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Análisis de Mario vs. Donkey Kong

Los juegos de Mario tienen siempre algo especial, más allá de su diseño, de los niveles o de los personajes disponibles. Además, poder compartir sus aventuras en compañía siempre es un punto positivo por la cantidad de risas y momentos graciosos que siempre suelen ocurrir. Mario vs. Donkey Kong cumple con todos y cada uno de esos puntos.

Este título tiene como hilo conductor el robo en la fábrica de juguetes de Mario de un montón de muñecos del famoso fontanero por parte de Donkey Kong. A través de varios mundos tendremos que ir rescatando estas figuras y enfrentándonos al ladrón. Los seis niveles de cada mundo nos ofrecen puzles en formato de plataformas contrarreloj, donde tendremos que echar un vistazo a nuestro alrededor para conseguir todos los regalos del nivel y atravesar la puerta por donde ha huido Donkey Kong. Cada uno de los niveles consta de dos partes, donde tendremos que sortear enemigos y obstáculos para poder pasar, además de encontrar la configuración correcta de botones para poder activar las plataformas. 

En cada mundo tendremos que usar a todos los muñecos recogidos para superar un nivel, donde Mario deberá dirigirlos por el mapa sin que reciban daño, y en el que nos enfrentaremos a Donkey Kong. Tendremos que tirar al gorila unos barriles u otros elementos que aparezcan en la pantalla mientras esquivamos bolas de fuego o barriles con pinchos. Si logramos superar cada nivel con todos los regalos, con todos los muñecos intactos o sin recibir daño en la fase del jefe, obtendremos estrellas. Hay posibilidad también que, cuando terminamos un nivel, aparezca uno bonus en cualquiera de los que hayamos desbloqueado para conseguir vidas.

Mario vs. Donkey Kong es un remaster del juego original de Game Boy Advance. Para esta actualización han introducido mejoras como un modo de dificultad adaptado, más fácil que el clásico o normal, para jugar de manera más relajada si no nos apetece un reto. Con este último no se hace muy complicado, a pesar de que aumenta la dificultad conforme avanzamos en el juego —los puzles se vuelven más complicados y los enemigos evolucionan tanto en movimiento como en ataques que pueden hacernos—. Además, podemos cambiar de modo de dificultad en cualquier momento de la partida desde el menú de pausa. El modo en solitario está muy bien pensado, así como el multijugador. Cambia mucho cómo se ve cada una de las pantallas de un modo a otro, y también cómo superarlo aunque sea el mismo nivel. Si jugamos con otra persona es imprescindible la coordinación y la comunicación para evitar caer en trampas o fastidiar sin querer a la segunda persona. Es un juego muy divertido tanto en solitario como en multijugador, y que podemos completar en una tarde fácilmente.

Otra de las virtudes de este título es su diseño. Crear puzles de plataformas originales, aprovechando enemigos clásicos de la saga e introduciendo algunos nuevos con mecánicas originales le da mucha frescura y agilidad, todos relacionados con el mundo con el que nos encontramos. Los movimientos de Mario (y de Toad, si optamos por el multijugador) son muy sencillos de comprender aunque dependemos también de la precisión. La introducción de cada uno de ellos es muy simple y se le coge rápidamente el truco, pero la habilidad de la persona que juega es muy importante. Lo mejor es que no hay solo una única solución para superar los niveles, y siempre se puede hacer de una manera muy creativa. Tendremos muchas horas de diversión, en solitario y en compañía.

En cuanto al apartado gráfico estamos ante los diseños más recientes en 3D de la saga, con unas animaciones muy fluidas y que casan totalmente con la personalidad de los personajes —mientras que Mario gira las llaves de las puertas con las manos, Toad lo hace con la cabeza— y también de los enemigos. Un diseño muy colorido, con zonas que se diferencian perfectamente entre ellas e incluso referencias a los juegos clásicos de Mario y Donkey Kong. Es algo que veremos en los enfrentamientos finales de cada nivel, que son en estilo arcade y que recuerdan totalmente al primer juego del fontanero. El diseño de los menús también es muy sencillo y adaptado precisamente a los peques, ya que aparece todo totalmente claro y bien explicado.

Mario vs. Donkey Kong se puede jugar perfectamente tanto en portátil como en dock sin perder calidad ni detalles de cada una de las pantallas. He jugado en una Switch modelo 2017 (el más antiguo) y no hay problemas de rendimiento ni de que los elementos se vean muy pequeños en la pantalla de la consola. También he probado a jugar con joy-con y con el mando pro y el manejo es exactamente igual con los dos

Otra cosa en la que destaca este título es en el diseño sonoro y la música. Cada mundo tiene su propio tema, con algunas variaciones, y Mario y compañía tendrán su propio repertorio de sonidos para cada movimiento, según lo que hagamos. El nivel de detalle que hay es asombroso, y deja a la persona que juega con la sensación de tener un muy buen producto delante, muy cuidado y mimado. 

A Mario vs. Donkey Kong no le hacen falta muchas más cosas para triunfar. Aunque no presente innovaciones en la jugabilidad ni en los personajes (¡ni siquiera en la historia!) tenemos delante un muy buen juego, con más de 130 niveles, que hará que disfrutemos tanto en solitario como en compañía, con retos adaptados a cada modo, y con dos dificultades por si queremos una experiencia más relajada o más cañera. El trabajo puesto en mejorar este título original de Game Boy Advance es notable, y hace que sea un excelente título que añadir a nuestra biblioteca de Switch.

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