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Análisis de Aethus

Los juegos de picar en la mina me gustan mucho. Así que la premisa de Aethus me llamó la atención desde el inicio, ya que su mecánica es literalmente bajar a una mina a picar. Su otro atractivo es su historia, y tratar de averiguar qué pasó con la anterior expedición que estuvo en el planeta. Pero mejor empecemos desde el principio.

En Aethus manejaremos a Maeve, acompañada de su fiel robot Roland. Tras un pequeño y explosivo incidente en un planeta, Maeve decide abandonar la compañía ARC y gastar todos sus ahorros en comprar una explotación minera en un planeta que exploró su abuelo en el pasado. Cuando llega, descubre que hubo algo más que una simple expedición científica y nos lanzaremos a explorar sus secretos.

Los primeros compases son lo típico que podemos encontrar en estos juegos de supervivencia y gestión de recursos: iremos consiguiendo materiales, que nos permitirán mejorar nuestras herramientas y así obtener materiales superiores, con los que mejorar nuestro equipo… No hay ninguna innovación, salvo detalles en la gestión de los elementos o su reciclaje. Tampoco hay grandes cambios en la construcción de los hábitats (estamos en un planeta sin terraformar). Si nos equivocamos no habrá ninguna penalización al destruir un módulo y la construcción no es complicada. Siempre que leamos la descripción y no entremos en piloto automático, como me ha pasado en más de una ocasión. Culpa mía por no leer, porque los textos están bien explicados.

En cuanto a la supervivencia, como he dicho, estamos en un planeta sin terraformar y si bien la superficie no es hostil, la parte subterránea será otro cantar, donde nuestra principal preocupación será poder respirar. Parte del bucle jugable y de progreso consistirá en mejorar nuestro equipo para movernos más rápido, tener mayor capacidad en nuestros tanques de oxígeno, capacidad de carga, aumentar la potencia del láser de minería… ¿Que se nos atraganta la exploración, o por el contrario, nos sabe a poco? En los ajustes podremos modificar cada parámetro por separado para ajustarlo a lo que queramos. Entre otras opciones, podremos activar las penalizaciones por falta de comida. Porque tendremos que comer, que la supervivencia cubre también estos aspectos. Aunque podremos dejarlo sólo en que nos den mejoras, si así lo deseamos. También deberemos dormir al llegar la noche. Por suerte, no tendremos que hacerlo en nuestra cama, sino que podremos usar algunas de las instalaciones desperdigadas por el planeta.

El punto realmente fuerte de Aethus es su historia y saber qué ha pasado con la anterior expedición. Poco a poco, a medida que consigamos nuevos recursos y planos, podremos adentrarnos más profundo en el planeta. Y ahí descubriremos instalaciones abandonadas, que también nos servirán de punto de descanso en nuestra exploración y nos permitirán abarcar más distancia en nuestros paseos. Sobre todo en los primeros compases, que nuestras reservas de oxígeno son más limitadas.

No sólo encontraremos puntos de descanso, sino que también habrá recursos de minería abandonados que nos permitirán automatizar parte de la recogida del material. No por completo, pues no es un juego de automatizar y optimizar, pero sí lo suficiente como para centrarnos en otras cosas, como la investigación y alcanzar nuevos lugares.

Aquí viene una de las pocas pegas que saco a Aethus y es la falta de un mapa general que nos permita recordar dónde están los diversos puntos y orientarnos. Para compensar, en nuestro diario contaremos con un registro completo de todos los logs que encontremos y todas las conversaciones que tengamos con Roland. O las impertinentes llamadas de ARC.

¿Pero no habíamos dimitido de la compañía? Eso creíamos, pero el capitalismo y la privatización llegan hasta donde se propongan y la compañía nos proveerá de planos que nos ayudarán en nuestra misión. Por un módico precio y sin ningún interés oculto por su parte. Incluso hay un programa de puntos para incentivarnos a gastar. El dinero lo conseguiremos vendiendo parte de lo que extraigamos del planeta. Eso sí, los planos imprescindibles para el avance de la historia nos los darán automáticamente, sin tener que dedicar horas a conseguir dinero. Los materiales y cómo conseguirlos corren de nuestra cuenta.

En general todo el bucle jugable es muy sólido: bajar a la mina, coger materiales, subir, gestionarlos, vender, conseguir mejoras, bajar a la mina, coger materiales… Con encuentros de restos de la anterior expedición que motivará nuestra curiosidad para ir más profundo. También es su gran pega, pues nos moveremos por una región muy grande, que deberemos recorrer a pie. Esto hará que la limitación de espacio y/o oxígeno nos haga dar muchos paseos hasta dar con el siguiente atajo. Aun así, en ocasiones, tanta bastedad y limitación harán que el ritmo se resienta y se vuelva tedioso.

Esta es quizá la mayor pega que le puedo sacar a un juego que está sale sin early access, pero sigue recibiendo mejoras antes de su lanzamiento. El proyecto es de solo dev, Alex Kane y, días antes de su salida oficial, ha tenido una demo en el Steam Next Fest, durante la cual el desarrollador ha ido recogiendo el feedback para la mejora del juego. De hecho, en toda mi partida sólo he encontrado un bug, que podría estar solucionado a fecha de lanzamiento.

A nivel técnico funciona bien, sin grandes alardes, aunque quizá resulte un poco exigente a gráficamente. A nivel de sonido destaca el trabajo de doblaje de Maeve y Roland, a quienes más oiremos. Eso sí, sólo en inglés. Como también están los textos, pero no es un inglés extremadamente técnico ni complejo y, si nos perdemos algo, siempre podemos ver el log de entradas en nuestro diario, con calma y en cualquier momento, algo que es de agradecer.

Aethus es un juego que se asienta sobre dos partes, mecánica e historia, que no buscan revolucionar nada, pero son sólidas y funcionan muy bien entre sí. Además, va a salir un precio más que decente (20€, si no pilláis ninguna oferta de lanzamiento). Aunque en ocasiones el ritmo decae un poco, sobre todo en los momentos previos a un gran descubrimiento, es un juego al que merece la pena echarle un ojo, porque os garantizo que os va a dar muchas horas de picar en la mina. Y de misterios.

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