prometida es el más destacado. Sí, el amor verdadero suele ser muy problemático, pero cuando se usa bien es lo mejor que existe. Por lo general, esta representación suele estar dada en una relación romántica y hetero, pero en el cine he visto notables excepciones, [spoilers] como es en el caso de Maléfica y Frozen, donde el amor verdadero es el maternal y el fraternal [/spoilers].
Este amor verdadero es difícil de encontrar. Tanto que apenas he encontrado otros ejemplos: en el tramo final de las novelas de Harry Potter (olvídemos de Rowling un momento) es el eje de la trama, en uno de los escasos ejemplos de amor no romántico; en series de televisión, tenemos el caso de Agents of SHIELD con Fitz-Simmons y EL SUFRIR con su relación, pero porque son muy puros y sólo les pasan desgracias.

Y en videojuegos, tenemos… nada. No he encontrado ejemplos de videojuegos. Y me parece muy triste perder este tropo, que puede ser tan maravilloso. También es muy triste porque implica que no tenemos tramas claras donde el motor narrativo sea el amor, sino que tenemos siempre cosas como la venganza, la pérdida, el salvar el mundo o la aventura. Os digo de forma sincera que me da mucha pena no encontrarnos esto cuando jugamos, porque es muestra de muchas cosas, pero la principal es que como siempre, se desprecia el amor como algo ñoño e infantil. Y femenino.
Esto ya no es cuestión de hacer un hueco a las mujeres en las historias, sino hacer un hueco a algo que parece que no existe: el amor verdadero y las parejas felices. Algo que parece tan simple y sencillo, pero que en verdad nunca lo encuentras, y que además, me parece mucho más difícil de hacer que una trama de amor imposible.

Tenemos miles de historias de venganza, de amantes separados, de muertes y desgracias. Lo mismo va siendo hora de que empezar a tener historias de amor verdadero. Historias de parejas felices, de gente amable entre sí, sin despreciar la felicidad por fácil, sencilla y femenina.

¿Para sugerir que la felicidad es fácil, poco profunda, ordinaria, algo común sobre lo que no merece la pena escribir una novela? ¿Mientras que la desdicha es compleja, profunda, difíficil de definir, inusual, incluso única y por lo tanto un tema noble para un novelista grande y único? […] Los críticos están alertas a ka felicidad en las novelas para descartarla por banal, sentimental o (dicho de otro modo) femenina.

Todas las familias felices, Contar es escuchar, Úrsula K. Le Guin.

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