Durante una de las misiones de compañero de Dragon Age: Veilguard acompañamos a Neve por Ciudad Portuaria en Minrathous. En este paseo, conocemos la parte más tranquila de la urbe y de nuestra compañera. La misión termina con Neve acudiendo a su puesto de pescado frito habitual. No recuerdo si fue aquí o en otro momento que Neve comenta algo sobre que puede que Minrathous esté llena de basura, la gobiernen fachas y la corrupción campe a sus anchas, pero sigue siendo su hogar y, aunque la mayor parte del tiempo querría prenderle fuego, sigue siendo su ciudad. Y yo, cada vez que pienso en Neve y Minrathous, me viene a la mente mi propia relación con Madrid (región y ciudad).
No puedo evitar establecer esos paralelismos porque de primeras te preguntas por qué alguien querría vivir por voluntad propia en ese lugar. Porque pensamos que la gente está ahí por una desgracia, obligada por las circunstancias. Y, aunque en el caso de Madrid es cierto en muchos casos (trabajo, España Vaciada), la gente se olvida de algo importante: hay gente, como yo, que nació aquí. Es más, en ocasiones, nuestros padres y abuelos son de aquí.
Por eso me da tanta rabia cuando la gente habla de Madrid como una ciudad donde sólo viven fachas, pijos y, ahora, turistas. Una carcasa vacía, donde sólo se conocen los lugares destacados de los que siempre se habla. Precisamente estos sitios son los que resultan más hostiles para la gente y de los que se está echando a sus habitantes (el centro-centro). Esos lugares que los propios nativos hemos dejado de sentir nuestros y resulta desalentador que sea así, porque hemos dejado de pertenecer a ellos.
Volviendo a Veilguard, Neve vive algo similar con Minrathous. Su trama personal se basa tanto en la venganza personal como en expulsar a los Venatori de Minrathous para que la gente pueda volver a vivir tranquila. Entrando levemente en el terreno de los spoilers, en el momento de Treviso vs Minrathous, me pega más escoger Treviso por cómo se desarrolla el juego.
Al escoger Treviso sobre Minrathous, Vox los Venatori pasan de ser un elemento en segundo plano a alzarse con el poder. Lo vemos por cómo la ciudad se vuelve aún más hostil para sus habitantes, aumentando la pobreza, la opresión y los cadáveres por sus calles. La misión de expulsarlos y recuperar la ciudad para sus habitantes se vuelve más acuciante. Porque puede que sea un lugar lleno de basura, pero es SU lugar lleno de basura.
Tengo pendiente jugar Dragon Age II y Dragon Age: Origins, por lo que mi referencia con los otros juegos es escasa. Por eso una de las cosas que me llamó la atención es la vinculación que tienen nuestros compañeros con sus orígenes, dándome más la sensación de que todos y cada uno de ellos pertenecen, si no a un lugar, a un grupo. Más allá de los elementos mecánicos y narrativos, la presencia de las distintas facciones nos ayuda a vincularnos por los lugares que pasamos.
Tenemos el caso de Harding, cuya misión personal se basa en reconectar con sus orígenes y creencias del pueblo enano. Davrin es un guarda gris y, aunque se centra más en la reaparición de los grifos, nos conecta con Antoine y Evka, el papel de los guardas grises y su misión. Bellara nos permite conocer un poco más del pueblo élfico y, sobre todo, del bosque de Arlathan. Toda la misión secundaria de Taash se centra en saber quién es y decidir cuáles son sus raíces.
Ahora hablaré más de los otros tres compañeros, pero cabe destacar que cada uno tiene su propia ropa. No tenemos armaduras intercambiables por clase, lo que permite que la vestimenta de cada uno exprese su pertenencia a su lugar/facción. La indumentaria de Bellara tiene clara inspiración élfica, con la presencia de triángulos, así como Taash lleva ropa de Señor de la fortuna, o Lucanis siempre está vestido con la elegancia de un Cuervo. Pequeños detalles que dan más personalidad a cada personaje y nos hacen conectar y reconocer los lugares de origen.
Y esto último se nota más en los tres personajes que no he mencionado, que están directamente vinculados a una ciudad. Ya he mencionado a Neve y su relación con Minrathous y, de manera similar, Emmrich y Lucanis lo están con la Necrópolis de Nevarra y Treviso respectivamente.
Con el primero, parte de sus misiones nos llevan a recorrer lugares ocultos de la Necrópolis, apreciando esa belleza extraña que tiene la ciudad de los muertos. Gracias a él, conoceremos más de la cultura nevarrana, o al menos sus opiniones sobre la costumbre generalizada en Thedas de cremar los cadáveres frente a enterrarlos como hacen en Nevarra.
En este caso, sin embargo, la Necrópolis no es una ciudad para los vivos, como Minrathous o Treviso, sino para los muertos, por lo que no llegamos a conocer mucho de sus habitantes y su forma de gobierno como nos pasa en los otros casos.
Treviso es la gemela de Minrathous, tanto por la elección que comentaba al inicio, como por que pasearemos por ella y conoceremos más de sus habitantes y su gobierno. En Treviso, a diferencia de la ciudad tevinteriana, tendremos a los Cuervos, que se han erigido como protectores de la ciudad y el imperio antivano ante la falta de ejército. Y, aunque la misiones de Lucanis se centran más en él y Rencor, parte de las misiones que tendremos en la ciudad tienen que ver con liberarla de la tiranía de los aantaam. También en este caso tendremos algunos momentos que nos permitirán conocer un poco más de las personas que habitan el lugar y no solamente sus calles y recovecos.
Pese a que las misiones secundarias y de cada personaje nos permiten profundizar en las distintas facciones, es con Neve con quien más conocemos sobre Minrathous. Una ciudad imperfecta, putrefacta y oscura, pero que tiene pequeños momentos de paz, generados por la gente que la habita. Porque esto es algo que no podemos perder de vista, que una ciudad sin habitantes no es más que un conjunto de edificios y no es lo mismo saber que al doblar la esquina encontraremos un puesto de pescado frito, que al bueno de Halos que, por supuesto, hoy nos vuelve a invitar a cenar, que nos ve desnutridas.
En todos los lugares, a medida que los recorramos, desbloquearemos atajos entre zonas que nos permitirán ir más rápido a determinados sitios. También, a medida que avancemos en la historia y en las misiones secundarias, desbloquearemos nuevas zonas, accediendo a lugares que nos estaban vedados. La exploración por nuestra cuenta también se verá recompensada, ya que encontraremos puzles dispersos por el lugar, que nos darán acceso a cofres y mejoras. Incluso facilitándonos las cosas cuando lleguemos a algunas zonas a completar misiones. Esta dinámica hace que acabemos por conocer la ciudad y aprendamos a habitarla, más que recorrerla.
Sin embargo, en las ciudades (Treviso y Minrathous) además de todo esto, al estar habitadas, las conoceremos de otra forma, ya que podremos identificar los rincones por quién está (el músico) o su función (el mercado). Además de haber tiendas exclusivas en cada lugar, que nos venderán objetos más de coleccionista.
Aun así, Minrathous me resulta más interesante que Treviso, pues cuenta con más recovecos ocultos: toda la red de catacumbas, los lugares ocultos en los muelles… También es donde encontraremos más misiones enfocadas a ayudar a sus ciudadanos, como la búsqueda del tesoro, o hacer de detectives con Neve. Aunque en Treviso también tendremos misiones similares, estas se vinculan a los Cuervos, por lo que no tenemos ese factor de cercanía como el que tenemos con Neve. Ambos son protectores de la ciudad, pero mientras uno es una organización, la otra está sola, por lo que debe encontrar apoyos en sus ciudadanos. De esta forma veremos diversas formas de afrontar la liberación de la ciudad.
Dragon Age: Veilguard es un juego imperfecto en muchos aspectos, pero que consigue transmitir muy bien la idea de ciudades vivas y en las que habita gente con el ejemplo de Treviso y Minrathous. Además, por la propia historia del juego, las vemos desde dos perspectivas distintas: la ciudad que sobrevive y la ciudad que ya ha sido derrotada. Imágenes contrapuestas que nos permiten conocer un poco más de ambas y sus habitantes.
Pese al encanto que tienen Treviso y los Cuervos, no puedo evitar pensar siempre en Minrathous porque no dejo de ver reflejada Madrid y cómo Neve, pese a todo, la defiende. Incluso cuando el resto de sus ciudadanos parecen tirar la toalla y aceptar a los Venatori, siempre hay alguien dispuesto a luchar contra ellos y hacer el lugar más habitable para todos. Como en Madrid.
