Icono del sitio Todas Gamers

Análisis de AK-Xolotl

Los roguelite han sido uno de mis descubrimientos personales en los últimos meses. Su dificultad y necesidad de tener reflejos y pensar rápido se han ganado un espacio en mi corazón. Si a estas características le sumamos unos personajes monísimos pero mortíferos, con un gran arsenal a su disposición, el resultado es el juego español AK-Xolotl publicado por PlayStack y Tesura Games.

Ya jugamos un avance hace un par de años y el producto final es muy similar al que pudimos probar en su momento, aunque con todas las funcionalidades desbloqueadas. Nuestro ajolote tendrá que abrirse paso a través de hordas de enemigos y jefes para alimentar a su estanque y proteger a su prole, además de convertirse en el depredador más temido. 

A través de los cuatro biomas (de momento) de AK-Xolotl, nuestro ajolote se abrirá paso mientras recoge recursos, diferentes armas y monedas, además de power-ups, con el objetivo de completar los cuatro jefes y completar el juego en una sola run. Cada bioma tiene siete salas, generadas proceduralmente, donde encontraremos desde armas secundarias a alimento, o incluso una tienda o una poza para recuperar vida, entre otras mejoras. Los enemigos y mini-jefes cambiarán de una zona a otra y se harán más fuertes cuanto más lejos lleguemos. Además, una vez hayamos logrado superar a uno o varios bosses, aumentará la vida y dificultad de estos minions, por lo que tendremos que prepararnos cada vez mejor. 

Dentro de nuestra charca podremos mejorar a nuestros ajolotes, cambiarles su clase, desbloquear ventajas permanentes o las armas principales y equipamiento que aparecerán en cada una de las runs. También tendremos opción de consultar los enemigos a los que hemos derrotado hasta el momento, además del armamento, herramientas y poderes que hemos desbloqueado. Pero sin duda, el elemento más importante de la charca es el caldero. Con los ingredientes que consigamos en las runs, podremos cocinar diferentes platos que cambian la clase del ajolote o le otorga un poder secundario. Son poderes muy útiles porque podremos aumentar su vida, velocidad o darle escudos que bloqueen el daño que recibamos. Cuanto más lejos lleguemos en las partidas, más armas principales desbloquearemos, y más podremos adaptar nuestro estilo de juego. 

Otra de las actividades que tendremos que hacer es cuidar de los bebés ajolotes hasta que se conviertan en adultos. Cada uno de ellos tiene un nivel de cuidados diferente para crecer, y al morir en cada partida, tendremos que ir a atender sus necesidades (ya sea ponerles un pañal, darles de comer, limpiarles o que se tiren un eructo). Cuando su barra de cuidados esté llena, podremos hacerles crecer para que se conviertan en adolescentes. Para hacer que sean adultos y podamos jugar con ellos, tendremos que darles un plato cocinado en el caldero, que modificará las estadísticas base de cada uno de ellos. Todos los ajolotes cuentan con características diferentes, que permitirán que se amolden a nuestro estilo de juego —más agresivo, pasivo o centrado en la velocidad—. Sin embargo, también tenemos posibilidad de absorber ese nivel de cariño de los ajolotes para obtener mejoras permanentes. Una mecánica algo cruel pero necesaria si queremos no morir a la primera de cambio. El juego intenta que la persona al mando descubra y repita los niveles para conseguir el mayor número de bebés ajolotes posibles, porque en cada bioma hay criaturas diferentes. AK-Xolotl tiene muchas posibilidades y combinaciones distintas para lograr el éxito en cada partida, y es interesante probar cómo nos manejamos con cada uno, y con diferentes armas hasta conseguir llegar al final.

El gameplay de AK-Xolotl es muy simple, pero el manejo con mando se complica un poco. Si no solemos frecuentar este tipo de juegos el uso de los dos joysticks se nos puede hacer bola. Sin embargo el equipo de desarrollo ya ha incluido algunos ajustes para hacer que el apuntado sea más fácil con una mira ajustable, que va desde ningún tipo de asistencia hasta que sea casi totalmente automática. Dependeremos un poco de la suerte a la hora de completar cada una de las partidas, según lo que encontremos en las estancias o en las tiendas, pero conforme desbloqueemos más mejoras y tipos de armas, más opciones y más variedad tendremos a la hora de encontrarlas en cada zona. Además, si el juego sigue siendo complicado hay incluido un modo fácil, con enemigos con menos vida y daño, y más corazones para los ajolotes. Una opción que hace que este juego se acerque a todo tipo de personas que jueguen a roguelites, independientemente de su habilidad. 

El diseño de personajes está cuidado al detalle, y cada uno de ellos es único, tanto de los enemigos como de los propios ajolotes, que es donde despunta el maravilloso pixel art creado para AK-Xolotl. La música también nos mete de lleno en cada una de las zonas, con temas más cañeros e intensos en la parte de los combates, mientras que en la charca será mucho más tranquila, haciendo que nos relajemos después de haber estado lidiando con hordas de zorros, ardillas y ratas. 

El juego tiene un humor muy particular, lleno de chistes con sello patrio, y juegos de palabras en muchas de las descripciones de las armas, de los enemigos y hasta en los diálogos con el resto de personajes. Está disponible en varios idiomas, entre los que se encuentra el español, con todos los equipos de traducción debidamente acreditados.

Las sensaciones que deja AK-Xolotl en su versión final son muy buenas. Ofrecerá actualizaciones periódicas en primavera y otoño de este 2024 que incluirán nuevos biomas, mascotas y armas, entre otros elementos. Además, el juego cuenta desde hoy con una versión en formato físico, en edición Normal y Coleccionista, para PlayStation 5 y Nintendo Switch, que nos llega de la mano de Tesura Games. Y estará disponible para PlayStation 4 a partir del 27 de febrero. Este título nos ofrece un rogue ligero que podemos completar en unas 10-12 horas, muy entretenido y lleno de posibilidades y combinaciones. Todo para que nuestro pequeño ajolote y su prole sean los depredadores más temidos de toda la charca y sus alrededores.

Salir de la versión móvil