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Análisis de Marvel: Lobezno

Cuando empecé a jugar a Marvel: Lobezno lo hice con la cabeza puesta en el Logan de Hugh Jackman, ese Logan tan de Hollywood que lo primero que hace es gruñir, y luego gruñir un poco más. Tendréis que perdonarme, pero no tuve la oportunidad de leerme los cómics para conocerlo mejor, y apenas recuerdo la serie animada que vi cuando era pequeña, así que, aunque sé cuáles son algunas de sus diferencias, lo cierto es que mi relación con Lobezno es la misma que se tiene cuando un amigo nos habla de otro amigo suyo que no conocemos. Es probable que ese sea el motivo por el que me sorprendió encontrarme de una forma tan directa la representación del que probablemente sea el meme más famoso de Lobezno. En cuanto tenemos acceso a la cabaña de Logan, podremos tumbarnos en su cama, y le veremos cogiendo un marco de fotos, sosteniéndolo entre sus manos, y creo que ese momento es el que puede definir el tipo de humor que nos va a rodear durante todo el juego. Un humor directo, consciente de lo que hace de principio a fin, pero sin caer en la ridiculización del personaje porque, al fin y al cabo, estamos hablando de Marvel: Lobezno. 

Ese humor seco y tan bien dosificado que tanto me interesó en realidad está en un segundo plano, porque la protagonista absoluta es la violencia. Como debe ser. Cuando llegamos a Marvel: Lobezno lo hacemos esperando sangre, muchísima sangre, y en esta ocasión no la encontraremos solo hacia el enemigo, sino que el propio Logan va a sufrir con nuestras metidas de pata. Durante los combates nos presentarán un sistema de vida diferente al habitual porque, como bien conocemos, uno de los poderes de Lobezno es el de poder regenerarse, cosa que hace sobre todo cuando no nos acobardamos y peleamos contra los enemigos, y cuanta más rabia tengamos encima, mejor que mejor. Eso sí, por el bien de la diversión en el videojuego, nuestro protagonista puede morir de verdad, cosa que veremos claramente en nuestra barra de vida y, de paso, en nuestro esqueleto de adamantium que brilla ante nuestros ojos cuando nos ofrecen la oportunidad de volver y darle una colleja al energúmeno de las espadas dobles.

Tengo que reconocer que, a pesar de no ser mi estilo de lucha favorito (ni los controles utilizados para ello), es un combate muy divertido, y no solo por los comentarios de Logan. Las peleas son brutales, con desmembramientos, decapitaciones y el traje mágico que se va rompiendo a medida que nos llevemos golpes, pero que se arregla solo porque… bueno, será un traje mutante también, quién sabe, el guion no nos lo explica. Además, son combates intensos que nos exigirán centrarnos en ellos, pero que al mismo tiempo se desinflan un poco a medida que vamos avanzando en el juego. La variedad de enemigos es escasa, y esto hace que se repitan mucho, dándonos la sensación de pelear contra clones y, en alguna ocasión, se acaban convirtiendo en un simple trámite. Exigente, pero sin una evolución satisfactoria.

Lo mismo sucede con los jefes, que si bien el diseño me parece bueno y, además, variado, pecan siempre del mismo fallo, y es que nuestro daño se reduce al mínimo y acabar con ellos no se convierte en una hazaña de habilidad, sino de tiempo. Nuestra estrategia, que por norma general ofrece poca variedad (al fin y al cabo lo principal son nuestras garras), es repetir los mismos patrones una y otra vez, y el combate que debería durar cinco minutos acaba durando veinte sin ningún motivo aparente. Bueno, sí, el de que unas garras de adamantium les hagan cosquillas. 

Fuera de combate, Marvel: Lobezno tiene detallitos que hacen que Logan parezca más vivo. Si bien es cierto que es un juego completamente dirigido en el que el mundo abierto no está ni se le espera (porque, seamos realistas, no lo necesita), eso es precisamente lo que hace que los escenarios puedan estar mucho más definidos. Recorreremos la montaña canadiense, las calles de Kabukicho o incluso la ciudad de Madripur, mostrándonos su propia identidad en cada escenario y haciéndonos sentir que realmente estamos allí. Además, en esas localizaciones también encontraremos una de las habilidades más útiles de Logan, el rastreo de objetivos, coleccionables o materiales utilizando su olfato. A veces, marcándonos los cofres de forma excesiva, pero se le acaba perdonando porque así es como iremos desbloqueando trajecitos, y nadie va a decir que no a llevar los mejores modelitos de Lobezno. Y a aumentar su barra de vida, de paso. Lo que sí puedo decir que echo de menos es la posibilidad de enfrentarte a los enemigos en sigilo, porque este solo está activo en momentos concretos y a veces es muy satisfactorio ver a Lobezno atravesando la cabeza de alguno con las garras en vez de darle arañazos hasta que se muere. 

Quizá donde más destaca este título (después de la posibilidad de partir enemigos en dos, claro) es en la historia que nos cuentan. Podría tratar de explicarla de muchas maneras, pero creo que la más adecuada es decir que cumple perfectamente con los requisitos de una película de Marvel, con la ventaja de tener más horas para desarrollarla. La trama nos cuenta el regreso de Logan a la Patrulla X, para rescatar a Essex con ayuda de Dientes de Sable y Mística. Y es que, en un alarde de originalidad, Trask, el hombre más rico del mundo, quiere exterminar a todos los mutantes, y evidentemente le tocará detenerlo a Lobezno, que por algo nos han dado el papel protagonista. Si bien es una historia bien planteada para que tanto la gente que ya conoce los cómics como la que viene de nuevas esté entretenida en todo momento, hay que reconocer que muchas veces cojea en cuanto al factor sorpresa, pero no suele importar mucho porque aquí estamos por la espectacularidad, y de eso sí que va bien servido. Además, es de agradecer que no hayan tratado de suavizar al personaje para llegar a un público más amplio, y hayan mantenido la brutalidad, la sangre y el alcoholismo que lleva siempre encima. No lo juzguéis, es por los coleccionables de whiskey.

Marvel: Lobezno es un título entretenido y que encaja perfectamente con lo que conocemos de Logan, mejorando incluso lo que creíamos conocer quienes no veníamos de los cómics. Es un juego que parte de una idea un poco distinta a la que nos solemos encontrar, porque el héroe no es tan héroe como suelen vender en muchos juegos, sino que es un señor enfadado, cabezota y que quiere hacer el bien, pero quiere hacerlo a su manera. Y si esa es decirle a un enemigo que le va a quedar cicatriz después de arrastrarlo un par de kilómetros por la autopista mientras vamos en moto, os aseguro que voy a estar la primera cuando vuelva de nuevo a nuestras consolas. Y si tengo que matar al pesado de las dos espadas por quincuagésima vez, que así sea.

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