Llevaba tiempo buscando algún juego de consola portátil que me enganchara para que me acompañara en los viajes. Sin embargo, salvo casos muy concretos, no terminaba de vincularme a ninguno. Jugaba, sí, pero sin pena ni gloria, disfrutando de la partida y olvidándome al terminar la sesión. Sin sentir las ganas de volver cuanto antes y continuar con la aventura. En todo caso, me primaba más acabarlo que ver qué ocurría. Una lástima. Sin embargo, cuando anunciaron The Lonesome Guild se me quedó grabado a fuego y las ganas de probarlo aumentaban conforme se acercaba la fecha de lanzamiento. Y no sabéis lo que me ha alegrado unirme a este pequeño grupo de aventureros.
Esta historia comienza con cierta premura, dado que una extraña niebla roja avanza a gran velocidad por Etere consumiendo todo a su paso. Y, por lo que pueda pasar, huiremos sin mirar atrás más que para asegurarnos de que no nos pisa los talones. Pronto, nuestros caminos se cruzarán con otros personajes y veremos formado nuestro grupo de protagonistas. Y es que en The Lonesome Guild no encarnaremos a un único héroe cuyo destino se entrelaza al de unos desconocidos.
Nuestra huida comenzará con Davinci, quien se tropezará con un ánima a la que bautizará como Fantasma y no tardaremos en conocer al Sr. Vulpo. Y será con ellos con quienes demos nuestros primeros pasos, familiarizándonos con las mecánicas de juego y sus historias personales. Aunque no serán los únicos a los que conozcamos, ya que nuestro Gremio de Solitarios acabará estando formado por hasta 6 personajes. No manejaremos a todos a la vez, claro, sino que iremos eligiendo a los héroes que más nos gusten o convengan. Cada uno tiene su forma de ser y habilidades propias, aunque recomiendo ir saltando entre ellos y no formar un grupo único.
En cualquier caso, podremos aprovechar los lugares de descanso para hablar con todos los personajes y estrechar lazos, aunque para ello deberemos alcanzarlos. Por suerte, están bien distribuidos, equilibrando estupendamente nuestras sesiones de juego con tramos de exploración, misiones, combate y puzles y momentos de tranquilidad. Incluso más allá de los ratitos alrededor de la hoguera, tendremos tiempo de recorrer cada rincón a nuestro ritmo e incluso pararnos a observar el paisaje.
Y es que si algo me llamó la atención en un primer momento de The Lonesome Guild y he acabado disfrutando sobremanera es su apartado audiovisual. Y sí, sé que tiendo a reducirlo a una cuestión de inmersión, pero es que la forma en que nos envuelve y atrapa solo es comparable con el calor de una manta en un día especialmente frío. Tiene un arte suave y precioso, acompañado de pequeños detalles que marcan la diferencia, como el movimiento de las hojas al pasar por encima. Y, en cuestión de sonido, disfrutaremos de una banda sonora cuidada y agradable, de las que merece la pena tener de fondo. Además tendremos pistas auditivas en combate que nos ayudarán a ser más ágiles.
Y éste es otro apartado que me ha encantado, ya que lejos de machacar botones, tendremos que estar pendientes de varias cosas. Por un lado, de escoger a los integrantes del grupo y tenerlos bien equipados, además de conocer las posibles sinergias que se puedan desarrollar, como curarse al darse apoyo. Todo ello, lo sabremos con tan solo navegar por los menús de Héroes y Relación. No solo decidiremos sus armas y accesorios, sino que sabremos qué hacen al apoyar en batalla a sus compañeros. Una opción que saldrá a menudo y que deberemos activar con cabeza, dado que será de uso limitado.
El menú de Relación, por su parte, servirá a modo de árbol de habilidades donde invertiremos puntos que consigamos al subir de nivel. Pero más importante será avanzar en la amistad de los personajes con Fantasma, dado que no podremos mejorar nuestras habilidades si no estrechamos lazos. Y es que si bien he dicho que no había un héroe único que llevara la voz cantante, la realidad es que, de haber un protagonista, sería él. Fantasma es el brillo de luz mencionado en la cinemática introductoria y con el que responderemos cuestiones importantes. Y, lo más importante, el que dé fuerza a sus compañeros en combate, poseyéndolos.
Fantasma ocupará un hueco permanente en nuestro pequeño grupo, y podrán acompañarle uno, dos o tres personajes según el momento. De modo que, al entrar en combate, pedirán su asistencia/posesión y deberemos prestar atención para hacer el cambio del personaje que manejamos. Es decir, de nada vale luchar siempre con el mismo héroe en The Lonesome Guild. Al menos si queremos aprovechar el chute de fuerza que proporciona el Abrazo en llamas de Fantasma. Además, importa poco a quién llevemos en lo que a conseguir experiencia se refiere, dado que todos consiguen la misma cantidad independientemente de su participación. Y, de todos modos, habrá enemigos resistentes a ciertos ataques, que nos obligarán a cambiar de personaje si queremos encajarles algo de daño.
También será importante saber cuándo utilizar el Poder Fantasma. Conforme ataquemos a nuestros enemigos durante el Abrazo en llamas, cargaremos la barra fantasmal que nos permitirá lanzar un poderoso ataque. Uno que podría ser decisivo en algunos encuentros sobre todo cuando nuestra vida está en peligro y los apoyos no son suficientes. En especial porque los objetos curativos serán algo que utilicemos fuera de los espacios de combate. Y es que no iremos golpeando a enemigos que aparezcan a lo largo del recorrido, sino que habrá zonas dedicadas a estos enfrentamientos. Algunas que se ven con cierta distancia y nos permitirán prepararnos y otras que nos pillarán por sorpresa.
Cabe decir que The Lonesome Guild ofrece tres niveles de dificultad, por si se nos atraganta o nos resulta demasiado sencillo. Aunque el intermedio muestra buen equilibrio, independientemente de la habilidad que se tenga con este tipo de combate. Quizás nuestra supervivencia se vea amenazada en determinados puntos, pero no será complicado seguir adelante. Sea pensando una nueva estrategia, estando más pendientes de los personajes y de dónde llevar a Fantasma o consumiendo platos que nos restablezcan la salud. O escogiendo otros espacios para los apoyos y golpes fuertes o la habilidad excepcional de Fantasma.
También es recomendable jugar con mando por una mera cuestión de agilidad y movimiento. Y funciona a las mil maravillas en Steam Deck, sin problemas de rendimiento ni textos pequeños. De hecho, ésta ha sido la forma en la que más horas he invertido, tanto porque la llegada del frío invita a ello como en algunos de mis viajes en coche y tren. Quizás la única pega al respecto es que nuestra partida puede estar sujeta a la duración de la batería, aunque tendremos tiempo de sobra para invertir un buen rato. Y descansar es importante, que luego pasa lo que pasa.
The Lonesome Guild es una pequeña joya que no debería pasar desapercibida y que nos llega estupendamente localizado en nuestro idioma para que no perdamos detalle. No solo ofrece unas mecánicas que requerirán algo más de atención que el mero machaque de dos o tres botones, sino que su historia incita a seguir adelante. Y más si nos dejamos envolver por un apartado audiovisual que atrapa y maravilla a partes iguales. Del mismo modo que nos encandilarán sus personajes y la evolución de la amistad de Fantasma con los diferentes integrantes del grupo. Resultando especialmente interesante cómo se traslada a la partida. Y es que, tal como se presenta este juego, puede que el mundo sea un lugar solitario, pero tú puedes elegir no serlo.
