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Análisis de Infinity Nikki

Uno de los géneros de videojuegos más menospreciados y, a la vez, con más personas que los juegan son los dress up games. Podríamos entrar en el motivo misógino de ese desprecio y la necesidad de considerarlos guilty pleasure, pero hoy no os vengo a hablar de eso, sino del regreso de la reina indiscutible del género, Nikki. Y es que todo el mundo sabe que los dress up games son juegos en los que puedes vestir a una muñeca, pero Nikki siempre intenta ir un paso más allá y aportar un extra de entretenimiento. Por ello, el lanzamiento de Infinity Nikki y ese mundo abierto tan impresionante ha encandilado a tanta gente que se han encontrado con 36 millones de personas pre-registradas, más o menos la misma cantidad que puede votar en España, para que os hagáis una idea. Y, además de formar parte yo misma de esos registros, me han dado acceso previo al juego para explicaros el por qué de ese furor y para asegurarse de que os cuente que es incluso mejor de lo que parece.

La trama de Infinity Nikki nos sitúa en Miralanda, tras un pequeño evento que os dejaré descubrir y que quizá os recuerde a un souls, ya que, por lo que veremos en nuestros viajes, la arquitectura tendrá cierto peso a la hora de apoyar la narrativa y el aspecto de las diferentes zonas. Porque Miralanda es muy grande (en serio, mucho), y estará dividida en cuatro regiones conocidas como Deseofloral, Pradera Ventosa, Piedraboscosa y Bosque de Deseos, con sus pequeñas poblaciones desperdigadas. Pero no nos vayamos por las ramas, porque Nikki y su gato gordito Momo aparecen en Miralanda para encontrar un vestido, y allí es donde se topan con el gremio de los estilistas. Y quién va a tener más estilo que Nikki. 

La gente del pueblo nos irá pidiendo favores o la propia Nikki se ofrecerá a ellos, por lo que tanto en las misiones principales como en las secundarias iremos avanzando muy rápido, teniendo siempre cosas que hacer pero sin agobiarnos con la inmediatez. De hecho, el juego trata de empujarnos a que vayamos haciendo todas las misiones secundarias que encontremos, porque pronto descubriremos que dentro de las mismas se esconde el desbloqueo de mecánicas que nos serán muy útiles durante nuestras aventuras. Aparte de materiales, dinero y diseños de trajes que podremos fabricar, claro está. Por otro lado, la trama principal nos llevará a través de una historia sencilla pero con el suficiente interés como para querer seguirla, investigando un misterio sobre gente que acaba en coma tras pedir unos deseos muy concretos. Entre modelito y modelito nos dedicaremos a atar cabos y buscar soluciones para poder ayudar a todos los habitantes inmiscuidos, con la ayuda de algunos que se irán convirtiendo en nuestras amistades. 

Como habréis imaginado solo por la trama, contaremos con varias mecánicas diferentes y, cuando pensemos que no quedan más, Nikki se cambia de traje y aprendemos algo nuevo. Lo principal será la exploración mezclada con plataformeo sencillo, que nos llevará a cada rincón disponible del mapa. Sin embargo, pronto descubriremos el enorme árbol de habilidades del que disponemos, y aquí comenzará la búsqueda específica. Tendremos que encontrar maravistrellas, que a veces aparecen de forma directa en algún lugar del mapa, pero otras nos planteará un pequeño minijuego para conseguirlas. Estas, en realidad, son el elemento más imprescindible a la hora de desbloquear las habilidades, porque las utilizaremos tanto en las que conseguiremos avanzando en la historia como en las que necesitan materiales o flororita, el equivalente al dinero dentro del juego. Para los materiales podremos dedicarnos a los diferentes coleccionables y recolectar plantas, peinar animales para recoger su pelo, cazar bichos o pescar, cada uno con su propio vestido correspondiente. Y, por si nos parece poco, también tendremos combates de purificación de enemigos y, además, combates contra bosses, tanto en forma de puzle como tradicionales. 

Yo os había dicho que Infinity Nikki era un dress up game, ¿verdad? No, no os he mentido, porque esa mecánica también existe y será el centro de todo, y no solo por necesitar vestidos concretos para recolectar materiales. A lo largo de todo Miralanda existen diferentes facciones de estilistas que nos retarán a demostraciones de estilismo en las que tendremos que crear nuestro conjunto perfecto siguiendo unas normas y un tema elegido por la persona que nos rete. Y, aunque son unos cuantos, nos iremos encontrando más retos desperdigados por cada zona, porque todo el mundo quiere medir nuestras habilidades. Por supuesto, con nuestro vestido inicial, aunque es muy bonito, no vamos a ningún lado, así que nos tocará ir consiguiendo prendas y accesorios haciendo diferentes misiones, comprándoselos a los diferentes vendedores, buscando cofres escondidos de punta a punta o, por supuesto, haciendo tiradas al gacha.

Este, sin ninguna duda, es el elefante en la habitación, porque ya sabemos cómo son los gachas y qué puede acabar pasando tanto en el juego como con la persona que juega. Y precisamente por eso quise prestarle especial atención. La parte principal y más importante es que podemos jugar tranquilamente sin meter dinero real en el juego, o comprando solo lo que nos gusta, porque por el momento no hay ningún contenido oculto tras un paywall, cosa que se agradece. Sin embargo, durante el juego vamos encontrando cristales resonantes que nos permitirán realizar una tirada al gacha, o también recibiremos multitud de recompensas de diamantes, también utilizables para comprar dichos cristales. Es decir, como persona jugadora F2P puedes tratar de conseguir los vestidos del gacha, e incluso conseguir conjuntos completos, formados generalmente por nueve prendas y accesorios. Y es que, si bien son bastantes, diez resonancias nos garantizan como mínimo un objeto de cuatro estrellas, pero si después tiras otras diez está garantizado como mínimo uno de cinco estrellas (y sí, puede tocar más de uno en las dos ocasiones). Comprobado. Además, si nos tocan objetos repetidos se convertirán automáticamente en materiales que podremos canjear por más resonancias, entre otras cosas. Todo esto hace que, aunque siga siendo una mecánica con tantos problemas a su alrededor, no sea tan sangrante como en otros juegos, donde es casi imposible conseguir nada.

Después de todo esto, no quiero irme sin destacar el apartado audiovisual del juego, porque se nota la atención que le han prestado a cada cosa. Y si bien los paisajes y edificaciones son preciosas, con algunos interiores que hacen que quieras quedarte a vivir allí dentro, lo que más destaca son, precisamente, los vestidos. Los materiales se ven exactamente como la tela que tratan de imitar, tanto con sus movimientos como con sus texturas, y con un detallismo que nos lleva a querer observar cómo cae la luz en las lentejuelas de los trajes. Por otro lado, la música nos acompañará en cada momento, incluso con vocales en algunos momentos concretos, dando paso a unas cinemáticas muy bien cuidadas. Y, aunque los textos están en español, el doblaje es en inglés, dándonos una actuación muy buena tanto por parte de Nikki y Momo como de todos los demás personajes del juego.

Infinity Nikki es uno de esos títulos que no dejarán de jugarse en bastante tiempo, tanto por la enorme cantidad de contenido que posee ya antes del lanzamiento, como de la cantidad de eventos futuros y añadidos que se irán agregando, tanto en forma de mecánicas como de pequeños juegos temporales. Y es que en esta casa ya conocemos el trabajo de InFold, y sabemos que cuando parece que vamos a conseguir soltarnos el brazo, aparece nuevo contenido por el que nos saldrán estrellitas de los ojos. Y, en el caso de nuestra estilista Nikki, todavía más, porque si os parecen bonitos los vestidos del tráiler, esperad a ver el resto.

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