Análisis de Alba: una aventura mediterránea

Análisis de Alba: una aventura mediterránea

Cuando se habla de nostalgia, siempre vienen a la mente los 80. O al menos la imagen que se ha creado en los últimos años de lo que fueron. Es algo parecido a lo retro en los videojuegos, donde se busca recrear los juegos de hace treinta y cuarenta años. Cuando se hacen este tipo de cosas, se habla de una clase de nostalgia que a los millenials más jóvenes nos suena desconocido y que, con el paso de los años, nos ha llegado a resultar aburrido. Por eso, la nostalgia de Alba: una aventura mediterránea me ha gustado. Porque es distinta. En este juego nos encontramos los recuerdos de infancia de su director David Fernández. Concretamente, de sus veranos en la costa levantina.

Alba: una aventura mediterránea no trata de recrear el pasado de ninguna época ya que se ubica en el presente. Manejaremos a la pequeña Alba, que está visitando a sus abuelos en Pinar del Mar, una pequeña isla de la costa mediterránea con una pequeña población en la que no encontraremos nada del bullicio típico de grandes poblaciones sino todo lo contrario: gente sentada a la fresca en la puerta de la casa; radios en lugares de trabajo, donde oíremos Radio Secarral; calles por donde hay más personas que coches…

Captura de Alba: una aventura mediterránea. Panóramica de la isla. Se ve una casa a la derecha, pero sobre todo pinos.

Paisaje muy de aquí

Pinar del Mar desprende por completo un aire de tranquilidad y relajación que yo no puedo dejar de asociar con las vacaciones de verano cuando era niña. De salir a la calle y dar vueltas por ahí. De parar por casa lo justo para comer, echar la siesta y luego salir a dar más vueltas hasta cenar. Aquí no podremos salir por la noche, porque Alba tiene ocho años y no son horas, por muy tranquila que sea esta isla levantina: campos de naranjos, humedales, la terreta, un ambiente bello con sus tonos naranjas y sus amarillos, en el que no dejaremos de oír el canto de las chicharras en nuestra cabeza. La sensación de familiaridad es grande, ya sea porque te hayas criado allí o porque hayas pasado algún verano en la costa levantina. Casas de colores y blancas, flores cayendo por las paredes… la nostalgia de un pueblito costero al completo. Tan al completo que la base del juego será detener la construcción de un hotel en primera línea de playa y en una reserva natural. Porque esto también es algo típico de nuestras costas, no sólo la paella (presente en el juego, por supuesto).

El objetivo será conseguir suficientes firmas como para detener la construcción del complejo de lujo que dice el alcalde que traerá empleos y reactivará la economía de la isla. Sólo hay que quitar de en medio esa Reserva Natural con sus animalitos. Y ahí es donde entra en acción Alba, que será ayudada por el resto de habitantes de la isla. Al inicio del juego, nuestra abuela nos dará un móvil antiguo suyo, con una app de identificación de fauna, con el que deberemos fotografiar a los diversos animales de la isla (principalmente pájaros). Los encontraremos en distintas zonas, aunque algunos los desbloquearemos por historia, con la mayoría deberemos fijarnos muy muy bien en los sonidos. Porque la forma de identificar a los animales será por su piar (o gañido, balido, o lo que toque), que podremos consultar en todo momento en el cuaderno de campo, que será nuestra otra gran herramienta. Así, daremos vueltas por los distintos terrenos, buscando ese ululeo determinado que nos hará encontrar al búho que nos falta. La fauna que veremos es diversa: salamanquesas, gatos, palomas, gaviotas (de muchos tipos), ovejas, patos… Hasta sesenta y dos especies distintas que podremos fotografiar en este shooter algo especial, porque no todos tienen que tener la violencia como mecánica y Alba: una aventura mediterránea es un buen ejemplo de ello.

Captura de Alba: una aventura mediterránea. Periódico El Pinar Diario. Un titular que pone "¡Gatástrofe contenida!" y debajo una foto de un hombre sosteniendo un gato

También hay chistes malos

Otra cosa a tener en cuenta es que su público objetivo es infantil y no debemos esperar una historia muy enrevesada. Tampoco cuenta con mucho texto, cosa que he echado en falta con los animales, una pequeña ficha informativa que hubiera vuelto más redondo el título. En el apartado gráfico el juego funciona muy bien, con unos colores más planos y sencillos que le sientan de fábula. Además, como no podía ser de otra forma, el juego está localizado al castellano.

Alba: una aventura mediterránea es un juego simple, ideal para jugar en verano, recordando nuestra más tierna infancia, o al menos esa parte que estaba horas y horas fuera de casa, explorando territorios desconocidos, como podía ser la casa del pueblo de los abuelos. Además de que tiene un potente mensaje destinado a la conservación de la fauna (y flora) y la preservación del medio natural. Un jueguito ideal para la gente más pequeña de la casa y con el que por cada descarga del juego, se plantará un árbol. No sé qué más le podéis pedir.

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Darkor_LF
Darkor_LF @darkor_LF

Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

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