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Análisis de Indie Pass

Hay un número que aparece en mi mente cada vez que pienso en el mercado indie, y es la cantidad de juegos que se publicaron solamente el año pasado: 20.000. En un año. Veinte mil. Si decidieses abrir durante un minuto cada juego, tardarías dos semanas en poder verlos todos. Tardarías más de dos años en jugar una hora a cada uno. Y en ese océano de títulos, mejores o peores, nos encontramos un juego pequeñito hecho por una persona o un estudio minúsculo que, como presupuesto para marketing, cuenta con una bolsa de pipas, rezar y que suene la flauta en las redes sociales. Como os podéis imaginar, las probabilidades que tiene de triunfar son las mismas de que yo gane el Tour de Francia. Y es que ese es uno de los problemas que están teniendo los juegos indie, el libertinaje que colapsa el mercado. Pero hace poquito ha aparecido Indie Pass, una plataforma de suscripción que trata de darles visibilidad a esos títulos que siempre acaban sepultados. 

Su propuesta es muy simple. Tanto que incluso me parece mal que no se le haya ocurrido a nadie antes, porque su idea es crear un servicio que se centra exclusivamente en juegos de desarrolladores independientes, y con acceso ilimitado a un catálogo que filtran para ofrecer un mínimo de calidad. Nada de Call of Duty, de Los Sims o de lo último de Square Enix, pero tampoco nada de asset flip, AI slop o similares. Solo juegos que nos pueden gustar más o menos, porque cada persona tiene sus gustos, pero que objetivamente están bien hechos, son entretenidos y simplemente no tuvieron su oportunidad para brillar. Y para jugarlos lo único que tendremos que hacer es pagar los 5,99 euros al mes que vale, descargar el launcher y escoger juego. Simple y sencillo. Y teniendo en cuenta que accedemos a un catálogo con un buen número de títulos, os puede salir incluso más barato que comprarlos. 

Como es probable que sepáis, soy una persona a la que le gusta mucho rebuscar entre indies y recomendar cosas que conocemos cuatro personas y los padres de quien las desarrolla. Si bien algunos títulos ya estaban en mi lista de deseos, estos días he estado picoteando varios juegos del catálogo que ni siquiera conocía, escogiendo simplemente por nombre o por la imagen de portada. Y no sabéis el gusto que da poder abrir cualquier opción, saber que no lo voy a cerrar al momento, y que encima me tenga enganchada un par de horas sin el más mínimo esfuerzo por mi parte. Por eso, me parece que este sistema, por el momento, funciona muy bien. Y si mantienen tanto el nivel de los títulos que añaden, como el de su criterio al escoger a esos indies, creo que se puede convertir en un pequeño oasis en el que refugiarse de tanto marketing agresivo y tanto lanzamiento relleno. 

Quizá estéis pensando en que el problema de Indie Pass es tener que instalar otro launcher más, porque todo el mundo tiene el suyo, pero tal vez os convenza al hablaros de su contenido. Aquí podréis encontrar títulos como Monorail Stories o Voltaire The Vegan Vampire, que quizá os suenen de haberlos visto por nuestra web. O juegos más pequeñitos como Undying Flower o The Bunker. O incluso algunos un pelín más conocidos como Yet Another Climbing Game. Lo normal es que la mayoría no os suenen, porque esa es la idea, y por eso crearon un sistema de filtrado que me ha parecido maravilloso. No solo podremos escoger entre los diferentes géneros, sino que añaden también un filtro para idiomas, otro para usar mando o teclado y ratón, otro para lo más nuevo y, por último, el que personalmente más me gusta, el filtro según la estimación de horas de duración. Cosa que sin duda voy a usar muchísimo para empezar juegos entre que publico un análisis y me llega la siguiente clave. 

Si bien para el consumidor creo que ofrecen una buena oferta, tengo que añadir que la parte de las desarrolladoras también me parece bien planteada para que obtengan un buen beneficio. Para empezar, no limita de ninguna manera su presencia en otras plataformas, porque entienden que tienen que ganarse el pan, y esto hará que más indies se puedan animar a entrar allí, lo que permitirá también mantener la promesa de introducir varios juegos al mes (pocos, evidentemente, si no se va todo al garete). Además, los ingresos se reparten según el tiempo que los usuarios juegan a cada título, no dependen de factores externos que no pueden controlar, sino que si su juego engancha, ganan más. Y, según la propia indie.io, serán completamente transparentes en el reparto, al contrario de lo que sucede en otras plataformas completamente opacas, por lo que las desarrolladoras podrán ver que genera ingresos incluso su título más antiguo, porque siempre habrá alguien descubriéndolo. 

Es muy cierto que a estas alturas de la vida otro servicio de suscripción nos causa fatiga con solo pensarlo, porque ya existe uno para todo, pero personalmente Indie Pass me parece una buena opción si lo que queremos es descubrir pequeñas joyas. Quizá no vayan a salvar la industria indie de golpe, pero creo que, si se acaba consolidando y se aprecia su concepto, puede ayudar a mitigar muchos de los problemas que están ahogando a los estudios más pequeños. Y es que entre IA y juegos clónicos, encontrar uno de esos títulos que te cambian la vida es como buscar una aguja en un pajar, y esos son los que nos deberían preocupar porque son los que van a innovar de verdad. ¿Y si ahí estuviese vuestro próximo Blue Prince o vuestro próximo Inscryption?

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