Icono del sitio Todas Gamers

Análisis de House Flipper 2

Si hay algo que me gusta en casi todas sus variantes son las manualidades. Quizá no sea extremadamente habilidosa, pero el hecho de realizar ciertas tareas con las manos siempre me pareció de lo más entretenido, y ver el resultado final es algo completamente satisfactorio. Esto sucede, además, a todas las escalas, desde la miniatura pequeñita que nos dedicamos a pintar durante una tarde, a montar el nuevo armario de nuestra habitación partiendo desde cero. Y, en un nivel superior, nos encontramos con esas reparaciones que nos toca hacer en casa de vez en cuando, que cuando no son un problema urgente y caro puede ser algo que disfrutemos porque, en el fondo, tiene su punto divertido. Sin embargo, por motivos evidentes (y monetarios), esto es algo que nos podemos permitir muy pocas veces, y por eso cuando en el mundo de los videojuegos decidieron darle forma digital a esos trabajos manuales, yo me convertí en su mayor fan. Concretamente, en la mayor fan de House Flipper, un título que han tratado de imitar en numerosas ocasiones con poco éxito. Y creedme, lo sé, los he probado casi todos. Por esto mismo, cuando se dio a conocer la fecha de lanzamiento de House Flipper 2 para mí fue como encontrarme a Papá Noel en el pasillo de mi casa con un bote de pintura y un rodillo. Y aquí estoy para hablaros de cómo han conseguido mejorar sustancialmente el mejor juego de renovación y decoración de casas.

Tal y como nos sucedía en el anterior, en House Flipper 2 nos encontramos con un modo historia en el que nos enseñarán todo lo que debemos aprender para desenvolvernos en el juego. En esta ocasión, nuestro personaje masculino o femenino regresa a su hogar de la infancia para dedicarse a su trabajo soñado: renovar casas. Sin embargo, nuestros padres no deben de compartir nuestro sueño, porque las noticias que tenemos es que se han largado por ahí y nos han dejado la casa para que nos las apañemos, una casa que… bueno, decir que necesita una reforma sería un eufemismo bastante exagerado. Pero como no tenemos tiempo que perder (o sí, es vuestra decisión), nos vamos de cabeza a por nuestro primer trabajo. Empezaremos con lo más sencillo, limpiar y recoger basura, pero a medida que vayamos avanzando en la trama y labrándonos una imagen de manitas en el pueblo, nos irán pidiendo cosas mucho más variadas. Y esta es precisamente una mejora en cuanto al título anterior. Esta vez las misiones son mucho más directas y centradas en situaciones concretas, por lo que tendremos arreglos rápidos y otros más completos, para que nos adaptemos a lo que más nos apetezca en ese momento dentro de lo que está disponible. Así pues, en alguna ocasión nos tocará simplemente cambiar unas ventanas y limpiar un poco, y en otra habrá que renovar dos plantas y, de paso, alicatar la fachada. Y, aparte de eso, también volveremos al antiguo sistema de tres estrellas, en la que con una nos dan el trabajo como hecho, exigiendo poquísimo, y con tres habremos dejado todo perfecto y reluciente. 

Otra de las opciones que repiten su aparición, desbloqueándose a medida que avanzamos en la trama y (lo más importante) conseguimos dinero, es la posibilidad de comprar nuestras propias casas para renovarlas y después revenderlas. Esto no solo nos permitirá trabajar a nuestro aire, sin exigencias y decorando todo a nuestro gusto, sino que además nos ayudará a subir nuestro árbol de habilidades para que nuestro trabajo sea cada vez más sencillo. Y es que en el caso de que os centréis en jugar únicamente las misiones del modo historia para dejar para después las demás casas, os puedo asegurar que no conseguiréis tener las habilidades al máximo, por lo que la mejor opción es ir combinando y, como siempre, hacer lo que os pida el cuerpo en ese momento. Total, las obras siempre son de dos a ocho semanas, ¿verdad?

La mayor novedad, en cierta manera, es el modo de montaje que han añadido y que aligera muchísimo el trabajo, además de evitar la sensación de repetición que se tenía muchas veces cuando nos tocaba hacer lo mismo una y otra vez. Esto es porque, anteriormente, gran parte del mobiliario tenía que montarse en el lugar en el que debía ser colocado, haciéndonos dudar siempre de cuál sería el mejor sitio para ponerlo porque si no tendría que venderse y volver a montarse de nuevo, y perdiendo así mucho tiempo en la planificación. Ahora, el montaje se hace en nuestro propio taller, y sólo tendremos que hacerlo una vez si queremos que nos hagan una rebaja al comprarlos. Esa rebaja será menor o mayor dependiendo del número de estrellas que hayamos conseguido al montar el objeto, estando la tercera estrella relacionada generalmente con el tiempo que tardamos en ello. Eso sí, no os creáis que va a ser todo hacer dos clics y listo, que podemos pasarnos 20 minutos montando un escritorio, y tan ricamente.

Lo que va a mantener vivo House Flipper 2 durante más tiempo es la combinación de su modo sandbox y los mods, implementados a través de mod.io. En primer lugar, porque el modo sandbox es impresionante, permitiéndote modificar hasta el más mínimo detalle del terreno, las construcciones y todo lo que se nos venga a la cabeza, dejando otros títulos que permiten la edificación de viviendas a la altura del betún. Y esto, por supuesto, va de la mano con los mods, que si bien por el momento todavía están iniciando sus aventuras, ya se ve un movimiento y una calidad de casas increíble, tanto para contemplar su belleza como para ir allí con la bolsa de basura en la mano, el bote de pintura en la otra, y pasarnos las siguientes dos horas renovándola hasta los cimientos para demostrarle a esa persona anónima de Internet que hemos aceptado su reto y convertido su mansión abandonada en el equivalente al castillo de Disney. Y porque, simplemente, es divertido.

La mejora más evidente desde el momento en el que abrimos el juego es, sin ninguna duda, la de su estilo visual. Su aspecto se desvía un poco del intento semi-realista de la primera entrega para acercarse más a una estética que nos recordará a Los Sims, pero sin dejar de lado unos gráficos mejoradísimos y una integración de los elementos entre sí que no siempre se tenían anteriormente. Por otro lado, el sonido no tiene mucha variación, aunque esto es porque ya tenía un gran nivel. Los objetos tienen su sonido, los materiales reaccionan acordes y la melodía de fondo se convierte en un acompañamiento que nos ayuda a centrarnos en lo que estamos haciendo. Sin embargo, no todo es perfecto, porque lo que sí me he encontrado son pequeños errores en la traducción al español. No con el texto, sino con su implementación, donde se podían ver confusiones de género con el personaje o desapariciones de caracteres como la Ñ, pero son detalles que probablemente se arreglen en un parche cercano en el tiempo.

House Flipper 2 es, sin ninguna duda, la mejor secuela que podría haber tenido la primera entrega. Sus mejoras tanto visuales como mecánicas, esa libertad casi completa que nos ofrece con los mods, y el modo sandbox que permite hacer virguerías con nuestras propias creaciones apuntan a una nueva entrega vinculada todavía más con la comunidad y que, sin ninguna duda, seguirá ampliando su contenido tal y como se hizo anteriormente. Y es que quizá lo de jugar a un simulador de trabajar suene un poco raro, pero os aseguro que con esta entrega comprenderéis perfectamente esa sensación de “trabajar” por diversión, porque te gusta y porque te relaja. Y quién sabe, quizá os encontréis con vuestra nueva vocación.

Salir de la versión móvil