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El derecho a jugar mal

El tema de los repartidores de carnés y los trugamers está más que tratado en esta web, pero hoy me apetece comentar este tema desde una perspectiva más personal, con mis propias experiencias.

Cuando iba al instituto era de las pocas chicas que se consideraban “gamers”, ya que aunque todas jugaban a algo no se consideraban dignas de llamarse así. Cuando dije que jugaba al Call of Duty, a los tíos les faltó tiempo para preguntarme mi usuario. Cuando dije que jugaba en Wii, les faltó tiempo para quitarme el carné de gamer porque “la Wii no cuenta”.

Cuando jugaba al League of Legends, más de una persona me flameó en más de una partida por llevar X hechizo de invocador, X personaje o incluso por ponerme el Flash en la D y no en la F; porque por algún motivo estaba “mal” que llevase cosas que no estaban en el meta, aunque fuese una partida normal.

Cuando me tocó mi primera legendaria dorada en Hearthstone, la desencanté para poder hacerme otra legendaria normal que me resultaba más útil en mis mazos. Al comentárselo a un colega, además de decirme que era tonta, lo colgó en un grupo de Facebook (al menos tuvo la “decencia” de no mencionarme), donde me llamaron de todo.

Cuando empecé The Binding of Isaac lo hice con el teclado. Los controles me costaban un horror, y ahí vino el caballero de brillante armadura a hacerme de tutorial y explicarme que el juego era mucho más sencillo jugado con mando, que solo los pros que llevaban muchas horas jugando usaban el teclado y que empezando a jugar era ilógico que lo usara y, en definitiva, que estaba haciendo todo mal. Al intentar jugar en mando, los controles seguían siendo igual de horribles, así que volví al teclado.

Cuando empecé a jugar Overwatch lo hice con el mando, porque me resultaba más cómodo jugar recostada en la silla que en una postura en la que pudiera usar cómodamente el teclado. Cuando le comenté a un amigo que jugaba con mando en PC, me dijo que era una carga para el equipo porque con mando era mucho más difícil jugar. Las siguientes semanas las pasé desaprendiendo a jugar con mando y volviendo a aprender cómo jugar con el ratón y el teclado, tratando de aprender a jugar “como debía”.

En serio, tenemos que dejar estas cosas y dejar que cada uno juegue como le sea más cómodo

Todas (y todos) tenemos alguna experiencia con una situación de este estilo, en las que jugamos a algo de determinada forma y enseguida nos salta alguien (por experiencia suele ser un Señor™, aunque hay de todo) diciendo por qué estamos jugando mal. Que si no usamos los controles predeterminados, que si jugamos con mando, con teclado, o usamos determinada plataforma; que si en modo fácil no cuenta como jugar, que si X hechizo no deberíamos llevarlo, que si para qué juegas algo fuera del meta. Todo lo que no sea jugar como lo dictan unas normas que ellos mismos han creado está mal.

A lo largo de todos estos años, las experiencias de cosas a las que juego mal son infinitas, y aunque en algunas he cambiado mi forma de jugar por pura presión, he decidido que nunca más. Voy a seguir cambiando los controles para que se adecuen a las teclas que me son más cómodas, a poner el modo fácil para cuando no quiera frustrarme, a jugar en las plataformas a las que tenga acceso, o en las que me apetezca; a jugar al personaje que quiera, como quiera.

Porque hagas lo que hagas siempre alguien te va a decir que juegas mal. Y jugar mal sigue siendo igual de respetable y válido que jugar bien.

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