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Análisis de Flutter Away

Durante mucho tiempo he pensado que no me gustaban los shooters. No por la violencia que asociamos sino por la precisión de los controles en un ambiente frenético. Sumado a algunos problemas que tengo manejando cámaras en consola (por el uso del joystick frente al ratón) no es un género al que me suela acercar mucho. Sin embargo, últimamente es común encontrarse shooters que toman otra idea acerca de lo que es disparar, sin que haya armas de por medio y con una cámara fotográfica. Que se note que una generación entera de personas quedó encantada con juegos como Pokemon Snap. Si encima le añades capibaras, me tienes en el bolsillo, como ha pasado con Flutter Away, un shooter fotográfico de mariposas.

Este juego lo conocí en el Wholesome Direct de junio y me llamó la atención por los motivos anteriores: sacar fotos y capibaras. Reconozco que los capibaras me llamaron más la atención que las mariposas. Sí, son bonitas y llamativas, pero los capibaras son roedores acuáticos que pueden pesar hasta sesenta y cinco kilos. Y que tienen una cara que parece que son las criaturas más tranquilas y relajadas del mundo. Basta con echar un vistazo a internet, lleno de vídeos de capibaras tomando baños o buscar el vídeo del pelícano tratando de comerse a uno. Desde luego son unos animales que transmiten calma.

Sin embargo, aunque presentes, no son la principal atracción del juego que nos ocupa. En Flutter Away nos hemos tomado un pequeño respiro de nuestra vida para pasar cinco días y cinco noches en una selva amazónica, algo que podríamos deducir ya que los capibaras viven en casi toda Sudamérica. Aquí se nota que es un juego de los llamados Wholesome, pues es todo muy idílico y tranquilo. Nada nos atacará y no nos tendremos que preocupar de nuestra supervivencia ni nada similar, sólo de sacar fotos de las mariposas y obtener información de ellas.

La dinámica de cada día es muy simple. Nos darán una serie de objetivos como explorar un lugar o sacar alguna foto a algún elemento de la selva. Deberemos cumplir tanto estos objetivos como desbloquear la información de tres especies de mariposas, dos diurnas y una nocturna. Hasta que no completemos el apartado de una franja, no podremos avanzar a al siguiente o cambiar de día. La información de las mariposas la obtendremos sacándoles una foto y haciendo que el animal se pose en una percha para mariposas. Fácil, sencillo y cero dañino para los animales. Eso sí, las mariposas no estarán esperando pacientemente que vayamos a su encuentro sino que deberemos interactuar con el entorno para hacerlas salir de su escondite. Una vez lo consigamos, revolotearán a nuestro alrededor y podremos volver a sacar nuevas fotos en cualquier momento.

Con cada nueva especie descubierta, conoceremos un poco más de la misma, aparte de recoger nuestras impresiones en nuestro diario, donde cada noche encontraremos un pequeño resumen de nuestras vivencias, salpicado de pequeñas anécdotas de nuestra vida pero sin llegar a profundizar. Flutter Away se encuentra disponible en castellano.

No sólo de mariposas viviremos en la selva sino que hallaremos ocultos muchos más animales también. Podremos encontrarlos por pequeños rastros que dejen por el suelo o los árboles. Esta parte le da un factor de rejugabilidad importante si queremos conseguir todo al 100%, aunque deberemos jugar todo del tirón, ya que no tenemos un selector de días ni sabremos si hemos sacado todas las imágenes secretas de ese día. Esto hará que prestemos mucha atención al entorno para que no se nos escape ninguna rana oculta tras una hoja. Por suerte el juego es extremadamente breve y en media tarde podremos pasarnos la historia principal del tirón. Además, al llegar al último día podremos consultar las páginas de nuestro diario y averiguar el número de fotos que nos faltan. Es recomendable apuntar las que ya hayamos tomado para asegurarnos de conseguir todas al repetir el juego.

Eso sí, tendremos que fiarnos en exclusiva de nuestra vista, ya que lamentablemente, los sonidos que oíremos en la selva no nos servirán de guía como podríamos esperar, aunque nos acompañen en todo momento. La música es muy suave y de fondo, casi inexistente y se recomienda jugar con el volumen activo. A nivel gráfico, es también un juego sencillo y simple, sin grandes resoluciones. No hemos venido a ver músculo técnico sino mariposas. Y capibaras. Al menos uno que nos encontraremos a lo largo de nuestra aventura y que servirá de un poco de hilo conductor en nuestra aventura por la selva.

Flutter Away acaba por resultar una experiencia relajante y curiosa, que se aleja de lo que solemos encontrar en los juegos más mainstream. Una breve experiencia para explorar de forma tranquila y apacible entornos perdidos y dejarse llevar. Y acariciar capibaras, que es lo que realmente importa al final.

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