Suelo tener una buena razón por la que no he jugado a tal o cual título exclusivo de PlayStation, que por lo general es no querer disparar con mando. Sin embargo, no es el caso con Ghost of Tsushima, ya que simplemente se fue perdiendo en la interminable pila de juegos pendientes. Vale, sí, es cierto que soy bastante perezosa para jugar en consola, pero no es motivo suficiente para haberlo dejado pasar. Por suerte, gracias al salto de algunos de estos títulos a PC, ahora he tenido la oportunidad de probar Ghost of Tsushima Director’s Cut. Y, desde luego, no sabía lo que me estaba perdiendo.
Sin embargo, algo que sí me ha llamado siempre la atención es que se haya hablado tan poco de él. O que no se haya desmenuzado nada de su historia, mecánicas o recovecos. Lo único que he tenido claro en todo momento era que había zorritos, y sobra decir que tiene muchísimo más. Por otro lado, mejor, ¿no? Así he podido vivir esta aventura como si de una experiencia completamente nueva se tratara. Y vaya viaje.
Ghost of Tsushima nos pone en la piel del señor Jin Sakai, un guerrero samurái que lucha contra el imperio mongol en la isla de Tsushima. Y si bien nuestros primeros pasos servirán para familiarizarnos con los controles y ponernos en contexto, Jin perderá la batalla y caerá en combate. Por suerte, no estará muerto, ni de parranda, sólo herido de gravedad. Y pronto le estaremos acompañando por toda la isla, reclutando gente con la intención de enfrentarse al general Khotun Kan, que tiene a su tío como prisionero. ¿Os he dicho ya que Jin Sakai es uno de los últimos supervivientes de su clan? Esto hará que se debata entre seguir fielmente las enseñanzas de su tío sobre el honor y hacer lo que sea necesario para proteger a su pueblo. Cueste lo que cueste.
Y esto es algo que se trasladará a las mecánicas con las que afrontaremos los múltiples enfrentamientos que encontraremos a lo largo y ancho de Tsushima. El camino de Jin nos conducirá por diversos puntos del mapa, sea a través de la historia principal, dividida en tres actos, o de secundarias. Además de varios desvíos propiciados por zorros y pájaros que tendrán algo interesante que mostrarnos si les seguimos. Así visitaremos manantiales, altares y puestos de bambúes, entre otras cosas. Y aunque podemos escoger centrarnos en salvar Tsushima, deberemos desviarnos si queremos forjarnos una leyenda. Apartarnos de la misión principal también nos permitirá aumentar nuestra barra de salud y nuestra determinación, que es lo que utilizaremos para curarnos, así como encontrar armas y vestuario. Además de dar con variedad de coleccionables, que podremos completar tras terminar la historia si queremos.
De igual modo desbloquearemos posturas, con las que lucharemos de forma más eficaz. Y puntos de técnica, que gastaremos en los diferentes árboles de habilidades. Así, podremos invertir los puntos en aprender técnicas de desvío, evasión y exploración, pero también para mejorar nuestras armas fantasma o tácticas adaptativas. Y conforme desbloqueemos nuevas posturas, también podremos utilizar los puntos de técnica para mejorar el efecto que causamos al usarlas. Algo que nos beneficiará enormemente, ya que utilizar las posturas adecuadas puede sacarnos de más de un apuro.
Sobre todo porque, en Ghost of Tsushima, nuestros oponentes no se turnarán para atacarnos ni esperarán pacientemente a que acabemos con sus colegas para luchar. Y dado que irán armados con espadas y escudos, lanzas y arcos, escoger la postura adecuada contra cada arma hará que los combates sean más llevaderos. Igual que será importante saber cuándo crear espacio para dispersar al grupo, o para curarnos. Del mismo modo, existe la posibilidad de evaluar el terreno antes de lanzarse a un ataque kamikaze o incluso optar por no combatir, buscando una ruta alternativa.
Cabe decir que a Jin le han inculcado que atacar por la espalda está feo, por lo que ir en modo Assassin’s Creed no terminará de convencerle. Prefiere ir de cara e iniciar un enfrentamiento, donde retaremos a uno de los miembros del grupo a derrotar para un cara a cara. Esto iniciará un pequeño minijuego, por llamarlo de alguna manera, de agilidad y perspicacia, en el que deberemos observar a nuestro oponente para soltar el botón en el momento exacto. Así, contraatacaremos con elegancia, derrotando al enemigo de un solo movimiento, y pasando a luchar contra sus compañeros. Si fallamos, por anticiparnos o tardar demasiado, el golpe que recibiremos no será mortal, pero sí lo suficientemente duro como para hacer peligrar nuestra vida.
En cualquier caso, si los enfrentamientos se nos atragantan, o nos parecen demasiado sencillos, tenemos la posibilidad de cambiar el modo de dificultad en todo momento. O reducir la intensidad de combate para tener más tiempo de reacción o que tarden más en detectarnos. Sin embargo, en la dificultad media, afrontaremos un desafío equilibrado y moderado. Y también será importante mantener nuestro equipo a punto, acudiendo a los sitios pertinentes para mejorar tanto las armas como los atuendos que podremos adaptar a cada situación. Es decir, podremos vestir los ropajes de viaje, para disipar más niebla de guerra en el mapa, o la armadura de clan samurái, para reducir el daño, por ejemplo.
Cada vestimenta aporta una serie de beneficios que podremos consultar antes de usarla. Y podremos completar nuestro outfit con otros accesorios como máscaras, sombreros o cascos. Incluso cintas con haikus que crearemos junto a Jin. También podremos poner bonita nuestra katana, tanto con diseños de lo más variopintos como con talismanes, que nos otorgarán algunos beneficios extra. Por ejemplo, que romper la defensa de un enemigo nos otorgue algo de determinación.
Y si bien podremos montar cualquier caballo que encontremos, tendremos a un inseparable compañero equino de viaje al que pondremos nombre y acudirá siempre que lo llamemos. Además de poder elegir su montura entre diferentes diseños. Sin embargo, dada la cantidad de enemigos que encontraremos por el camino, no siempre resulta cómodo recorrer a caballo ciertas distancias. Aunque siempre podemos utilizar el viaje rápido, o simplemente disfrutar de los increíbles paisajes que atravesaremos.
Este es, sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes de Ghost of Tsushima. Es innegable que el combate está bien pulido y resulta muy satisfactorio y que la historia atrapa de principio a fin, viviéndola a base de actos y relatos. Pero lo cuidado que está el apartado artístico es simplemente increíble. Especialmente teniendo en cuenta el contraste entre recorrer un escenario, disfrutando del juego de luces y de sus colores, y toparnos con el devastador paso de los mongoles. Y es que descubrir cadáveres con diferentes grados de violencia es bastante frecuente.
Sin embargo, lejos de resultar morboso o fuera de lugar, estas escenas nos permiten empatizar con el contexto en el que nos movemos. Algo que también harán las vivencias de los personajes con los que nos cruzaremos y a través de los cuales viviremos un sinfín de emociones. Eso sí, con cabida para el humor, para relajar un tanto la intensidad del ambiente.
En lo que al port en sí se refiere, sobra decir que ha salido tan bien como suele ser costumbre cuando se hace cargo Nixxes Software. Desde el primer momento, se aprecia el buen funcionamiento tanto en rendimiento como a nivel audiovisual, en cuestión de frames, cargas de sombreadores y toda la parafernalia. Y podremos navegar por las diferentes opciones de configuración para adaptar el rendimiento del juego a nuestros ordenadores. De igual modo que podremos activar aquellos ajustes de accesibilidad que nos permitan disfrutar de la experiencia al completo. Y funciona en Steam Deck, salvo para el modo multijugador, por la necesidad de conectar nuestra cuenta PlayStation Network.
En este modo, llamado Ghost of Tsushima: Legends, nos uniremos a otras personas en línea para disfrutar de cuatro modos de juego, utilizando diferentes roles. Podremos escoger entre Samurái, Cazadora, Ronin y Asesino, cada uno con sus propias habilidades, y adentrarnos con amistades o buscando a gente conectada. Entre sus modalidades tenemos Historia, Supervivencia, Asalto y Rivales. Además de ofrecer desafíos diarios como matar enemigos de determinada manera, por ejemplo. Y avanzar en el modo multijugador nos permitirá conseguir equipo, y desarrollar técnicas y habilidades para nuestros personajes.
Podremos jugar cómodamente tanto con ratón y teclado como con mando. Yo he optado por conectar el DualSense, a pesar de que no aprovecha demasiado su tecnología, y la partida ha ido como la seda. Donde sí me he llevado una decepción ha sido al poner las voces en japonés con subtítulos en español, ya que a menudo no aparecían éstos. Por suerte, el doblaje en nuestro idioma está muy cuidado y ofrece una experiencia que acaba mereciendo la pena. Pero la espinita ahí queda. Aunque supongo que esto se arreglará de cara al futuro y siempre puedo volver, activando el modo Kurosawa, y revivir la historia con otro nivel de inmersión. Este modo es uno de los varios que podremos escoger y está inspirado en las películas del cineasta Akira Kurosawa. Y lo que hace es añadir un filtro en blanco y negro y diálogos en japonés subtitulado.
Ghost of Tsushima ha supuesto un viaje con el que no puedo sino agradecer que PlayStation haya decidido lanzar en PC algunos de sus títulos. Y es que, para ser un título que estaba cogiendo polvo en la lista de pendientes, lo he disfrutado en todo momento. Recorrer Tsushima, forjando la leyenda de Jin y dejándome atrapar por su apartado audiovisual, es más que suficiente para haberme dado cuenta de que me estaba perdiendo una joya.
Algo en lo que también ha influido es el combate. Aquí no vale machacar botones sin ton ni son, sino que tendremos que bloquear, esquivar y romper las defensas del enemigo antes de atacar. Además de ponernos entre el honor y las ganas de movernos por las sombras, atacando antes de que nos perciban. Y, por supuesto, seguir a pájaros y zorros en busca de lugares secretos, agradeciéndoles el gesto a estos últimos con caricias. Que no me entere yo de que no lo hacéis, u os retaré en combate. Y ya os advierto que tengo mucha maña con la katana.
