Bon appétit! La comida y la cocina en los videojuegos

Bon appétit! La comida y la cocina en los videojuegos

Me gusta mucho comer. Sobre todo probar platos nuevos, ya sea comida nacional o internacional. Aunque soy un poco pijotera y hay muchas cosas que no tomo, como la cebolla cruda, pero en los últimos años me he atrevido a probar cosas nuevas. Por diversas circunstancias, en donde vivo, Alcalá de Henares, pese a ser una ciudad grande, no hay tanta variedad gastronómica como la que encuentro en Madrid. Así que cuando voy a la capital aprovecho para ir a sitios extranjeros. Bueno, a comer sushi principalmente. Por desgracia, el comer fuera en Madrid no es algo que pueda hacer todas las semanas así que al final he tenido que aprender a hacer curry para compensar mis antojos, por ejemplo. Es aquí cuando viene lo importante: en los últimos años he descubierto que me gusta mucho cocinar. Esto es una gran ventaja, porque el resultado de cocinar es… comida. Comida rica en muchos casos. Además, con Google no hay nada más fácil que meter los ingredientes que te sobran por casa para encontrar inspiración y saber qué hacer con esa media lata de leche de coco que te sobró de hacer curry cremoso. Por este motivo he venido a hablar de cosas importantes: de comida y de cocinar. Y dónde he visto que aparezca la cocina y la comida en los videojuegos. Así pues, poneos cómodes, desabrochaos el cinturón y empecemos con la degustación.

Cuando hablamos de los sistemas de curación, en seguida se me vino a la mente Final Fantasy XV, porque como ya conté, la comida es parte fundamental del juego, aunque su importancia no sea a nivel mecánico sino narrativo, como un elemento más en la dinámica de los Choconiños: comer con tus amigos en torno al fuego, tras un duro día, sirve para estrechar lazos. Además de ser una labor de cuidados muy invisibilizada, recae por completo en Ignis, que tiene que hacer que no solo que Gladio no se alimente a base de noodles, o conseguir que Noctis se coma las verduras, sino que también tiene que cocinar en medio del campo, con las dificultades técnicas de no tener la tienda al lado donde comprar pan. A cambio, tienen a su disposición mucho pescado y hierbas frescas.
Otro juego donde la cocina es fundamental a nivel narrativo vuelve a ser un Final Fantasy, en este caso en Final Fantasy IX, con el personaje de Quina Quen, une Qu. Esta raza está presente sólo en esta entrega y se caracterizan por ser grandes cocineres y cuyo objetivo vital es llegar a la Cocina Trascendental. Buscar la realización personal a través de la comida y la cocina es algo que admirar. En este caso, la importancia de la comida se refleja a nivel narrativo y mecánico, pues para aprender habilidades, Quina debe engullir a sus enemigos, además su arma es un tenedor gigante. También es relevante con Vivi, ya que su abuelo lo crio porque era muy pequeño para comérselo y decidió esperar a que pegara el estirón.

 

Siguiendo con los RPGs, tenemos el caso del primer Dragon Quest que llegó a Europa, El Periplo del Rey Maldito, donde contábamos con una marmita en la que crear armas, escudos, equipo y queso. Podíamos crear diversos tipos de este manjar que nos permitían dañar a los enemigos o curar y resucitar a algún personaje del grupo. Por desgracia, esto no queda más allá de la curiosidad, de una forma similar a como sucede en Ni No Kuni, donde otra vez contamos con alquimia y una marmita mágica para crear armas, armaduras, complementos y también caprichos que consumir en batalla para curarnos o subir nuestros stats. No es lo que entendemos por cocina tradicional. Ni por cocina, pero hay una olla y fuego, ¿no? En anteriores juegos de Level-5 también la comida es importante, o al menos la bebida, como es en el caso de Dark Cloud, donde podremos sufrir el estado negativo de sed si no nos mantenemos hidratados correctamente. Además, usaremos pollo, queso, pasteles y otros alimentos para recuperar vida. En su “secuela”, Dark Chronicle, se cambió el sistema de sed y se perfeccionó la mecánica de pesca: podíamos usar los peces para criarlos para competir, o asarlos en un hornillo y comerlos para recuperar vida. Otra vez son dos casos donde la cocina y la comida son meras curiosidades, un detalle para diferenciarse de la curación mediante pociones, además de que aquí no vemos en ningún momento cómo se cocina, como sí sucedía (más o menos) en los otros juegos que he mencionado.

Quizá esto sea culpa de la limitación de la época, pues todos estos juegos son retro, salvo Ni No Kuni, que salió para PS3. En juegos más actuales, tengo que hablar de Kingdom Hearts III en el cual contamos con la ayuda de Remi, de Ratatouille (Pixar, 2007) para cocinar. Siguiendo una dinámica similar a la de FFXV de ir a por cosas brillantes, aquí encontraremos ingredientes en cada mundo con los que luego podremos hacer microjuegos de cocinar para conseguir platos. A mejor lo hagamos y mayor rareza, mayor beneficio obtendremos. Podremos conseguir y crear nuestros menús completos, con entrante, primero, segundo y postre, no vaya a quedarse Sora con hambre y haya que freírle un huevo, que está en edad de crecimiento el chiquillo.

Et voilà!

Siguiendo con juegos que tienen la cocina como un elemento puramente mecánico, no puedo dejar de mencionar los dos MMORPGs que más he jugado: World of Warcraft y Guild Wars 2. En ambos, dentro de las profesiones secundarias para escoger, tenías cocina, que te permite hacer un amplio surtido de platos. En el WoW era común encontrarte gente sentada en las fogatas donde se dedicaban a convertir simples ingredientes en deliciosos platos, e incluso banquetes para que quien estuviera cerca pudiera disfrutar de la comida. En Guild Wars 2 hay una dinámica similar: cocinas, subes de nivel, asciendes de rango y desbloqueas recetas más elaboradas que te reportan mayores boosters en el juego. Y beneficios económicos, pues como en ambos juegos las profesiones secundarias son limitadas, no te quedaba otra que ir a la subasta a por lo que te faltaba. Obviamente en ambos juegos he tenido siempre un personaje cocinera.

Aunque no lo parezca, no juego sólo RPGs y hay juegos de otros géneros en los que la comida es importante, como en el caso de Metal Gear Solid 3, donde si comías recuperabas resistencia… salvo que esa serpiente llevara más de dos días en tu mochila, que acababas echándola por donde había entrado. No en vano estás en la selva, donde la humedad y el calor no son nada amigos de la higiene alimentaria, como contaba akusokozan. Este modo de supervivencia es probablemente el motivo por el cual no tengamos mecánicas relacionadas con comidas muy elaboradas, más allá de cazar y gestionar nuestros recursos. No parece la mejor idea pararte a usar el horno en la base enemiga mientras estás infiltrado.

Para cerrar voy a mencionar dos ejemplos donde la comida y la cocina son algo más.
El primero es un caso más especial pues es Rayman Legends. En verdad es Rayman Origins, pero yo jugué los niveles en el modo remozado de Rayman Legends. Uno de estos mundos es Food World, donde deberemos recorrer niveles llenos de comida, sartenes y cuchillos. Tendremos que evitar morir por resbalar en mantequilla y recorrer el interior de diversas frutas que tienen inquilinos en forma de gusano. Encontraremos más comida en otros mundos de Rayman Origins y en el mismo Rayman Legends, en La Fiesta de los Muertos, donde los niveles están hechos de tarta y bizcochos. Para jugar con el estómago vacío.
El segundo caso y con el que cierro, es el Overcooked y su secuela, los únicos que no he podido jugar pero que se centran en cocinar (con una historia un poco turbia detrás) y en los que necesitarás toda la ayuda posible en mutilijugador local. Diversas pruebas donde verás cómo es posible quemar una ensalada.

Además de que te transforman en patito

En el tintero me dejo muchos juegos, eso sin entrar en el terreno de los juegos de móvil, donde hay un millar de jueguicos, sospecho que muchos centrados en la gestión de un restaurante o similar, donde debes preparar platos según las instrucciones de los clientes.
Como casi todos los ejemplos que he mencionado antes se centran en la parte mecánica y utilitaria de la comida y la cocina.
A día de hoy, el invertir tiempo y recursos en cocinar no es algo que parezca al alcance de todo el mundo por culpa del capitalismo: jornadas laborales largas, tener que vivir a varias horas de tu puesto de trabajo porque es donde puedes permitirte un alquiler (considerando que has tenido que ir a Madrid o Barcelona a conseguir un empleo)… Llegar a casa agotade y con las energías justas para hacer la cena y la comida del día siguiente. Mucha gente (me incluyo) hace batchcooking: cocinar de forma concentrada un día para tener comida el resto de la semana, pero sigue sin ser lo ideal.
Esto hace que no tengamos tiempo ni energía para platos más tradicionales o elaborados, y se reserven para momentos puntuales o especiales. Aprovechar el sábado para hacer pollo en pepitoria (en varias raciones y a congelar, ojo), que necesita una hora al fuego tras cortar todo, o platos que exigen más atención al cocinar, como un risotto. Además la globalización hace que las opciones más económicas y viables para comer fuera sean las mismas tres franquicias de comida, con platos clónicos. Como en los videojuegos, la comida pasa a tener un componente utilitario y de supervivencia. Pasamos de cocinar a conseguir comida, para engullirla y que pierda gran parte de su atractivo. Porque la comida me gusta, pero me gusta más cocinarla. Me gusta compartirla. Reunirme con amigues y reírnos con la boca llena. Probar una nueva receta, que esté buena y más gente la disfrute. Me gusta cocinar, no sólo porque el resultado sea comida, sino porque al final del día, puedo compartirla al calor de una hoguera.

Imagen de cabecera de Sharon Ang en Pixabay. Imágenes del artículo: capturas propias.

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Darkor_LF

Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

8 comentarios
Wissenschaft
Wissenschaft 04/10/2019 a las 12:50 pm

Gran artículo. Me ha gustado el enfoque de la comida en el entorno específico de los videojuegos, dado que a pesar de lo que me gusta cocinar no es algo a lo que nunca haya prestado atención. La conclusión final es cierta, gran parte de la belleza de cocinar está en compartirla con quien quieres.

Darkor_LF
Darkor_LF 05/10/2019 a las 2:12 pm

Es algo que me surgió al hacer el artículo sobre sistemas curativos, que me puse a pensar donde más había visto cocinar

Bokeron
Bokeron 04/10/2019 a las 1:17 pm

Muy bien, ahora tengo hambre, te parecerá bonito…

Darkor_LF
Darkor_LF 05/10/2019 a las 2:13 pm

Todo ha salido a pedir de boca

Ñbrevu
Ñbrevu 05/10/2019 a las 1:31 am

Yo estoy en la situación contraria a la autora: me encanta comer, pero… por más que lo intento, me sigue sin gustar cocinar :(. Gran tragedia. Todos los domingos me hago la comida de la semana y siempre se me hace pesado, qué se le va a hacer.

Otra serie en la que también se cocinan cosas para curarse es la Atelier. Pero claro, esa serie va de alquimistas, así que el centro del juego es fabricar cosas de todo tipo, tanto comida y bombas como metales raros, telas y ropa, aceites, artefactos mágicos, etc. Y la comida que puedes hacer es algo variada, incluyendo pasteles, sopas, tés o incluso carnes curadas.

Darkor_LF
Darkor_LF 05/10/2019 a las 2:15 pm

Hacer las provisiones de la semana siemrpe es duro. Lo de Atalier no lo conocía, lo mismo me pongo a ecahr un vistazo porque essas cosas me gustan

dioars
dioars 05/10/2019 a las 2:45 am

Prefiero comer a cocinar y jugar a comer, pero todo lo anterior compartido es mejor que en soledad

Darkor_LF
Darkor_LF 05/10/2019 a las 2:16 pm

Comida y juegos comunales los mejores

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