Moonlight Peaks es uno de esos juegos que lograron traspasar todos los filtros de atención que inevitablemente se activan en los eventos con tropecientos anuncios. A pesar de tratarse, en apariencia, de otro simulador de granjitas, esta vez nos introduciríamos en una comunidad de criaturas nocturnas. Y, sinceramente, no necesité mucho más para añadirlo a mi lista de deseados y buscar al equipo de desarrollo en todas las redes sociales. Así, de hecho, ha sido como no solo he seguido cada avance de la creación del juego, sino que han ido aumentando mis ganas de jugarlo. Y es que han sabido añadir suficientes elementos, nuevos y atractivos, para desmarcarse del esquema clásico del género y ofrecer una experiencia única. Algo que parece que cada vez cuesta más encontrar. Pero no os quedéis con este párrafo, permitidme desgranar todo lo que tiene que ofrecer y ya me contaréis.
Nuestra historia comienza abandonando precipitadamente la mansión de nuestros padres y dirigiéndonos a la granja familiar en Moonlight Peaks. Allí todo el mundo parece recordar a nuestros antepasados, lo que nos traslada a esos veranos en el pueblo con un montón de gente desconocida preguntando de quién somos… y enumerando lazos de todo tipo. De hecho, como no podía de otro modo, el que promete ser nuestro nuevo hogar tiene salseo de sobra, y no tardaremos en descubrirlo.
Conforme vayamos explorando y realizando actividades por todo Moonlight Peaks, irán surgiendo eventos que nos permitirán conocer más del lugar y, sobre todo, de sus habitantes. Además es bastante difícil perderse nada, ya que la propia historia del juego será la que nos vaya guiando y dando libertad a partes iguales. Así, podremos recorrer cada rincón e ir descubriendo recetas, criaturas y potenciales recursos a nuestro ritmo. Y dado que la noche es joven —de 18:00h a 06:00h—, disponemos de tiempo más que de sobra para hacer tanto como queramos. El límite, en todo caso, lo marcará la energía.
Nuestro personaje anochecerá con este indicador renovado, pero algunas de nuestras acciones harán que se consuma con facilidad. Por tanto, deberemos pensar bien qué queremos hacer, y priorizar picar, talar, segar, capturar animales o cavar según nos convenga. O hacer acopio de alimentos, preferiblemente cocinados, para recuperar al instante cierta cantidad según lo que comamos. Afortunadamente, conforme avancemos en el juego, descubriremos formas de llevar a cabo estas acciones sin cansarnos tanto. Y aquí es donde entra uno de los añadidos más atractivos de Moonlight Peaks, ya que no tardaremos en aprender a hacer magia. Y algunos hechizos nos ayudarán a desenvolvernos en la granja a cambio de maná.
De todos modos, no todo será trabajar en este juego, por lo que, mientras la magia hace lo suyo, o cuando hayamos consumido toda la energía, todavía tendremos mucho que hacer. Lo principal, y bastante importante, relacionarnos con los habitantes de Moonlight Peaks. Hablar con la gente diariamente, ofrecerles regalos, echarles una mano o jugar con ellos hará que nuestra amistad aumente. Incluso puede que nuestros lazos se estrechen más si cuidamos la relación con especial cariño. Además, podremos consultar en cualquier momento qué acciones hemos realizado ya, por si no queremos dejar a nadie sin saludar… o sin su regalito. Y así como en otros juegos me ha dado pereza socializar, debo admitir que las interacciones aquí son una maravilla. Algo en lo que influye enormemente el tono de humor empleado.
Las criaturas nocturnas que habitan Moonlight Peaks disfrutan de su vampirismo, licantropía, magia y visiones, y ello se plasma en los diálogos y eventos de todo el juego. De modo que presenciaremos situaciones cómicas y compartiremos conversaciones llenas de juegos de palabras. Todo ello sin abusar, sabiendo cuándo y cómo introducir el chascarrillo para que no quede forzado o ridículo. Por lo que, inevitablemente, nos arrancarán más de una sonrisa. Y puede que alguna carcajada, sea a través del diseño de sus animales, las reacciones de algunos personajes o epitafios que leeremos. Detalles en los que se puede apreciar que el equipo de desarrollo ha cuidado cada aspecto del juego con mimo.
Sin ir más lejos, un buen ejemplo lo encontraremos en una tarea opcional consistente en capturar unas calaveras espirituales (Skull Blobs). Estas no solo tendrán nombres de lo más llamativos, sino que nos permitirán saber cómo murieron con una breve frase. Y algunas de ellas son maravillosas. Además, un incentivo para tratar de conseguir todas serán las recompensas que otorgan y que afectarán a la duración de nuestras noches. Aunque queda en manos de nuestro afán coleccionista, como rescatar a los Vampsters esparcidos por todo el mapa. O capturar peces y otras criaturas, desbloquear recetas de fabricación y de cocina, o aprender todos los hechizos y pociones.
En cualquier caso, el coleccionismo está bastante bien integrado en nuestros movimientos naturales por el juego. Quizás lo más pesado sea trasladar a los Vampsters, pero cómo no vamos a hacerlo con esas caritas. Además, a través del mapa no solo veremos dónde se ubican los diferentes lugares, y sus horarios, también dónde se encuentran algunos personajes y dónde nos toparemos con un evento. Y disponemos de un calendario con la duración de la estación y los días señalados, ya que no podrían faltar eventos temáticos. O algo tan esencial como que algunos elementos sean estacionales… como debe ser. Y dado que todo quedará registrado en el diario, no tendremos que comernos demasiado la cabeza.
Cabe decir que si nos dan las 06:00h y todavía estamos en la otra punta de Moonlight Peaks, no sufriremos penalización alguna. Nos trasladaremos automáticamente a nuestra casa y finalizará la noche con el resumen de nuestro avance en términos de ventas, objetos desbloqueados y relaciones. De todos modos, cuando quede una hora, nos harán saber que el tiempo apremia, y no tardaremos en descubrir formas de desplazarnos más rápido. Por ejemplo, convirtiéndonos en otra criatura o desbloqueando los puntos de viaje rápido, aunque esto ocurrirá con nuestra partida ya avanzada. Antes, tendremos tiempo de memorizar el mapa.
Conforme vayamos avanzando, también encontraremos la manera de aumentar nuestro inventario o mejorar nuestra granja. Por supuesto, todo tiene un precio, pero no tardaremos en encontrar el equilibrio entre sacarle partido a la agricultura y ganadería y disfrutar de nuestra estancia en Moonlight Peaks. De hecho, es posible que en la granja sea donde menos tiempo invirtamos. ¡Lo que no implica dejar de acariciar a nuestros animales! Además, completar trabajos del tablón de anuncios, ayudar a los vecinos, y recorrer el mapa nos permitirá conseguir algo de dinero. Y podremos gastarlo en las tiendas, apoyando y fomentando el comercio de cercanía.
Si tuviera que sacarle una pega al juego es al hecho de que no esté traducido a nuestro idioma. Actualmente se encuentra disponible en inglés, alemán, japonés, coreano, chino simplificado y chino tradicional. Por suerte, todo se entiende a la perfección en inglés, aunque sea por contexto, pero es un detalle que no podía no mencionar. Sobre todo por una cuestión de accesibilidad, tratándose de un juego en el que el texto tiene tanto peso. Y quién sabe, quizás si el juego consigue la difusión que merece, se animen a introducir otros idiomas.
Por su parte, podemos jugar tanto con ratón y teclado como con mando, aunque resulta infinitamente más cómoda la segunda opción. Sea para interactuar con el entorno, realizar conjuros o el mero hecho de actuar sobre la rueda de herramientas. En cualquiera de los dos casos, podremos acercar ligeramente la cámara tanto para buscar algo en el escenario como para apreciar el diseño artístico del juego. Y es que está lleno de detalles que no pasan desapercibidos. También nos acompañará, claro está, un apartado sonoro envolvente, con melodías que no resultan pesadas y efectos de lo más relajantes.
Moonlight Peaks es un ejemplo de que se puede crear una obra de un género sin replicar otras cientas del mismo. Aprendiendo lo que funciona y lo que no, y el porqué. Así, ofrece una experiencia única que lo hace destacar más allá de ambientarlo en un mundo de criaturas nocturnas. Introduciendo transformaciones que nos permiten movernos más rápido, hechizos que nos ayudan con la granja, un minijuego de cartas casi adictivo e interacciones que atrapan. Incluso una cantidad bien medida de coleccionables que no interfieren con la dinámica del juego, sino que se integran a la perfección. Y es que es importante saber medir cuánto trabajamos en un simulador de granjitas, que aquí nadie quiere pasar la inmortalidad regando uvas. A fin de cuentas, es muchísimo más lucrativo conocer a todo el mundo… y ver con quién nos podemos dar unos besitos a la luz de la luna.
