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Horizon Zero Dawn: Aloy, nos echo de menos

Las experiencias que vivimos marcan nuestra personalidad en muchos sentidos.

Muchas de nosotras (permitidme hablar en femenino) hemos vivido situaciones a través de las que, sin darnos cuenta, hemos aprendido a pasar por la vida de los demás sin hacer ruido. Esas marcas o cicatrices han hecho que prefiramos poner mil excusas o hacer algo que realmente no queremos, a decir “no”. Porque no sentimos que tengamos ese derecho. Cualquier situación en la que tengamos que dar una respuesta que sabemos que no va a aceptar la otra persona, supone volvernos pequeñitas, intentar pasar desapercibidas.

Yo soy una de esas personas. He aprendido a ser pasiva. A buscar mil motivos diferentes antes de decir “no”. Probablemente, si me conocéis, sabréis que pocas veces uso esa palabra.

Esta situación también se trasladó al mundo de los videojuegos. Desde pequeña me escondía para jugar. Porque jugar delante de alguien era hacer las cosas mal. Era enseñar algo que no iba a gustar al otro. Y no quería ver esas reacciones. Ya hemos hablado de la presión que sentimos cuando los demás nos ven jugar y en futuros artículos, os contaré cómo estoy superando la ansiedad que me producen los juegos online. Pero hoy quería contaros cómo Aloy me ha ayudado en este proceso.

Desde que vi contenido de Horizon Zero Dawn, me enamoré. Sus toques nórdicos me llamaron mucho la atención, pero es que, además, ahora tenía una protagonista femenina sin sexualizar. Sin ser el típico personaje al servicio de las fantasías de un grupo concreto de jugadores. Obviamente, tenía que jugar.

La primera imagen que vi del juego y la que me enamoró

El problema llegó al darme cuenta de la importancia del sigilo y de los ataques a distanciaYo, que soy mala jugando, que soy una bruta ¿cómo iba a jugar…?

Empecé el juego en normal y descubrí que no me costaba realmente conseguir mi objetivo si tenía algo de paciencia. Descubrí que podía jugar bien. Que podía jugar delante de gente. Me vi a mí misma aconsejando a mi novio sobre cómo jugar. Yo. La torpe. La que no sabía.

A pesar de esto, la ansiedad fue subiendo. Tengo Trastorno de Ansiedad Generalizada y Depresión y, entre otras cosas, jugar ciertos momentos de Horizon Zero Dawn hacía que me pusiera demasiado nerviosa, así que decidí bajar el nivel de juego. Yo. La torpe. La que no sabía. Claro. Jugando en fácil.

Poco a poco, esos juicios fueron desapareciendo de mi mente. Empecé a sentirme, durante mi tiempo de juego, acompañada por Aloy. Para mí HZD dejó de ser un juego. Empezó a ser una cita. Aloy crece y madura durante el juego y yo crecía con ella. A lo largo del juego vivimos con ella momentos malos, pero también divertidos. Aloy me ha transmitido seguridad al jugar. De alguna forma, aún no entiendo cómo, me contagió esa sensación de querer descubrir, pero también de respetarse a sí misma. De respetar su propio espacio. De decir “no” cuando tocaba. Mientras jugaba, descubría cómo Aloy era capaz de poner esas barreras que yo no sé poner. Y vi también cómo no pasaba nada. Nadie se enfada con Aloy. Y si lo hacen, Aloy sabe que ha dicho lo que debía decir.

¿Crecemos juntas?

El diseño de personaje de Aloy pretendía, precisamente, que creciéramos con ella. Crearon un personaje con buenas habilidades, ágil y con personalidad fuerte con el que empatizáramos durante el juego. Como nos comentan en el libro The Art of Horizon Zero Dawn, no llevamos a un avatar vacío. Llevamos a Aloy y vamos con ella. Con el diseño de la protagonista se centraron en su madurez y capacidades narrativas, lo cual, personalmente, ha fomentado que genere esta relación con ella. Con Aloy podemos sentir fuerza, pero todo lo que gráficamente la representa es agilidad y movimiento.

¡Nos hacemos mayores! (by giphy)

La asertividad es la capacidad que tenemos para conocer nuestros derechos y defenderlos respetando al otro. De ser capaces de darnos ese espacio para defender lo que queremos y sentimos sin invadir al otro (actitud asertiva). De no dejarnos llevar sin querer por las peticiones de los demás (actitud pasiva) pero tampoco imponer nuestros deseos a los otros (actitud agresiva).

A lo largo del juego, aunque en algunas ocasiones nos dan opciones para escoger diferentes tipos de respuesta, vemos cómo Aloy trata de representar esa actitud asertiva de la que hablamos. Frente a situaciones que le parecen injustas, Aloy es capaz de alzar la voz. Respeta sus espacios. Si alguien pretende explicarle algo que ya sabe es capaz de pararle. Respeta a los demás, les ayuda, pero también se respeta a sí misma.

Ya que me la lían, lo gestiono bien

 

Mientras jugamos, y procuro no hacer spoilers, Aloy va a enfrentarse a comentarios de todo tipo. El desprecio de los Nora, el largo abanico de señores que querrán explicarle cosas que ya sabe, palabras en relación a su madre… Desde sus inicios, el personaje se defiende en ese tipo de situaciones en las que yo no sé defenderme. Aloy me ha enseñado que no pasa nada por decir “no”. Que levantarse y responder no es malo. Me ha hecho compañía en las tardes en las que la depresión ha podido conmigo y me ha calmado cuando la ansiedad estaba diciéndome que todo el mundo se enfadaría si me negaba a hacer cualquier cosa.

Soy consciente de que, en numerosas ocasiones, Aloy también se ve atrapada por las circunstancias. Le ha tocado vivir un papel y tener una responsabilidad que ella no ha pedido. Pero ha sabido aceptarlo, darle su sitio a esa responsabilidad y tratar de vivir con ella sin anularse a sí misma en ese camino. Es algo que creo que aún tengo que aprender, pero gracias a Horizon Zero Dawn he dado los primeros pasos.

Sé que volveré a vivir la historia de Aloy una y otra vez. Que rejugaré el juego en cuanto acabe su expansión. Por ahora, solo me queda deciros que echo de menos a Aloy, así que espero, poco a poco, contagiarme de esas cosas que tanto me gustan de ella.

By giphy

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