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Análisis de The Lies We Tell Ourselves

Key art de The Lies We Tell Ourselves

Dicen que no hay que juzgar un libro por su portada, pero no estoy segura de si esto se aplica a los títulos. No os voy a engañar, me dejo llevar por ambos aunque acabe leyendo la sinopsis para decidirme. Y así fue como The Lies We Tell Ourselves atrajo mi atracción tan pronto como pasó ante mis ojos. No solo me sedujo la idea de reflexionar sobre aquellas cosas que nos decimos, también quería descubrir qué había tras la mirada de ese niño. ¡Y qué buena corazonada!

The Lies We Tell Ourselves es un juego episódico del que sólo disponemos del primer capítulo de tres en el momento de escribir este análisis. Sin embargo, es más que suficiente para arriesgarme a decir que mucho tienen que meter la pata para estropearlo. Se prevé que cada episodio dure unas 2-3 horas y realmente no he tardado mucho más en superar el primero. Bien es cierto que algunos rompecabezas hacen honor a su nombre y nos costará un poco saber qué hacer, pero acabaremos por dar con la clave. Eso sí, recomiendo tener la mente despejada y algo para tomar notas.

En cualquier caso, no se trata de un juego que pretenda frustrar a quien juega, más bien al contrario. Disfrutaremos de una experiencia relajada que invita a tomárselo con calma y adentrarse a oscuras y con auriculares. También se recomienda jugar con ratón y teclado, aunque permite conectar un mando. Y si bien se define como una historia amigable para quienes no aguantan el terror, yo no diría tanto. Dependerá sobre todo de la tolerancia de la persona, claro está, pero algún susto tiene reservado.

El primer capítulo de The Lies We Tell Ourselves nos pone en la piel de Vincent Arno, y sin darnos más información sobre él o la razón de esta aventura introspectiva, nos adentraremos en algunos de sus recuerdos. De este modo, conoceremos más detalles del protagonista, de su familia y la aparente situación en casa. Y antes de darnos cuenta, nos estaremos enfrentando a un jefe con agilidad y algo de ingenio y completando el capítulo.

Me encantaría hablar más de la historia, mis deducciones y demás, pero lo mejor será que lo probéis y cada cual saque sus propias conclusiones. Desde luego, lo que sí puedo decir es que merece la pena probarlo y, si acaso, darle una segunda vuelta. No tanto para desbloquear logros, que es fácil que hayamos obtenido sin mayor problema, sino para rellenar huecos en nuestras hipótesis. Tampoco encontraremos coleccionables, por lo que sólo tendremos que atender a la historia.

Cabe decir que estamos ante un walking simulator en el que Vincent puede agacharse, correr a costa de cansarse, e interactuar con elementos del entorno. En lugar de movernos por un único escenario cerrado, visitaremos diferentes lugares igualmente acotados. De modo que el juego se divide en secciones, aunque actualmente no podemos acceder a ellas de forma independiente desde el menú de inicio. Es decir, cada capítulo se juega al completo, pudiendo reiniciarlo a cambio de sacrificar nuestro progreso. Razón por la cual será importante prestar atención al símbolo de autoguardado, ya que no podremos ir atrás.

Y si bien The Lies We Tell Ourselves engancha a través de su historia, donde más brilla es en su apartado audiovisual. Ofrece una actuación de doblaje que atrapa, a pesar de que a uno de los personajes apenas se le entiende (de forma intencional). Tampoco estamos ante un protagonista parlanchín que no nos permita explorar o se dedique a comentar cada paso que damos. Y si utilizamos auriculares, disfrutaremos de una ambientación que nos envuelve y traslada a los escenarios. Lugares que, por su parte, muestran un nivel de cuidado y realismo que invita a pararse a ojear el entorno. Todo ello sin problemas de rendimiento, ni siquiera en momentos frenéticos, que tampoco es que sean muchos.

Además, el juego se encuentra traducido a múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, con el equipo de traducción acreditado. Salvo los poemas de las pantallas que dividen el capítulo, que están íntegramente en inglés. Por suerte, no suponen un nivel elevado del idioma y no desaparecerán a no ser que pulsemos una tecla, por si necesitamos tiempo para su comprensión.

El primer capítulo de The Lies We Tell Ourselves atrapa y deja con ganas de más. A pesar de desenvolverse con un ritmo lento, no resulta tedioso, aunque puede no ser del gusto de quienes sean más impacientes. Y si bien algunos puzles pueden resultar algo abstractos, atendiendo al entorno y cambiando nuestra estrategia, lograremos desenvolvernos sin mayor problema. Sea como sea, estoy deseando ver cómo continúa la historia de Vincent Arno en los próximos capítulos. Al tratarse de un juego con un equipo tan reducido, asumo que quizás lleve algo de tiempo, pero confío en que merecerá la pena. Mientras tanto, me seguiré preguntando cuáles son las mentiras que nos contamos… o que se cuenta Vincent. Tengo algunas teorías y estoy deseando saber cuáles se mantienen y cuáles se desmoronan en los siguientes capítulos.

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