Icono del sitio Todas Gamers

Análisis de s.p.l.i.t.

Una cosa que agradezco y respeto mucho de ciertos videojuegos indie es la consideración que tienen con el tiempo de la persona que está a los mandos. En muchas ocasiones podemos ver que la única meta de muchos títulos es mantenernos jugando durante el mayor tiempo posible, con un bucle jugable infinito o, en ocasiones, tratando de estirar al máximo una trama que se ve perfectamente que tendría que haber terminado horas atrás. Esto es, por lo general, la norma en los juegos de alto presupuesto, pero muchos indies también pecan de lo mismo con la idea de que cuanto más tiempo juegue una persona, más posibilidades hay de que hable de ello y otra gente acabe conociendo el juego. Por eso, cuando encuentro un título que no tiene miedo a decir que dura muy poco, incluso cuando son únicamente 15 minutos de juego, no puedo evitar que se despierte mi curiosidad, porque ese es exactamente el motivo por el que he encontrado muchas joyas que no dejo de recomendar. Y eso es lo que me hizo fijarme en s.p.l.i.t., el nuevo juego de Mike Klubnika que se presentaba enfatizando su duración de 90 minutos, porque no necesitaba más tiempo. Al fin y al cabo, si una película puede contarnos una historia en hora y media, ¿por qué no iba a poder hacer lo mismo un videojuego?

Nuestra historia comienza ante una pantalla de ordenador, encarnando a un hacker que ha sido reclutado para una misión de alto riesgo. Sin embargo, él no está solo, porque a través de un chat IRC estaremos en contacto con otras dos personas con las que tendremos que coordinarnos constantemente, por nuestro bien y por el de la misión. Y es que nuestro objetivo principal es infiltrarnos digitalmente en una siniestra instalación en la que iremos descubriendo que lo de la ética no es algo que tengan en cuenta en ningún momento. Por suerte, nuestros pasos serán guiados por las otras dos personas, que a su vez dependerán de nuestras habilidades para poder continuar con su trabajo y ayudarnos a avanzar todavía más. Planificaremos cada movimiento, compartiremos información relevante tanto para nuestro hacker como para nuestra propia comprensión de la trama, y nos ofreceremos apoyo durante esos momentos en los que el pánico empieza a dominarnos porque, ante todo, nuestra misión es extremadamente peligrosa.

El núcleo de s.p.l.i.t. es una simple terminal de comandos en la que tendremos que escribir como si ésta fuese completamente real. Y es que el escenario, visto en primera persona, nos permitirá solamente observar una ventana, ver la pantalla del chat, la del terminal, y revisar una maleta misteriosa. Esos cuatro movimientos serán los únicos que tendremos, pero ni siquiera nos importará porque, como digo, lo más relevante es la terminal. Allí, además de obligarnos a utilizar comandos reales (que, si no los conocéis, os los acabaréis aprendiendo a base de usarlos aquí), navegaremos por directorios y rebuscaremos entre cada archivo para poder explotar vulnerabilidades ocultas de un código obsoleto. Porque este es un juego de puzles, pero en esta ocasión no nos harán girar figuras o mover roscos entre tres palitos, sino que estarán fuertemente basados en el hackeo. Cada uno de nuestros cambios, cada clave generada o cada contraseña cambiada nos acercará más a conocer la situación real del mundo que nos rodea, sin permitirnos olvidar cuál será nuestra salida de esta situación.

Es posible que, viendo las capturas de pantalla del juego, podáis pensar que es un juego feo. Lo comprendo, porque en ningún momento pretende agradarnos o ser estéticamente atractivo. Sin embargo, lo que os puedo decir es que su apartado audiovisual es perfecto, porque toda la crudeza que transmite es completamente necesaria para que el título funcione. Y es que explora ciertos temas de terror psicológico y de violencia, no gráfica, pero sí con presencia, que solo pueden ir acompañados de aspereza visual y una banda sonora que se desliza en nuestros oídos mientras crea una atmósfera opresiva cada vez más grave. Lo único que podemos echar en falta, una vez más, es la traducción al español, pero ya sabéis que es un problema común en los indies pequeñitos. Eso sí, os puedo asegurar que no es un nivel de inglés muy exigente porque, una vez más, la clave de todo está en los comandos de la terminal.

s.p.l.i.t. es uno de esos títulos difíciles de recomendar por la aspereza y tosquedad de su gameplay, y sin embargo funciona precisamente por eso mismo. Y es que sus puzles pueden llevarte a la desesperación (sobre todo si no tienes ciertos conocimientos informáticos), pero cuando lees una y otra vez los datos que te dan y, por fin, consigues dar con la clave y avanzar en la trama, quieres seguir descubriendo más. Eso sí, como en las buenas películas, esos 90 minutos nos dejarán con ganas de saber más y gritando a la pantalla como si ésta pudiese darnos más respuestas. Pero recordad, no siempre necesitamos saberlo todo.

Salir de la versión móvil