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Análisis de The Spirit of the Samurai

Una de las cosas que más me gusta de los juegos indie es cómo siempre intentan arriesgar o hacer las cosas de una manera distinta. Ya sea en el gameplay, a nivel de mecánicas o a nivel artístico. The Spirit of the Samurai destaca precisamente en este último apartado, haciendo que nos sintamos dentro de una película.

La historia nos pone en la piel de Takeshi, un samurái que tiene conexión con el mundo de los espíritus. A través de una visión ve cómo un oni y su ejército quieren asaltar su mundo, y tendrá que luchar para evitar que los demonios destruyan por completo su aldea y el resto de la civilización. Una historia bien escrita que mezcla el pasado y el futuro, con monstruos y mitos muy reconocibles de la mitología japonesa.

Una de las particularidades de The Spirit of the Samurai es que no solo manejaremos a este espadachín, también tendremos la ayuda de su gata Chisai y de un pequeño kodama, un espíritu del folklore japonés. Cada uno de ellos tendrá habilidades y movimientos distintos que nos servirán para superar las distintas zonas. Takeshi dispondrá de un mayor abanico de movimientos y ataques, y el kodama podrá usar una parte de ellos, mientras que con Chisai solo podremos saltar y correr, pero nunca atacar. Me hubiera gustado que la gata pudiera hacer algo más —como tirar cosas para despistar o poner trampas a los enemigos— o que incluso compartiera la resistencia de Takeshi, porque hay momentos en sus fases donde tenemos que calcular muy bien los movimientos y la resistencia que tiene para evitar que acabe devorada. 

El gameplay está pensado para que nos tomemos las cosas con calma y no vayamos dando espadazos a troche y moche. La guardia y los parrys serán importantes para que podamos avanzar, así como el sistema de combos que tiene. Dispondremos de tres golpes, que se irán gastando según se agote la barra de resistencia, algo que usaremos tanto para esquivar, como para bloquear o correr. Es un elemento que hace que el combate sea exigente y que tengamos que vigilar constantemente lo que hacemos para no dar pasos en falso.

Sin embargo, la IA de los enemigos así como los propios movimientos de Takeshi hacen que el combate de The Spirit of the Samurai no sea todo lo fluido que pudiera. Si estamos mal situados con un enemigo, lo más probable es que acabemos muriendo, e intentar atacar a más de dos enemigos a la vez es un problema porque puede jugarnos una mala pasada. Takeshi es a veces muy lento a la hora de rodar o esquivar y, al final, siempre he optado por mantener la guardia y retroceder para poder hacer contraataques y evitar morir. Los combos son útiles, pero también nos obligarán a colocarnos bien si no queremos fracasar estrepitosamente. Aunque esto sea parte del aprendizaje del juego para memorizar patrones de ataque o los tiempos de cada uno, no deja de ser algo injusto en muchos casos.

Por otro lado, la falta de puntos de control en segmentos muy largos de The Spirit of the Samurai puede hacer que la persona que juegue se frustre, especialmente si no disponemos de frascos de salud suficientes. Me parece llamativo que el juego no haga un guardado automático después de desbloquear las estatuas donde podemos subir nuestras habilidades o hacer ofrendas para conseguir objetos. Esto sobre todo ocurre en el tramo final del juego, donde tenemos segmentos muy largos de peleas con enemigos de mucho nivel y donde podemos morir en cualquier momento. Añadir algún punto de control más o meter más autoguardado al completar ciertos objetivos haría que estas partes fueran menos frustrantes. 

Otra mejora de calidad de vida sería incluir mapas de cada zona y no tener solo un mapa general del juego. Hay algunos momentos donde es fácil perderse o cuesta recordar a dónde tenemos que ir, sobre todo cuando jugamos con el kodama, y no tener una visual de la zona ralentiza y entorpece la experiencia de juego. También sería positivo añadir algún indicador visual que destaque por encima del resto —como la pintura amarilla o blanca— de colores en determinadas zonas, ya que sin ellos es complicado avanzar o ver dónde tenemos que dar el siguiente paso. Me ha ocurrido con Takeshi y con Chisai en varios momentos, y ha sido frustrante porque era incapaz de ver con claridad por dónde tenía que continuar. Además, hay elementos en pantalla que, aunque solo sean estéticos y de decoración, entorpecen y bloquean totalmente la visión de la persona que juega, lo que ha provocado varias veces que no sepa dónde estaban Takeshi o el enemigo, o que incluso no haya saltado correctamente con Chisai.

Creo que es uno de los problemas más graves del juego, y que se podría solucionar como hacen otros títulos que usan este tipo de diseño. Basta con hacer transparente el elemento en cuestión conforme pase el personaje. Así, The Spirit of the Samurai tiene también que mejorar en la posición de elementos en la pantalla, ya que muchas veces no se distinguen bien los que están al fondo y en el frente, y viceversa, lo que nos lleva de nuevo a que podamos morir de una manera totalmente evitable. 

Mientras que los enemigos normales son duros de roer, los jefes me han resultado, en su amplia mayoría, muy sencillos. Equilibrar la dificultad de los encuentros para hacer que los jefes sean un poco más complicados y los minions no sean tan poderosos sería otra mejora de calidad de vida del juego. He muerto más veces en secuencias largas (con la consecuente repetición de zona) que contra los jefes

No me he encontrado con grandes bugs en The Spirit of the Samurai, más allá de alguna cinemática que se ha quedado bloqueada o escenas que no pueden saltarse. Los desarrolladores ya están trabajando para solucionar los errores conocidos que hay. Aunque tiene algún problema de rendimiento, el juego funciona bien, y con una tasa de fotogramas por segundo muy estable, lo que se agradece en un título donde los parrys son su esencia. 

The Spirit of the Samurai destaca, sobre todo, a nivel gráfico. Las cinemáticas se sienten como si estuvieran hechas para una película y la animación de los personajes está hecha en stop-motion, con la misma técnica que usó Ray Harryhausen en “Jasón y los argonautas” en 1963. Los movimientos de todos los personajes del juego, ya sean humanos o monstruos, están muy logrados, y parece que muchas veces estamos viendo una película más que jugando. El diseño de los monstruos me ha recordado a Ghostwire: Tokyo, que también usa el folklore y mitología japonesa, y es precisamente una de las cosas que más me ha gustado de este título.

Aunque tiene un espectacular apartado gráfico, The Spirit of the Samurai flojea en aspectos importantes de gameplay y de diseño que hacen que nuestro paso por el mundo de Takeshi sea más frustrante que divertido en muchos momentos. Cosas como una IA más equilibrada, la adición de más puntos de control y otros detalles harían que la experiencia general fuera más agradecida y que no ensombreciera a su particular estilo de animación.

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