Cuando ya pensaba que 2024 no me podía dar más point and clicks majos, Loco Motive por fin anunció su fecha definitiva poco antes de lanzarse. Una grata sorpresa, pues no solo en su tráiler ya apuntaba maneras, sino que su demo confirmaba su corte clásico y lleno de humor que hará las delicias de los fans del género.
Pero lo primero que llama la atención de Loco Motive es su arte. Apuesta por el pixel art para el grueso del juego, sus escenarios y personajes, pero encontramos detalles que no los usan. Por ejemplo en los menús, el icono de inventario o las conversaciones con opciones. Eso sí, en todos los casos es muy colorido y estilizado, con fuerte influencia de art decó en los detalles y la decoración del tren. Uno de los motivos es porque la historia se desarrolla en la década de 1930. Eso sí, los personajes son muy redondeados y cartoon, con movimientos exagerados y que buscan sacarnos una sonrisa. Por ejemplo, al sacar algo del inventario para interactuar con ello, el efecto es como elástico, como si se lo tuviera que despegar del bolsillo interior de la chaqueta (o vestido).
Y es que, aunque Loco Motive trate sobre resolver el asesinato de Lady Unterwald, su enfoque es totalmente humorístico. Tanto los personajes cliché, como las locas soluciones a los puzles, y por supuesto las conversaciones y situaciones te arrancarán más de una sonrisa. O puede que incluso una carcajada. Tal vez te recuerde a la saga Monkey Island en más de una ocasión, por el enfoque, no porque copie o tenga referencias al famoso título. Este cuenta con una personalidad propia y muy bien trabajada.
Otros aspectos clásicos que caracterizan a este juego son sus controles. Usaremos ambos botones del ratón para conseguir descripciones o pensamientos del personaje y coger o interactuar con los objetos. Podremos destacar cuando queramos los puntos de interacción presentes en el escenario para facilitarnos el juego. Pero ojo, solo se mostrarán los que tengamos cerca. Y también contaremos con un inventario infinito donde acumular todo tipo de cachivaches que no sabremos cuándo o cómo los necesitaremos. O si los necesitaremos realmente.
Lo que no se suele ver es que sea un juego tan largo, unas quince horas de media. Bastante para este género. Pero esto se debe principalmente a que controlaremos a tres personajes distintos: Arthur, abogado de Lady Unterwald; Herman, escritor y detective extraordinario; y Diana, que conoceremos más adelante. No os hago spoiler de su papel, es mejor descubrirlo. Veremos cómo han sucedido los hechos desde cada una de las perspectivas, viviendo los acontecimientos de forma distinta según su situación y papel. Pero todos tienen algo en común: viajan en el Reuss Express en el momento en el que Lady Unterwald, señora mayor y dueña del imperio Unterwald, va a hacer público el nombre de la persona que heredará su fortuna.
La mayor parte del tiempo estaremos en el tren de lujo Reuss Express, propiedad de los Unterwald. En el cual se ha reunido la familia y personajes importantes para el acontecimiento antes mencionado. Por supuesto, al ser de lujo, este tren cuenta con múltiples zonas, además de las habitaciones de los viajeros. Podremos movernos por los vagones según nos permita la historia, haciendo que se eche en falta un teletransporte e incluso una salida rápida, pero sin embargo podemos correr. Y también es muy graciosa la animación de esta acción.
Mientras viajamos podremos acceder al teléfono de a bordo que nos brindará ayuda y pistas. Estas cuentan con varios niveles de detalle, para que elijamos cuánto queremos saber de la solución que andamos buscando. Una forma muy útil y bien integrada, sin esperas ni molestias para aquellas personas que decidan recurrir a ella. Lo malo es que no está disponible cuando no estamos en el tren. Que como he dicho no es a menudo, pero se puede echar en falta, pues los puzles no buscan la lógica sino ser divertidos y originales, por lo que atascarse es bastante fácil.
Otro aspecto que también puede ser un problema es el idioma, pues no está disponible en español. Aunque son conversaciones cortas, hay términos que pueden ser un poco más complicados, pero en general si tienes algo de idea de inglés se disfruta bien. Además cuenta con un buenísimo doblaje en inglés que refuerza su toque humorístico y la caracterización de los personajes. Tampoco se queda atrás en la música, con jazz y melodías a tono con la época y el lugar. Y por supuesto los sonidos de pasos, acciones y demás, pero hay que destacar el detalle de que cada objeto de nuestro inventario tiene el suyo propio según lo que sea. Una delicia.
También es un detalle curioso que en ciertos momentos tengamos elecciones que pueden desembocar en un estrepitoso fallo. Pero, al ser la declaración de nuestros personajes a la policía, volveremos a repetir el momento hasta que actuemos correctamente. Un clásico “así no fue como sucedió” de manual. No se hace molesto, pues es automático y solo repites poco antes del momento en cuestión.
No me puedo olvidar de mencionar las opciones de juego y accesibilidad con las que cuenta Loco Motive. Podremos adaptar la letra a nuestras necesidades, ya sea tamaño, fuente, fondo, velocidad, etc. No son muy amplias pero se agradecen. Y a la hora de jugar podemos elegir si queremos distorsiones o movimiento de cámara, pero, lo más importante, si queremos sangre (¡si la desactivamos se convierte en confeti!) o si queremos jugar en Modo Noir. Este último es una opción muy interesante y artística, pero para mí pierde mucho encanto, porque el juego cuenta con un colorido muy hermoso, y también porque puede resultar un poco más difícil apreciar las cosas. Pero bueno, para eso tenemos el botón de destacar elementos interactuables.
Así pues, se puede decir que Loco Motive es un juego bonito y que hará las delicias de los fans del género que disfrutan con cortes más clásicos. Eso sí, teniendo en cuenta que las soluciones pueden ser muy locas y que es un juego bastante largo. Con esta aventura point and click ya cerrando el año puedo decir que parece que efectivamente, los rumores de que volvemos a vivir una era dorada del género parecen ser ciertos.
