Icono del sitio Todas Gamers

Johto – Alola: mi reencuentro con Pokémon

Empecé a jugar a Pokémon en la edición Oro y Plata. Me pilló además con todo el boom de los juegos en el patio del colegio, los tazos, los cartuchos trucados y el cable Game Link —también coincidió con todos los accesorios que sacaron de Harry Potter para la consola pero eso son historias para otro día—.

Tengo muchos recuerdos de ese juego: sin duda el que más me marcó fue que mi cartucho estaba roto y no podía guardar la partida, así que el gasto en pilas y electricidad fue curioso en aquella época. Se me abrió un mundo nuevo, en sentido literal y figurado: fue también de mis primeros videojuegos “en serio”, de los que jugué sola y sin ayuda de mis primos, y siendo plenamente consciente de lo que eran. Además me gustó mucho la mecánica del juego, eso de ir capturando bichines para ayudar a un profesor en una investigación, y de paso, convertirte en el campeón de la Liga Pokémon, coleccionando medallas y pateando el culo a los malos. Era el sueño de aventuras de todo crío de 10 años por aquel entonces.

Antes era el Pokégear, ahora es la Rotomdex lo que mola. OnlineMania

Después de aquello vino el Pokémon Esmeralda. La primera vez que lo jugué fue a medias con mi hermano porque sólo teníamos una SP y un cartucho. Más tarde mi hermano dejó de jugar a Pokémon y yo volví a empezar la partida. Recuerdo que además fue la primera vez que podías elegir ser chico o chica, y aquello ya me pareció un mundo. Más tarde Nintendo sacó la DS, la consola que creo que revolucionó TODO, y con ella los Pokémon para estas consolas. La edición que escogimos (un regalo de un amigo de mi hermano) fue Pokémon Diamante. Él duró poco con ese juego y finalmente lo tomé otra vez como propio, volviendo a crear la partida y pasándomela. La fecha del último guardado que tengo es de noviembre de 2011. Una barbaridad de años. Y jamás la he querido borrar por todo lo que me costó transferir los Pokémon del Esmeralda al cartucho del Diamante.

Después de aquello, Pokémon se me antojaba un poco para niños chicos y dejé de jugar —también porque en la facultad se me tachaba de friki por llevar la consola a la universidad y jugar en los descansos—. Pero cada vez los juegos me atraían menos. Hasta el año pasado, que decidí retomar, mediante emulador, mi relación con Pokémon y poder reconciliarme con él.

Mis dos iniciales favoritos: Cyndaquil (Pokémon Oro) y Rowlet (Pokémon Sol)

Sabía que me había perdido varias generaciones pero quise retomarlo donde lo dejé: Pokémon Blanco fue mi objetivo. Y lo que yo esperaba que fuese una reconciliación en toda norma se tornó una decepción absoluta. Comprobé que el juego, lejos de ser como fue en ediciones anteriores, que debías tener un equipo más o menos equilibrado para poder ir a melé en los gimnasios y entrenadores, te obligaba a tener una estrategia bien armada en cada gimnasio y los Pokémon muy farmeados para poder avanzar. Me debilitaron a todo mi equipo cinco veces antes de poder pasarme el gimnasio, incluso teniendo los Pokémon al nivel del líder. Tuve que coger una guía para poder pasarme la historia principal por los gimnasios. Y honestamente, me pareció que el giro que habían dado había sido desproporcionado. No había un equilibro entre lo que daba la CPU y lo que podías ofrecer tú. Así que abandoné la partida de Blanco en el emulador al acabar el primer gimnasio.

No volví a tocar un Pokémon hasta que me regalaron recientemente la New 2DS XL. Quería un juego “de los de ahora” y vi Pokémon Sol en la estantería de los juegos seminuevos. Lo primero que pensé es “te va a volver a decepcionar”, sobre todo después de los antecedentes de Blanco. Y la decisión fue complicada porque tenía un Zelda en la otra mano, mi saga favorita. Acabé decantándome por Sol. Y creo que sin duda es una de las mejores decisiones que he tomado este año.

El rollo de ir de isla en isla acaba dándole mucha vida al juego. Pokémaster

Me sorprendió el gran lavado de cara al que lo habían sometido, la sustitución de los gimnasios por las pruebas y capitanes, los movimientos Z, el Team Skull y la Fundación Aether… Sigo maravillada con todo lo que me ha ofrecido. Y ha logrado que vuelva a reengancharme como antaño: me queda sólo la Liga Pokémon, pero en poco más de una semana me he ventilado la historia principal.

Me gusta por prácticamente todo lo que tiene y lo mejorado que está: el tema de las MO y MT es otro rollo; ya no tienes que tener en tu equipo a un Pokémon que sepa vuelo o buceo o surf: tienes Pokémonturas que sustituyen a las MOs, y se agradece. Puedes volar a puntos específicos de algunas rutas, las MTs son infinitas y puedes limpiar y cuidar de tus Pokémon para subir el afecto (que termina repercutiendo en cosas muy buenas en los combates). Si es que te facilitan el farmeo de los Pokémon dándote un Repartir Experiencia al principio del juego que afecta a todos los Pokémon del equipo. Creo que es una de las grandes mejoras que han podido introducir, la verdad, porque te permite tener a todos a un nivel apañado y relativamente igual.

Otra cosa que me ha encantado ha sido el tema de las pruebas, los capitanes y los kahuna. Que no te enfrentas a entrenadores ni a líderes como tal, sino a Pokémon “domesticados” pero sueltos por esos parajes naturales, y no todas son únicamente luchar. Por ejemplo, una de las que más me gustó (pero por el sustito que me llevé) fue la del Supermercado Abandonado en la Aldea Tapu, cuando encuentras a Mimikyu. Que te pones a dar vueltas con el Pokévisor, no lo encuentras y bam, aparece de repente. Y al salir, y enseñarle las fotos, que la capitana te diga que no existe ninguna puerta trasera en el supermercado y que te lo estás inventando me dio escalofríos, aparte de parecerme una perla brutal en el juego.

Mimikyu es monísimo pero a veces da un miedo que te cagas, como en la prueba de Zarala. Pokealos.fr

Realmente es que sólo me salen palabras buenas para Pokémon Sol: ha logrado equilibrar el poder de la CPU con el que puedas tener tú, y jugar no es constantemente apuntar en un papel todo el rato las compatibilidades entre tipos o qué ataque le puede hacer un crítico a otro. Se trata sencillamente de disfrutar jugando mientras recorres las islas con tus amigos y el profesor y vas descubriendo los Pokémon, la historia de Alola y los guardianes, el Team Skull y la Fundación Aether… No creo que sea un juego donde demostrar siempre que eres el mejor y el que tiene el equipo más chetado y que tienes una estrategia impecable para no perder nunca —esa fue la impresión que me llevé de Pokémon Blanco— sino que puedes disfrutar de la experiencia de exploración y de todo lo nuevo que trae consigo esta generación (el Pokéresort, por ejemplo, sustituye también y de manera muy eficaz el farmeo de bayas) y al mismo tiempo poder hacer un equipo digno y fuerte para poder enfrentarte a todas las pruebas de las cuatro islas y de todos los peligros que van apareciendo.

Pokémon Sol ha sido el responsable de que haya vuelto a disfrutar Pokémon como si tuviese otra vez 10 años. Me ha hecho volver a ser la niña con una Game Boy Color transparente y un cartucho de Pokémon Oro insertado permanentemente en la consola, jugando a la salida del colegio con sus amigos.

Salir de la versión móvil