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Análisis de World of Warcraft: The War Within

Hace unos años, en mi supermercado habitual hicieron una reforma y cambiaron no sólo la distribución de los productos, sino la orientación de las estanterías de algunos pasillos. El contenido era el mismo y la agrupación similar, pero durante varias semanas tuve que deambular por los pasillos, terminando de ubicarme. Volver a World of Warcraft (WoW) con el lanzamiento de su expansión The War Within tras haber jugado por última vez con la expansión de The Wrath of the Lich King ha sido una experiencia similar. No ha sido una mala experiencia, pero hay muchas cosas que han cambiado durante todos estos años. Ninguna para mal, pero sí que he invertido algo de tiempo tratando de recordar cómo funcionaban las cosas y acostumbrarme a los cambios.

Antes de entrar en detalles mecánicos, centrémonos en la historia porque han pasado muchas cosas en el mundo de Azeroth. Los líderes de la Horda y la Alianza han cambiado. Personajes clásicos de la etapa anterior a Cataclysm han desaparecido y se han sustituido por otros nuevos. Nuevas tierras han emergido de las aguas y el mundo de Azeroth sigue igual, pero no del todo. Si nos adentramos directamente a The War Within, nos encontraremos un resumen de los últimos acontecimientos en Azeroth y que son relevantes para una nueva saga que inicia con esta expansión, Soulworld.

En cuanto a la historia en sí, tendremos personajes nuevos y antiguos y seguiremos la trama principal que nos permitirá seguir las aventuras y desventuras de Magni Barbabronce y Anduin Wrynn, actual rey de Ventormenta, en su lucha contra una antigua amenaza, Xal’atath. Todo esto nos llevará al nuevo continente de Khaz Algar, principalmente subterráneo y donde nuestros principales enemigos serán los neburianos. Todo esto aderezado con cientos de misiones secundarias que nos harán descubrir más de estas tierras y sus habitantes, en este caso, una raza de gólems enanos, los terráneos.

Respecto a lo mecánico, en esta nueva expansión contaremos con las Profundidades, una mazmorra más «ligera» donde nos acompañará un PNJ que irá subiendo de nivel y nos permitirá obtener un botín épico. También se ha introducido un sistema que facilita el compartir el progreso entre los diversos personajes, sin importar la facción. Además, como es habitual, ahora podremos subir hasta nivel 80, con su nuevo árbol de habilidades vinculado a la especialización de nuestro personaje. También seguiremos contando con las habilidades de surcacielos que se implementaron por primera vez en la expansión de Dragonflight. Y por supuesto, contaremos con nuevas mazmorras y bandas, además de las nuevas especializaciones de las profesiones.

En mis tiempos todo esto era océano

A nivel visual, la cinemática de presentación es espectacular, como no podía ser de otra manera del estudio que hizo los cortos de Overwatch. En el caso del juego en sí, es complicado realizar una optimización para que funcione en el mayor número posible de ordenadores, pero sí os puedo decir que ocupa unos cuantos gigas de espacio, así que tened bien preparados los discos duros. Podremos reducir lo máximo posible las características para evitar sustos, pero el juego irá fluido incluso en ordenadores con un par de años encima a una calidad media. Y aun al mínimo, el mundo de Azeroth sigue siendo muy bonito. La banda sonora, como sucede en estos casos, está presente de fondo y los efectos de sonido nos ayudarán a identificar determinados eventos. Eso sin obviar que la expansión, como ha sido habitual, viene traducida y doblada al castellano, algo que es siempre de agradecer.

Y tras esto, viene la pregunta importante, ¿es The War Within una buena puerta de entrada o de regreso a World of Warcraft? Pues temo que esto va a depender de cosas que no son del juego.

Para empezar, si decidimos iniciar nuestro camino desde cero, la forma de comenzar nuestra andadura por Azeroth ha cambiado por completo. Ya no empezaremos en el territorio de nuestra raza y estaremos varias horas recorriendo la zona hasta llegar a la capital que nos permita ir a Ventormenta/Ogrimmar, sino que empezaremos nuestra andadura en una misión de reconocimiento en Confín del Exilio que actuará de tutorial básico de personaje y de clase. Una vez finalicemos volveremos a la capital de nuestra facción donde el juego nos irá ofreciendo misiones de antiguas expansiones para continuar. Cabe destacar que por fin los enemigos se adaptan a nuestro nivel, lo que nos permite caminar por las diferentes zonas sin vigilar que estemos en el rango adecuado. En esto también ayuda que se favorece la subida de nivel para aquellos más bajos, para no tener que emplear decenas de horas en alcanzar el nivel máximo.

Aunque esta nueva forma de iniciar la aventura está muy bien y ayudará a la gente que empieza con un nuevo personaje de cero, tiene un pero enorme y es que muchos aspectos básicos del juego se explican por encima y debemos acudir a la comunidad. Por suerte, en los chats existe la figura de los guías, personas dispuestas a resolver las dudas de la gente con amabilidad (figura creada y promovida por la propia compañía). Y en castellano, que siempre es algo que se agradece. Y si seguimos sin atrevernos a preguntar (debo mencionar que sólo he presenciado un caso de persona maleducada en este aspecto y fue controlado por la propia gente del chat), siempre contaremos con las comunidades, hermandades abiertas y, por supuesto, Wowhead, la wiki principal del juego. De nuevo, en perfecto castellano.

La otra opción de empezar nuestra andadura directamente con The War Within es tener una mejora directa a nivel 70 para nuestro personaje. Esto nos ahorrará no sólo subir de nivel cazando jabalíes, sino que irá acompañada de equipo y, sobre todo, nos dará unos árboles de habilidad preconfigurados según nuestra especialidad, además de rellenar nuestra barra de comandos. Tengo que confesar que como jugadora menos centrada en las estadísticas del equipo y a la que siempre le ha gustado explorar Azeroth, esta subida automática la agradecí, pues me ha evitado bastante tiempo analizando la configuración de habilidades y la búsqueda de misiones, mazmorras y bandas para conseguir el mejor equipamiento. Si hemos escogido la edición épica, además de una subida gratuita, contaremos con varios cosméticos, monturas y mascotas exclusivas.

En este caso, eso sí, todavía dependemos de la ayuda desinteresada de los guías del juego, ya que toda la parte relativa a las profesiones la deberemos aprender por nuestra cuenta, incluidas las nuevas especializaciones. Aunque es cierto que los menús de juego de cada sección sirven de guía y explican, sólo dan indicaciones y serás tú quien deberá averiguar en qué zona podemos encontrar picadura de sirena. O que a veces lo mejor es estar un poco vendiendo y comprando en la subasta en vez de dar vueltas para encontrar el material que necesitamos.

Esto es mucho más bonito cuando llegas por primera vez

Tengo que confesar que siempre me ha gustado pasear por las tierras de Azeroth. Y ahora más que nunca, al convivir la Alianza y la Horda en las mismas tierras y haber desterrado la parte PVP a servidores concretos, por lo que no te da un infarto cuando reconoces a un jugador de la Horda. Ha habido muchos cambios desde que dejé de jugar hace tantos años, todo para bien y me gusta ver que han sabido adaptar un juego que lleva 20 años en activo y con 10 expansiones a sus espaldas.

Azeroth sigue siendo un mundo inmenso, donde pueden convivir las personas que disfrutan con las estadísticas y analizan al detalle cada pieza de equipo, con aquellas, y me incluyo, a las que les gusta explorar y descubrir cada rincón del mundo, mientras craftean todo lo posible. La única pega que se le puede achacar al juego es que es profundamente multijugador, por lo que contar con el apoyo de la comunidad es fundamental para saber abrirte paso por las tierras cada vez más amplias sin perderse. Y aun así, se puede disfrutar igualmente en solitario gracias a la labor de la comunidad colaborando con guías y wikis.

Si es tu primera vez en Azeroth, lo mejor es armarse de paciencia mientras te adentras por las tierras y descubres poco a poco los rincones de cada región. Si vuelves, al principio resulta todo un poco confuso, pero en el fondo, el WoW no ha cambiado tanto en estos años y The War Within inicia una nueva andadura dentro del universo, del que sólo nos queda esperar con curiosidad qué nos depara el futuro de esta saga de Soulworld. Tanto si eres de a quienes les gusta calcular estadísticas y probabilidades, como hacer mazmorras mientras charlan con los colegas, como craftear todas las recetas, tienes un hueco en Azeroth.

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