Icono del sitio Todas Gamers

Análisis de Turnip Boy Robs a Bank

Hay juegos que con solo ver el tráiler, o el título, ya sabremos qué nos van a contar. Pero hay otros que, incluso con todas esas pistas, logran sorprendernos con algo que no esperábamos encontrar. Turnip Boy Robs a Bank es uno de esos casos, y ha conseguido que no me despegara del asiento hasta que lo terminé.

Este título es la continuación de Turnip Boy Commits Tax Evasion. Aunque no es necesario haberlo jugado para disfrutar este título, sí es recomendable porque aparecen personajes e historias del primero. Nabolino, el protagonista, después de haber cometido fraude fiscal para recuperar su casa y haber destapado una gran trama de corrupción en su pueblo natal, se enfrenta ahora al robo del Banco Botánico. Sin embargo, no será un atraco cualquiera, porque a lo largo de sus ocho horas iremos descubriendo algún que otro secreto de la vida de Nabolino. 

Turnip Boy Robs a Bank es un juego de aventuras y disparos, con elementos roguelite, en el que tendremos que ir descubriendo las cuatro partes principales del banco. Conforme más avancemos, los enemigos serán cada vez más fuertes, pero el botín que podamos conseguir también aumenta considerablemente. Si morimos en medio del atraco, perderemos la mitad del dinero que hemos acumulado en el robo además del resto de piezas de arte y otros artículos valiosos, así que hay que vigilar la salud y evitar los golpes en la medida que podamos. Tendremos también tiempo límite para cometer fechorías, así que Nabolino tendrá que ser rápido. Junto a esas cuatro zonas, tendremos otras esparcidas por todo el juego y que aparecerán de manera aleatoria en cada uno de los atracos. Desde el DJ Llama —que desbloquea música nueva a cambio de almas— hasta la secta del Hongo, que nos permitirá curarnos una vez por run, si la encontramos. Por último, en todas las salas nos encontraremos a NPCs que nos pedirán cumplir ciertos recados, y que a cambio nos darán un sombrero u otra cosa necesaria para finalizar una misión secundaria. Son fáciles de completar pero la propia aleatoriedad de los niveles hace que tengamos que cometer varios atracos más para conseguir entregar algunos objetos. 

Con el dinero que consigamos podremos comprar mejoras en nuestra base. Tendremos opción de ampliar nuestros corazones de vida, la fuerza que hacen las armas de fuego o las de cuerpo a cuerpo, además de aumentar el tiempo que tenemos para cometer el atraco e incluso la posibilidad de que los agentes a los que matemos dejen armas con mayor rareza. Todo ventajas para que nuestras incursiones sean cada vez más sencillas. También tendremos a la venta, en la dark web del juego, artículos necesarios para avanzar en la misión principal o para completar alguna secundaria. Una vez que los compremos, no hará falta que volvamos a encargarlos, algo que mejora mucho la experiencia. En la base también tenemos disponible un arsenal de armas de todo tipo. Para poder desbloquear cada una de ellas, deberemos llevar las armas que consigamos en el banco a la base para desmontarlas. Empezaremos con cosas básicas como una pistola y una espada de hoja —como la que tiene Nabolino en Turnip Boy Commits Tax Evasion— y acabaremos teniendo un lanzacohetes o una motosierra, por ejemplo. Las combinaciones de armas son inmensas y se pueden adaptar muy bien al sistema de juego de cada persona, haciendo que Turnip Boy Robs a Bank sea bastante accesible para todo el mundo. 

Además, también nos da la opción de jugar en modo normal y fácil, dependiendo del tipo de experiencia que busquemos. Y si llegado cierto punto se nos hace bola, dentro de los elementos de accesibilidad también podemos elegir entre varias opciones —hacer más daño, ser invencibles, usar el apuntado automático, entre otros— para lograr llegar al final. No hay penalización de ningún tipo, ni siquiera a nivel de logros, y el equipo de desarrollo busca que el mayor número de personas posibles jueguen, así que las opciones para facilitar (o hacer un poco más complicados) nuestros atracos son muy bienvenidas. 

La música es otro de los apartados que brilla con luz propia dentro de Turnip Boy Robs a Bank. Partimos de una selección básica de canciones, pero conforme eliminemos a jefes y vayamos completando misiones para diferentes personajes, tendremos una amplia gama de temas que irán sonando en cualquier momento. Todo lleno de estilos diferentes que no desentonan en absoluto con la idea del juego ni con las pantallas que vamos superando. Reconozco que varias veces, al sonar una canción concreta, he parado a propósito la run en la que estaba y me he quedado escuchándola hasta que ha pasado a la siguiente. Es una de las cosas que más me ha gustado. 

El apartado gráfico es igual que el de su predecesor, aunque cambia el formato de pantalla: pasamos de que sea panorámico a estar en 3:4, si jugamos a ventana completa. No es ningún impedimento a la hora de jugar porque no se deforma y los textos, imágenes y acción se distinguen perfectamente. La fluidez de movimiento sí se ha mejorado con respecto al título anterior, aunque hay veces que la disposición de elementos por los escenarios y calcular mal un tropiezo me ha hecho perder una run entera. El sistema de combate también mejora mucho con respecto al anterior, sin ninguna duda, y ofrece una experiencia más frenética y de acción, y que a veces nos hace transportarnos a un bullet hell

La única cosa que no me ha gustado, y que podría llevar un aviso, es un jumpscare que aparece en el tramo final. No hay ninguna advertencia y si la persona que juega no lleva bien este tipo de contenido, puede hacerle pasar un mal rato. En el momento que sale, además, es game over instantáneo y perdemos todo lo que llevemos encima, lo que hace que sea igualmente frustrante. Como toque positivo, el juego tiene la traducción totalmente acreditada en todos los idiomas en los que está disponible, entre ellos el castellano.

Turnip Boy Robs a Bank es un sucesor muy digno de las aventuras de Nabolino, que nos presenta una historia loca, llena de giros, comedia y sarcasmo muy bien implementados, en un escenario rogue y un combate muy ágil y frenético. Una aventura corta, disfrutable, que también da pistas sobre el final del juego anterior, y que nos deja con ganas de una tercera parte donde terminemos de atar los cabos sueltos que quedan en el mundo de este personaje.

Salir de la versión móvil