Análisis de Like A Dragon Gaiden: The Man Who Erased His Name

Análisis de Like A Dragon Gaiden: The Man Who Erased His Name

Despedirse de un personaje de videojuegos que nos ha acompañado durante décadas siempre es difícil, y sobre todo, darle un final a la altura de la saga. Con Like a Dragon Gaiden: The man who erased his name (LAD Gaiden en adelante) decimos adiós a Kazuma Kiryu, el eterno protagonista de los Yakuza, con una historia con los mejores ingredientes de la saga y con algunos añadidos de la nueva generación que harán de esta una experiencia inolvidable.

La historia nos traslada prácticamente al inicio de Yakuza Like A Dragon, donde Kiryu ha cambiado su nombre a Joryu y trabaja para una nueva agrupación, llamada Daidoji, que trabaja totalmente en secreto para proteger los intereses de diferentes organizaciones. A lo largo de sus 15 horas de duración (menos que en otros juegos de la saga), Kiryu/Joryu vivirá una aventura paralela a la de Ichiban Kasuga, donde vemos cómo se desarrollan algunos de los puntos importantes de la historia de Kasuga. Sin entrar en spoilers, vemos toda la acción detrás de las bambalinas de Yakuza Like A Dragon, y termina de dar contexto sobre su historia. Funciona como una especie de precuela que sirve de cierre de la saga de Kiryu, de manera magistral, y que abre un nuevo capítulo en esta serie.

Like A Dragon Gaiden nos presenta el sistema de combate en tiempo real tan característico de Kiryu, con dos estilos de lucha diferentes (en vez de los cuatro que solía tener) muy bien adaptados a la nueva generación de consolas y con nuevas habilidades. La barra de calor, la que nos permite ejecutar ataques finales o más poderosos, la podremos usar ahora para entrar en una especie de rabia con la que Kiryu hará ataques mucho más fuertes, y en la que resistiremos mejor los golpes de los enemigos. Además de las mecánicas de esquiva y bloqueo que han estado presentes toda la saga, en este nuevo juego han introducido una especie de parry: si Kiryu logra esquivar un ataque poderoso de un enemigo, tendremos la opción de hacer un contraataque. Todo vestido de una suerte de quick time event en el que tendremos que saber cuándo esquivar y luego pulsar el botón correspondiente en el mando. 

Como no puede faltar, también tendremos opción de mejorar nuestros movimientos y habilidades con el mismo estilo que en el resto de juegos donde Kiryu era protagonista. Tendremos que invertir dinero para aumentar la salud, la barra de calor, ataques especiales, etc. Y lo haremos también desbloqueando una serie de manuales, y utilizando los puntos que obtengamos completando las historias secundarias de la red de Akame. Además de nuestros dos estilos particulares de lucha (agente y yakuza), también tendremos los aumentos aplicables a los dos modos, además de las mejoras de los gadgets que tiene Kiryu a nuestra disposición. Al ser un agente secreto, dispone de algunos elementos que le ayudarán a defenderse de las hordas de enemigos, entre otras cosas. Empezaremos con una pequeña cuerda en el reloj con una doble función: alcanzar objetos que a los que Kiryu no podría llegar normalmente en el mapa, y atrapar y lanzar a los contrincantes en las batallas. Kiryu se ha convertido, en este juego, en una mezcla entre John Wick y James Bond que le sienta francamente bien. 

No son las únicas mejoras y cambios que vemos en Like A Dragon Gaiden. La nueva generación se nota y mucho en este juego con tiempos de carga muy breves y una transición entre zonas que no hemos visto en la saga. Tenemos un mundo totalmente abierto en el que entrar y salir de la mayoría de edificios (como un recreativo o un restaurante) no supondrá tener una pantalla de carga, y donde las hay, son muy breves, nada que ver con otros juegos como Yakuza Zero o Yakuza Like A Dragon. Las transiciones desde que empieza o termina una pelea al lugar donde estábamos es prácticamente instantánea, sin esperar ni tener las pantallas borrosas donde nos colocaba a Kiryu y a los enemigos en el mapa. Esto, sumado a la fluidez del juego, y a la ausencia de problemas de rendimiento y de bugs, hacen que la experiencia sea magnífica en todos los sentidos.

En cuanto a contenido, tendremos algunas historias secundarias menos pero integradas dentro de la Red de Akame, uno de los personajes principales del juego. Aparece en la misión principal cuando llegamos a Sotenbori, y después de echarnos un cable para encontrar a otra persona, decide pedirnos una serie de favores para mejorar su red de favores y personas. Akame tendrá tanto encargos de entregar, por ejemplo, un bento o sacar una foto a algún monumento; como de pelearnos con bandas o macarras que acosan a civiles. Cada una de ellas nos dará una experiencia concreta y nos permitirá subir de nivel, lo que nos desbloqueará mejoras como una tienda específica o misiones más complicadas y largas, con recompensas cuantiosas y más experiencia, que funcionan como las historias secundarias que acostumbramos a ver en otros juegos de la saga. El nivel dentro de la red también desbloquea conversaciones personales con ella, una mecánica que ya apareció en Yakuza Like a Dragon y que han mantenido aquí. No hay un nivel de amistad que suba como con Ichiban y sus amigos, pero sí aumenta su confianza con Kiryu y hace que participe con ella en los minijuegos clásicos de la saga, como el billar, los dardos, el karaoke o los juegos de apuestas. A pesar de que la historia sea más breve que en otros títulos de la saga, el contenido extra hace que podamos superar fácilmente las 20 horas de juego en total.

El coliseo es otra parte troncal del título, donde nos enfrentaremos a contrincantes poderosos en combates individuales o en grupo. Las posibilidades para probar equipos y diferentes combinaciones de compañeros, además de conseguir dinero y subir en el ránking, son alicientes para pasar unas cuantas horas pegándonos. Además, el coliseo juega con ocultar la identidad de los combatientes, y podremos vestir a Kiryu con una ropa diferente a la que lleva en la calle, además de colocarle máscaras. Tenemos acceso a varios trajes y complementos que ponerle a nuestro protagonista tanto para esta parte como para la historia principal. Las posibilidades van desde lo más mamarracho a lo formal, y se mantienen en las cinemáticas, así que es probable que en alguno de los momentos de tensión nos riamos de manera involuntaria por cómo va vestido Kiryu. 

La banda sonora, al igual que el apartado gráfico, es sobresaliente, con música que nos termina de meter de lleno en las peleas o en los momentos dramáticos e intensos, que no son pocos. Hay también algunos cambios en la interfaz principal del juego, donde las barras de vida y calor han sido rediseñadas para simplificarlas y que ocupen menos espacio en la pantalla, y también en el menú, que mantiene la esencia de los juegos de Kiryu aunque cambie la tipografía y la manera de agrupar diferentes elementos, como el inventario o la subida de habilidades. La traducción al castellano, que ya vimos por primera vez de manera oficial en Yakuza Like A Dragon, y que aparece totalmente acreditada, mantiene el mismo nivel de calidad y localización, con chistes y memes que se ven muy habitualmente entre los castellanoparlantes. Mantiene ese equilibrio entre drama y comedia que caracteriza a muchos diálogos de la saga, y que se agradece mucho ver de nuevo en español.

Quizás el punto más amargo del juego está en el minijuego de las hostess. Hay que jugar obligatoriamente (a modo de presentación del minijuego y para poder seguir la historia principal) a las pocas horas de empezar y es un momento bastante incómodo porque, a diferencia de otros juegos de la saga donde las hostess son modelos 3D, aquí tenemos a actrices de carne y hueso. Más allá de ver a estas mujeres siendo totalmente objetificadas y sexualizadas, saber que son mujeres reales lo hace todavía más incómodo. La saga Yakuza siempre me ha gustado por su historia, la profundidad de los personajes, sus mecánicas de peleas y exploración y sus curiosísimas historias secundarias, pero el trato que reciben las mujeres en multitud de ocasiones a lo largo de los juegos es muy machista. Entiendo que el tema de las hostess sea una muestra también de una parte de la sociedad japonesa, pero no quita que sea algo problemático y difícil de ver en juegos con un amplio público de cualquier zona del espectro del género.

Like A Dragon Gaiden cierra una etapa de un personaje mítico, dentro de una saga que ha cosechado muchísimo éxito, y que deja camino libre al nuevo protagonista de la saga. Todo con una conclusión épica, a la altura del resto de juegos, con mejoras a nivel gráfico, mecánico y de software, y con una historia tan intensa como acostumbran. Kazuma Kiryu se marcha por la puerta grande, dejando un legado épico, lleno de momentos memorables, con un juego que cierra su historia de manera sobresaliente, y que allana el terreno al nuevo protagonista, Ichiban Kasuga.

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Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

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