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Vlad the Impaler, derrota al mal… si puedes

Hoy toca ponernos oscuros y hablar de Vlad the Impaler, juego desarrollado y editado por Section Studios, que salió a la venta en 2014 y es definido por sus creadores como “una novela gráfica interactiva con elementos RPG”, una descripción que considero bastante acertada.

Lo cierto es que aún recuerdo cuando encontré este juego vagando por Steam y me entraron muchas ganas de tenerlo. De hecho, fue uno de los primeros que adquirí en las famosas rebajas.

El título nos traslada a la Constantinopla de 1452, un año antes de su caída bajo el yugo turco y adhesión al Imperio Otomano tras varios asedios, marcando el fin de la Edad Media europea. Lo que antaño era una urbe bella, floreciente y llena de vida, se ha convertido en un hervidero de miseria, decadencia y extraños crímenes. A lo largo del juego se nos dejara claro que una espiral de violencia asola la ciudad y un gran mal nos acecha. Tenemos los días contados para averiguar qué ocurre y salir con vida.

Para enfrentarnos a tan malos presagios, el juego nos dejará elegir entre tres clases de personaje, explorador, soldado o mago. Contamos con un medidor de moralidad que se verá influenciado por nuestras acciones, pudiendo acabar ejecutando un papel u otro según estas; por ejemplo, el explorador puede ser emisario si realiza buenas acciones, o espía si por el contrario decide actuar de manera cuestionable.

Decidme que no soy la única a la que le llama la atención (para bien) que sea una soldado. Fuente

También tenemos disponibles nuestras estadísticas, siendo las habituales en los juegos de rol, como fuerza, destreza, suerte, magia… que subirán o bajarán según nuestras decisiones a lo largo de la historia y serán determinantes en momentos clave de la trama.

Personalmente creo que uno de los puntos fuertes del juego es su estética, que básicamente se compone de dibujos abocetados en escala de grises con un acabado que imita al lápiz de grafito. Lo cual casa bastante con la ambientación tenebrosa del juego. Los definiría como preciosos, misteriosos y macabros, no puedo evitar acordarme del ilustrador Keith Tompshon al verlos.

En comparación con lo anterior, el apartado sonoro es aceptable, es decir, cumple su misión de crear atmósfera, pero no aporta mucho más, aunque se complementa muy bien con la parte visual.

Es habitual que nos enfrentemos a situaciones complicadas, donde nos lo juguemos todo a una carta. fuente.

Lo que puedo destacar de la jugabilidad es que vas a hartarte de leer y a veces tomarás decisiones, eso sí, en inglés. De hecho, recuerdo que cuando me lo compré no tenía el nivel que tengo ahora y me costó entender ciertas partes, pero al rejugarlo, ya con más dominio del idioma, no ha supuesto ningún problema. Aconsejo tener un nivel medio para evitar usar traductores con frecuencia, lo cual no nos permitiría tener una experiencia de inmersión completa.

Os recomiendo Vlad the Impaler si sois aficionados a juegos con aire oscuro, con secretos que descubrir, lleváis bien leer mucho para pillar todo el lore posible, no os asusta tomar decisiones, ni repetir muchas partidas, porque es posible que os hartéis de morir llegados ciertos puntos. Realmente lo he encontrado muy disfrutable para pasar un par de tardes entretenida.

Derrotar a la fuente de todo mal puede ser una tarea ardua basada en el ensayo y error… Fuente.

Concluyendo la reseña, tenemos un juego que toma elementos históricos, como a Vlad el Empalador o la inestabilidad de la ciudad de Estambul en los umbrales de la Edad Moderna, y los mezcla con movidas sobrenaturales (lo cual, si nos paramos a pensarlo, suele ser una fórmula muy habitual), consiguiendo un mundo oscuro donde siempre estaremos en la cuerda floja y ser buena persona puede salirnos muy caro, pero claro, ¿quién no quiere aportar luz a un mundo lleno de tinieblas?

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