La saga Like A Dragon (conocida anteriormente como Yakuza) nos ha brindado cientos de horas de diversión en juegos largos, intensos, donde siempre tenemos algo que hacer. En cada una de las entregas han buscado introducir elementos nuevos para mejorar la experiencia de la persona a los mandos, ya sea en jugabilidad o en minijuegos, y Like A Dragon Infinite Wealth consigue elevar a la máxima potencia todos los elementos que caracterizan a estos títulos.
El juego se sitúa un año después de los acontecimientos de Yakuza: Like A Dragon. Ichiban Kasuga, nuestro protagonista, trabaja en Hello Work ayudando a ex-yakuzas a reformarse y a encontrar un trabajo y una vida dignas después de la Gran Disolución. Sin embargo, la tranquilidad de la vida de Kasuga se trunca cuando se publica un vídeo en Internet donde se le acusa de trabajar con las mafias para colocar a estas personas, y pierde su trabajo. En un giro del destino, y por petición del fallecido Arakawa, Kasuga acaba en Hawái, donde se reencuentra con Kiryu Kazuma para buscar a su madre, Akane. Sin embargo, las cosas no saldrán ni son como se espera que sean.
La historia de Like A Dragon: Infinite Wealth sigue la misma línea que en juegos anteriores: tiene una gran carga dramática en muchos momentos y con giros de guión que no vemos venir. Sin desvelar mucho más de la trama, Ryu Ga Gotoku sigue siendo sobresaliente a la hora de equilibrar el drama con comedia, junto con momentos de crítica social a situaciones reales y que vemos en el día a día. Todo visto desde el punto de vista de Ichiban Kasuga, que mantiene el mismo tono que en la entrega anterior, el de una persona dispuesta a sacrificarse por ayudar a sus amigos y a quien más lo necesita.
A pesar de que tarda un poco en arrancar, la trama va construyendo poco a poco los momentos de tensión de manera magistral. Siempre están pasando cosas a nuestro alrededor, ya sea de la historia principal o de las secundarias, o incluso con todas las personas que integran el equipo de Kasuga. Tanto en Hawái como en Ijincho, la historia no para ni un segundo. Tenemos además el mapa más grande de la saga hasta el momento, y mecánicas nuevas, como nadar. Kasuga se podrá dar un chapuzón en el océano en busca de tesoros, así como en otras zonas del juego donde haya grandes masas de agua.
Sin duda, el cambio más grande que trae consigo Like A Dragon: Infinite Wealth, además de la nueva localización, es la mejora del combate. Combatiremos por turnos, pero en vez de hacer que los personajes se muevan por la IA del juego, ahora la persona que juega puede desplazarlos por un radio de acción concreto para acercarlos a unos enemigos u otros. Además de las bonificaciones por usar elementos o armas a las que tengan debilidad, también hay por estar cerca de los enemigos o por ataques por la espalda. Estas mejoras hacen que el combate —que ya era fresco, fácil de entender y muy entretenido— sea mucho más fluido, ágil y disfrutable. No es la única novedad que hay, porque también podemos realizar ataques especiales con compañeros del equipo si nuestro nivel de vínculo con cada uno es suficientemente alto, y además pueden interactuar entre ellos a la hora de rematar a un enemigo o infligir más daño.
Se mantiene el sistema de trabajos, con empleos específicos para cada personaje, junto con los que ya se vieron en el anterior juego y trabajos exclusivos de Hawái. Cada uno de ellos tiene unas características concretas que Kasuga debe cumplir para desbloquearlos, por ejemplo, tener un nivel de carisma 5 o tener inteligencia 6 y pasión 4. El gran espectro de clases que hay en Like A Dragon: Infinite Wealth permite que cada persona adapte el equipo como mejor le convenga, teniendo trabajos que utilicen más magia o siendo más de fuerza bruta. Sí que es verdad que hay cierto equilibrio entre ambos tipos de clase, pero hay, de nuevo, trabajos exclusivos para hombres y mujeres que refuerzan estereotipos machistas. Por ejemplo, Chitose solo puede acceder a bailarina tropical mientras que Tomizawa puede ser acuanauta o estrella de acción. Una cuestión que es necesario cambiar para futuras entregas. También reaparece el taller, que nos permite mejorar las armas de todo el elenco a cambio de un módico precio y materiales de construcción. Al igual que en el título anterior, tendremos que invertir dinero para desbloquear mejoras y acceder a armas más poderosas.
Otro cambio introducido en el combate es el equilibrio, porque ya no hace falta pasar varias horas grindeando en varios puntos del juego para subir de nivel. Era una de las quejas más sonadas de la entrega anterior y que se ha corregido para este título, lo que hace que podamos avanzar más rápidamente sin necesidad de perder horas para enfrentarnos a jefes y enemigos poderosos.
No es la única mejora de calidad de vida de Like A Dragon: Infinite Wealth. Como ya empezaron a introducir en Like A Dragon Gaiden, el juego nos advierte de que vamos a entrar en un punto de combates muy seguidos, además del nivel de personaje y de equipo que necesitamos para poder superar la zona. Este cambio permite que planifiquemos mejor las sesiones de juego y sepamos dónde y cuándo cortar, porque en el resto de la saga este tipo de mensajes solo aparece cuando entramos en el tramo final.
Si hay algo que no falta en estos títulos son los minijuegos y las misiones secundarias. Además de ofrecernos recreativas de Sega a las que podemos jugar, también tenemos minijuego de pesca —que han simplificado con respecto a juegos anteriores— además de Repartos Delirantes, la Liga Sujimon, Isla Dondoko y el laberinto de Hawái. Cada uno de ellos está presentado en momentos concretos, y siempre integrados dentro de la historia principal. Repartos Delirantes sigue la misma idea que el Recogelatas de la entrega anterior, es una manera de que Kasuga gane dinero cuando no tiene un duro encima. Tendremos que recoger comida esparcida por una zona de la isla e ir repartiéndola a la gente que la haya pedido, todo mientras hacemos trucos con la bicicleta para que nos den más propina. Este es el más simple de los cuatro mencionados.
Lo más publicitado de Like A Dragon: Infinite Wealth ha sido, como no podía ser de otra manera, la Isla Dondoko, donde Kasuga podrá reconstruir un pequeño paraíso cerca de Hawái. Para ello, tendremos que limpiar de basura todas las zonas de la isla mientras evitamos que los Bucaneros Basureros terminen de destruirla. Es, sin lugar a dudas, Animal Crossing versión Yakuza, ya que tendremos que pescar, recolectar, construir, decorar e incluso cultivar para devolver a la isla a su esplendor y conseguir una puntuación de cinco estrellas. Esta parte del juego es un comehoras, porque los ciclos noche-día duran unos quince minutos y es muy fácil entretenerse completando las tareas diarias. Sin desvelar mucho más de la isla y sus mecánicas, es un minijuego en el que merece la pena echar horas, sobre todo por lo entretenido que se hace.
Otros personajes que ya estaban presentes en la anterior entrega eran los Sujimon, los monstruos a los que iba derrotando Kasuga por todo Ijincho para registrarlos en su teléfono. El Profesor Sujimon regresa con nuevos malhechores y nos ofrece otro homenaje a otra serie de Nintendo, esta vez Pokémon. Porque ahora, además de pegarnos contra ellos, podremos capturarlos, combatir con otros entrenadores Sujimon repartidos por todo Hawái y luchar en la liga contra el Alto Palco. Es un minijuego increíble, ya no solo por las referencias a Pokémon, sino por la cantidad de contenido que ofrece.
Por último, el laberinto de Hawái recupera la idea de las alcantarillas de Ijincho, que podíamos usar para subir de nivel, y que aquí tiene la misma función. Elevan la propuesta que ya conocíamos para ofrecernos niveles generados de manera procedural, con jefes de zona, en los que además de conseguir recompensas tendremos que rescatar a gente que se ha quedado atrapada. Un giro de tuerca que añade todavía más contenido a un título ya gigantesco en todos los sentidos.
Uno de los puntos donde más brilla Like A Dragon: Infinite Wealth es en su traducción y localización al español. El equipo aparece totalmente acreditado y se nota el esfuerzo y trabajo que han hecho para que sea totalmente brillante. Eso sí, hay algunas cosas que desentonan y que se han comentado ya en Twitter. Una de ellas es la traducción de starter como entrante, a pesar de que en el contexto de la misión se esté hablando de los Sujimon y de elegir un inicial. Son pequeños detalles que hacen que desluzca un poco, a pesar de que el juego está lleno de modismos y expresiones españolas que no desentonan en ningún momento y que trasladan perfectamente cada uno de los sentimientos del elenco. Conseguir que estos juegos cuenten por fin con traducción al español es un logro y una manera de conseguir acercar este tipo de juegos a un público más amplio.
Like A Dragon: Infinite Wealth es ya un firme candidato a juego del año 2024. Además de sus mejoras de calidad de vida y de jugabilidad, tenemos una historia interesante e impactante, en un ambiente totalmente nuevo, y que abre el futuro al legítimo y digno heredero de esta saga. Con cientos de cosas por hacer tanto en Hawái como en Japón, tenemos más de sesenta horas de historia principal y casi otras sesenta de secundarias y minijuegos. Un título ambicioso, exigente y largo que no va a defraudar a los fans de la saga y que recibe con los brazos abiertos a los nuevos adeptos. Un juego que convierte la historia de Kiryu y Kasuga en una leyenda.
