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Análisis de Fearmonium

Quien más y quien menos tiene sus miedos. A veces son completamente lógicos, pero en ocasiones sentimos la amenaza de algo que en principio no tiene por qué ser dañino. También puede ir más allá de un simple temor y convertirse en una fobia, acompañándose de ansiedad y pánico, y que puede llegar a ser incapacitante. De esto precisamente trata Fearmonium, tomando como punto de partida uno de los temores más conocidos: la coulrofobia o miedo a los payasos.

Fearmonium se desarrolla en la mente de Max, un adolescente al que la vida no le está tratando demasiado bien. Su abuelo, con quien vivía y al que adoraba, ha fallecido recientemente. Esto provoca que Max vuelva a casa de su madre y su padrastro, a quien él teme. Todo ello, sumado a varias situaciones negativas en su vida (como una amiga que se va a vivir a otra ciudad y un bully en su colegio), causa en él una profunda tristeza. En su interior aparece entonces la protagonista principal de la aventura, representada por una payasa, y cuyo objetivo no es otro que crecer y hacerse más fuerte hasta convertirse en una fobia.

El título es un metroidvania con todas las características del género, como un mapa que se va desvelando progresivamente, batallas contra jefes imponentes, y nuevas habilidades que adquirimos progresivamente y nos permitirán avanzar. El punto clave, que buscaremos en cada zona, será la bañera de Lady Depresión. Este personaje será quien anime a la payasa a seguir adelante en su camino destructor, añadiendo detalles a la historia y orientación hacia nuestros próximos pasos. Además, también será donde podemos guardar nuestra partida o teletransportarnos a otra zona del mapa. También aparecen diversos NPCs, generalmente de aspecto bastante temible, que serán los encargados de otorgarnos habilidades o recompensas.

La moneda principal del juego son los globos, que encontraremos en abundancia durante nuestro camino, y que nos servirán tanto para comprar objetos a Lady Depresión como para canjear con otros personajes a cambio de ayudas en los puzles o marcarnos en el mapa objetivos importantes. Porque es enormemente fácil perderse a lo largo de la mente de Max y, aunque contemos con el teletransporte desde el primer momento, a veces saber dónde está el siguiente paso no es precisamente sencillo. La puerta de entrada de cada jefe está sellada, y tendremos que buscar la llave oculta en cada zona si queremos acceder al enfrentamiento. Otra de nuestras misiones es liberar cuervos, atrapados por todo el mapa, para así llegar a la zona más profunda de la psique.

Hay una enorme variedad de enemigos, cada uno diseñado acorde en la zona que nos encontremos. Así, nos enfrentamos a aviones de papel, magos, pelotas o libros, por ejemplo. Los jefes representan situaciones amenazantes o directamente fobias, y tienen patrones de ataque variados que obligarán a que nos esforcemos. El arma principal es un mazo, en base a la feria en la que comienza nuestro desarrollo, pero contaremos con armas secundarias tanto en proximidad como a distancia, y cuya munición debemos controlar para no quedarnos sin ella en el peor momento. Aunque la estructura básica del juego es de desplazamiento lateral, alternando plataformas con combate, no es la única. Hay que desentrañar puzles para llegar a algunas zonas, basados en su mayoría en colocar elementos que nos permitan avanzar, y también tendremos que pilotar vehículos o controlar a nuestro personaje flotando como un globo, por ejemplo.

En cuanto a dificultad, Fearmonium ofrece una experiencia bastante equilibrada, llegando a ser incluso bastante accesible. Sin embargo, el escollo principal de la aventura son los controles. Muy frecuentemente, y aunque pulsemos las teclas adecuadas, la criatura no ejecuta la habilidad correspondiente. Esto dificulta mucho la exploración, llegando a resultar incluso frustrante en algunas partes. El combate llega a resultar injusto por esta falta de refinamiento en el manejo, además de que los movimientos del personaje son algo lentos y cuesta acostumbrarse en plena refriega.

El estilo artístico es tipo cartoon, con ciertos aires a Cuphead, pero mucho más sencillo gráficamente. No solamente se ve en la parte jugable, sino que también la historia de Max avanza a modo de cómic infantil. Algo muy a destacar es la banda sonora del juego. Aunque en su mayoría es bastante sutil y no nos fijaremos en ella, en algunas partes, sobre todo las más frenéticas, cuenta con guitarras eléctricas y cierto toque a metal y rock alternativo, al puro estilo de Linkin’ Park.  Debo reconocer que más de una vez rejugué cierta área solamente por escuchar de nuevo el tema correspondiente.

Lo más destacado de Fearmonium, sin embargo, no es el propio título en sí, sino su forma de abordar las enfermedades mentales. Resulta muy difícil tocar ciertos temas como la depresión y el suicidio de forma acertada, pero este título lo consigue. Puede llegar a ser perturbadora en algunos pasajes, pero la narración de la historia de Max y su avance como personaje, a consecuencia de nuestras acciones, deja una sensación global bastante positiva.

Fearmonium, con sus luces y sus sombras, es un título que puede gustar a los amantes de los metroidvania. Tomando como hilo conductor la depresión de un adolescente, aborda temas delicados en salud mental, como el bullying y los malos tratos. Un juego con mensaje, que aporta entretenimiento, pero invita a la reflexión.

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