Icono del sitio Todas Gamers

El placer de jugar en soledad

No hay cosa que disfrute más que jugar en soledad. Es un momento de paz, de intimidad, de disfrutar de mi propia compañía.

Ni siquiera eso: es olvidarme de mí misma. Y por eso me gusta tanto jugar a solas. Creo que lo más agradable de todo es sentir que tu vida, tus problemas, tus preocupaciones, se disuelven cuando te pones al control del mando y el teclado. La sensación de desconexión total, de olvido, de concentración en lo que estás haciendo hasta el punto de que tú dejas de importar.

Me encanta saber que puedo perderme las veces que quiera en un mapa complicado, morir otras tantas cuando me enfrento a un boss final, pasar minutos y hasta horas leyendo documentos que encuentro en mis andanzas por el juego o explorar mi entorno recreándome en cada lugar que llama mi atención. Y, por qué no, hacer todas las pausas que me apetezca y cuando yo quiera.

Toussaint es un lugar para perderse durante horas

Jugar sin sentirme observada, sin ninguna presión más allá de la que yo misma elija ponerme. Sin tener que demostrar nada a nadie, sin verme forzada a seguir el ritmo que otros me marcan, ni manejarme a contrarreloj. Sin necesidad de coordinarme con otras personas para actuar o decidir la mejor estrategia. Y sobre todo: sin que nadie dependa de mí. Nadie a quien decepcionar, nadie a quien impresionar. Solos el juego y yo. Se me ocurren pocas cosas más relajantes.

Por eso no me gusta jugar a multiplayers, ni siquiera con amigos. No importa que sean competitivos o cooperativos, que juegue con conocidos o desconocidos y que estos sean más o menos amables. La incomodidad siempre está ahí. No es lo mío.

Por todo ello, he tenido pocas experiencias jugando a este tipo de juegos. Varias misiones comunitarias en The Old Republic (que son opcionales) en las que apenas tengo cosas malas que resaltar. Una misión conjunta en el Assassins Creed Unity a la que entré sin querer (yo estaba intentando saquear a un tipo que me había cargado demasiado cerca del indicador de misión) y que fue fabulosa porque no hay chat así que el otro jugador y yo fuimos cada uno a lo nuestro, y varios intentos frustrados en el multijugador de Mass Effect 3 para PC en el que no encontré literalmente a nadie con quien jugar así que lo hice sola en plan Rambo y sobreviví a tres asaltos.

Star Wars: The old republic. Juego que combina single player con misiones grupales (opcionales)

Como ya digo, no he tenido malas experiencias que me hayan traumatizado y alejado de esta modalidad de juego (aunque la hostilidad que suele abundar en los chats de estos es bien conocida). Sencillamente no lo disfruto.

Estoy en cierta tensión, sabiendo que dependo de otras personas y que estas dependen de mí, consciente de que debo interactuar con ellas. Quizás podríamos achacarlo a cierta ansiedad social que solo padezco en estos contextos.

Empiezo a preguntarme si soy un lastre para el grupo, si no aporto o ayudo lo suficiente, si pensarán que soy una inútil, si he recogido loot que se adecuaría más al personaje de otra persona, si serán desagradables o exigentes conmigo, si criticarán cada error, si me saldrá todo mal al saberme observada…

Overwatch, la clase de juego que sería incapaz de jugar

Mientras que jugar en soledad es calma y desconexión para mí, hacerlo con gente me genera cierto estrés que despoja al juego de lo lúdico para convertirse en una interacción incómoda en la que siento que estoy sometida a examen. Más de una vez me han comentado que pruebe a jugar con amigos, que la experiencia es muy diferente, sólo diversión sin preocupaciones.

Pero para mí no cambia gran cosa. Continúo teniendo que coordinarme con otras personas, cuadrar horarios, seguir un ritmo que no marco yo, agobiarme por la presión autoimpuesta de estar a la altura del equipo.

Además, con el ajetreo del día a día, no dispongo de mucho tiempo para jugar. A veces juego por las noches, antes de irme a dormir. Otras en un ratito después de comer. En ocasiones me paso días, e incluso semanas, sin disponer de tiempo que dedicar a este hobby. Saber que otras personas, que quizás sí cuentan con más tiempo para jugar o que lo tienen en momentos distintos a los míos, están esperando por mí, me estresa.

Prefiero administrar mi tiempo por mi cuenta. Así puedo aprovechar pequeños huecos, elegir el juego que más se adapte a mi estado de ánimo ese día y, si así lo deseo, abandonar por hoy en mitad de una misión.

Por desgracia, los multijugadores venden cada vez más, de manera que incluso desarrolladoras conocidas por sus juegos single player en modo historia están virando hacia este formato, como es el caso de Bioware y su nuevo juego Anthem. Me preocupa que esto sea una tendencia que se consolide, y cada vez más estudios renuncien a crear juegos para un jugador porque les resulta menos rentable. Incluso en los single player, con creciente frecuencia se incorporan opciones de multijugador (que, además, suelen estar bastante rotas y acaban siendo poco utilizadas). Me parece perfecto que se desarrollen juegos que combinen ambas posibilidades, mientras no te obliguen a utilizar las dos para completar la historia. Es estupendo que existan muchos multiplayer para aquellos interesados pero, por favor, que no desaparezcan los juegos con modo historia. Que esta no quede reducida a una campaña corta y apresurada, hecha de manera descuidada, porque todos los recursos se derivan al modo multijugador.

Anthem, lo nuevo de Bioware. Multiplayer con campaña single player

De lo contrario, las personas como yo nos veremos en un nicho cada vez más pequeño del que, por diversos motivos, no podemos o queremos salir.

Es inevitable que esta industria evolucione, explore nuevos formatos y narrativas. Pero por favor, estudios, creo que hablo en nombre de muchas personas cuando os pido que no nos dejéis atrás.

 

Imagen de cabecera por Ugur Akdemir de Unsplash.com

Salir de la versión móvil