Tal y como decíamos Meren y yo en uno de los últimos Tapeos, el otoño tiene su parte cozy, su parte spooky y su parte detectivesca. Y lo que tienen en común estos tres géneros es que invitan a prepararse una bebida caliente, envolverse en una manta y dejarse llevar por la ambientación. Una forma de aunar o mimetizar la experiencia de juego con nuestro entorno físico, y donde la manta puede protegernos del frío o de los hechos según el caso. A veces, estos géneros se mezclan, atrapándonos en un terror confortable o un misterio tenebroso, y aquí es donde entra The Last Case of John Morley.
Tal y como indica el título, en este absorbente juego de misterio, nos pondremos en la piel del detective John Morley. Una grave caída internó a nuestro protagonista en el hospital durante una larga temporada, por lo que su ayudante ha decidido abandonarlo y los casos no parecen acumularse sobre su escritorio. Sin embargo, la condesa Lady Margaret Fordside, harta de intentar por todos los medios que la policía reabra el caso de su difunta hija Elody, nos hará una oferta difícil de rechazar. Y es que la posibilidad de embolsarse una buena cantidad de dinero con un aparentemente sencillo caso de asesinato no es para menos.
Así pues, Lady Margaret Fordside nos contará los detalles del caso y nos invitará a su mansión para que investiguemos cuanto necesitemos. Por supuesto, ella abandonó el lugar tras la tragedia, junto a todo el personal, por lo que no será tan sencillo como recorrer las habitaciones. ¿Que podrían habernos dado un juego de llaves y facilitarnos los accesos? Puede, pero dónde estaría la gracia entonces. A fin de cuentas, estamos ante un walking simulator con sus puzles, en el que avanzar y volver sobre nuestros pasos con nuevas herramientas forma parte de la experiencia. Y, además, ya se sabe que lo ideal en estos casos es dejar todo como estaba para no alterar ninguna prueba.
También es cierto que estamos hablando de un asesinato ocurrido 20 años atrás. Es decir, que más allá de confiar en que nadie haya saqueado la mansión y/o puesto todo patas arriba, cuesta creer que las cosas permanezcan exactamente como la noche de la tragedia. Y, sin embargo, allá vamos, con la esperanza de poder resolver el caso y continuar haciendo historia en nuestra brillante carrera. Por suerte, no tardaremos en descubrir la razón por la que podremos llevar a cabo nuestra investigación sin preocuparnos por la alteración de pruebas. Y es que la familia estaba llevando a cabo una serie de reformas, por decirlo de alguna manera, que han preservado el lugar más o menos intacto.
Por supuesto, esto significa que deberemos adentrarnos con cautela, habitación por habitación y tener a mano algo con lo que tomar notas. Sobre todo porque en The Last Case of John Morley disponemos de un diario, pero se reduce a detalles del caso y de los personajes. Aunque, por supuesto, se irá actualizando con la información obtenida. Así, podremos dedicar nuestras anotaciones a contraseñas, lugares, nombres y acertijos. No es que los rompecabezas nos vayan a llevar por el camino de la amargura, pero nunca está de más tomar algunos apuntes.
Cabe decir que la mansión Fordside no será el único lugar que visitemos. Sin embargo, estaría feo desvelar más sobre la trama en un juego que invita no solo a disfrutarla sino a dejarse llevar por ella. Lo que sí merece la pena mencionar es cómo The Last Case of John Morley recuerda, y mucho, a Call of Cthulhu en algunos puntos. En especial en el uso de un brillo verde para indicar objetos del pasado que debemos investigar. Al interactuar con ellos, reconstruiremos lo ocurrido en el lugar paso a paso e iremos formando el caso. Sin embargo, no actuaremos sobre esta reconstrucción, sino que iremos moviéndonos de un objeto al siguiente para escuchar a nuestro protagonista narrar lo sucedido.
También contaremos con una fuente de luz infinita en determinados momentos, por lo que no deberemos preocuparnos de buscar combustible. Ni temeremos quedarnos a oscuras por lo que pueda pasar. Y no porque el juego esté desprovisto de sustos, dado que alguno nos llevaremos, y bien merecido. Sobre todo a consecuencia de la tensión del ambiente, ya que la sensación de que algo o alguien nos observa, nos acecha, no desaparecerá en toda la partida.
De hecho, en línea con esto, recomiendo jugar con auriculares y creando el ambiente propicio para sumergirnos en The Last Case of John Morley. La mayor parte del tiempo oiremos nuestros pasos, así como el resto de sonidos ambientales del lugar en que nos encontremos. Sin embargo, de vez en cuando, y en especial en momentos relevantes, nos acompañará una melodía suave que casa a la perfección con la situación y el halo de misterio que lo envuelve todo. A su vez, nos rodearán escenarios y personajes realistas, y perfectamente interpretados, que nos introducirán de lleno en esta aventura.
Sobre todo si nos dejamos llevar, desplazándonos por los escenarios a un paso natural y corriendo solo cuando sea necesario. Y más si aprovechamos para interactuar con todo lo que podamos, leyendo la introducción a los escenarios y otros documentos con atención. En este último caso, al menos, si no queremos volver sobre nuestros pasos por haber leído en diagonal. Además, se encuentra disponible en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, aunque el doblaje se encuentre íntegramente en inglés.
The Last Case of John Morley es un título que no debería pasar desapercibido. Al menos para amantes del género con ganas de pasar aproximadamente 5 horas sumergiéndose en una historia que guía con sutileza hacia donde quiere llevar. Puede que en algún punto nos despistemos, en especial si no hemos prestado la debida atención a algún detalle, pero no tardaremos en reubicarnos. Además, se trata de una historia que nos tiene reservada alguna que otra sorpresa, en forma de secreto, referencia y algún que otro sobresalto, entre otras cosas. Y eso es algo que siempre engancha. A fin de cuentas, nada aliña mejor un misterio sin resolver que descubrir pequeños guiños o sentir la tensión de estar metiéndose en la boca del lobo.
