La Comunidad del Trugueimer

La Comunidad del Trugueimer

La Sociología y la Psicología social estudian, entre otras cosas, los grupos de pertenencia. Esto es los diferentes grupos de los que nos sentimos parte integrante, con los que compartimos fines o ideología y con quienes nos identificamos. Su importancia es muy grande, ya que nuestra pertenencia a este tipo de grupos es uno de los pilares en base a los cuales construimos nuestra identidad como individuos.

La comunidad gamer es un ejemplo de un grupo de pertenencia articulado en torno a un interés común: los videojuegos. A todos nos gusta sentir que formamos parte de algo y, como es lógico, quienes jugamos a videojuegos nos consideramos jugadores y jugadoras.

Pero espero que no te hayas creído que todo eso es tan fácil. Porque para ser gamer no basta con que tú te sientas como tal, no. Tienes que demostrarlo. Para que te admitan en el club antes has de hacer un examen, y más vale que estudies mucho porque el jurado, compuesto por trugueimers, es muy exigente.

¿Y qué es un trugueimer, te preguntas? (Ya empiezas mal y en este examen no te damos puntos por poner bien tu nombre).

spreadshirt.ie

Imagen extraída de Spread Shirt.

Pues verás, el trugueimer ha jugado a Baldur’s Gate, a los primeros Final Fantasy (no eres un verdadero fan si no has jugado a los anteriores al VII, o por lo menos al mismo VII) y a la saga completa de The Witcher (y además, se sabe los libros, algo imprescindible para jugar los videojuegos). El trugueimer llama noobs a los nuevos, pide que los reporten por mancos y ve normal lo tóxicos que son los chats de los multijugadores al grito de “no es bonito, pero es lo que hay”. El trugueimer se pasa los juegos en modo locura (y todo el que juegue en modo normal es un pringado. Los que juegan en modo fácil o narrativo directamente no se merecen ni el aire que respiran) y no le caben en las vitrinas todos los trofeos de platino que tiene. El trugueimer ha jugado al Ocarina of Time y al Majora’s Mask y cree que quienes no lo han hecho no son verdaderos fans de Zelda. El trugueimer nació con una Game Boy Pocket debajo del brazo y, de hecho, su cordón umbilical era un Ekans así que tiene derecho a juzgar a todos los que se han unido al carro con Pokémon Go. El trugueimer se crió jugando al Sonic de Sega, al Mario Bros del bigote pixelado y a los primeros Tomb Raider. El trugueimer se pasaba los juegos sin mirar gameplays y se gastaba sus ahorros en comprar guías, cuando ni siquiera tenía conexión a Internet y nos comunicábamos con dos yogures unidos por un trozo de lana. Y sobre todo, el trugueimer nunca es una mujer (va en la descripción del trabajo).

Al parecer, todo esto le da derecho a decidir quién puede llamarse gamer y quién no, cual sexador de pollos. “Veamos, ¿qué tenemos aquí? Este de aquí al cajón de los gamers de verdad. Uh, esta sólo juega a Los Sims, al cajón de los descartados. Y tú, el del Clash Royale, fuera también”.

Cuando iba al colegio había una chica en mi clase que era la más popular. Ya fuera porque gustaba a los chicos, porque tenía más habilidades sociales o una capacidad de liderazgo natural, el hecho es que ella era la que molaba. Así que, todos los recreos tenía el poder de decidir a quién iba permitir jugar con ella y quién se iría al rincón de los marginados. Los trugueimers, salvando las distancias, hacen casi lo mismo.

Su discurso acaba calando: si juegas al Candy Crush o a Los Sims, no tienes derecho a llamarte gamer, porque aunque tú no lo sepas (¿cómo puedes no saberlo? Se nota que no eres gamer), hay ciertos juegos que son válidos y otros que no. Si no llevas una década jugando, ni te molestes en asomarte por aquí. Y si además eres chica, es como ponerte una armadura con una bonificación de +100 a ser juzgada y una penalización de -100 de credibilidad.

¿Dónde está tu carnet de gamer? A ver, que yo lo vea.

¿No es triste sentir que no tienes derecho a considerarte miembro de la comunidad de algo que te gusta tanto? Imagina creer que no te mereces considerarte fan de un deporte, de tu grupo de música favorito, del cine, de los cómics…

Pues eso es lo que me ha pasado durante mucho tiempo. De pequeña tuve una Game Boy Pocket en la que jugué a los primeros Pokémon y al Mario Bros, entre otros. Durante mi adolescencia tuve acceso a algunos juegos de PC (como el Tzar, The Fallen, Sacred, Los Sims) pero no ha sido hasta mi vida adulta cuando he podido disponer de una plataforma potente y el dinero suficiente para comprarme videojuegos y jugar con regularidad. Por lo cual, a pesar de llevar toda mi vida jugando en mayor o menor medida, las largas pausas entre juego y juego y los pocos que había podido probar hasta hace unos años, hacían que no me considerara gamer.

La razón era sencilla: no creía merecerlo. No me había ganado el honor de llevar tal título (aunque no es que me guste demasiado el término gamer por sus connotaciones actuales, pero eso es otro tema). Así que mi faceta como jugadora era algo que reservaba para mí. No me sentía legitimada para considerarme una gamer porque yo jugaba tan poco en comparación con gente que jugaba tanto y, además, en su mayoría a juegos de los que no te dan puntos para el carnet de gamer… Era, como mucho, una jugadora casual, vamos de las que no cuentan en las estadísticas, ni para las desarrolladoras… ni en nada.

Normal que no me aceptaran en su comunidad, así que ¿para qué intentar identificarme como un miembro de ella siquiera? Pero es que, además de todo eso, tenía el hándicap de ser una chica. Las chicas gamers, sobre todo hace unos años, éramos consideradas como Pokémons legendarios: había una o dos en todo Johto. Yo no conocía a ninguna (al menos que supiera). Aunque hoy en día somos muchas más, no creo que nuestra situación haya cambiado demasiado dentro de la comunidad de los videojuegos.

Afirmar públicamente que eres jugadora/gamer es casi como lanzar un órdago, sobre todo si eres mujer. De inmediato te verás sometida a una ordalía, un juicio de Dios para determinar si de verdad eres una jugadora o sólo una poser, una fakegamer, una impostora.

true female gamer

En realidad, nunca van a aceptarte como gamer, pero si sigues ciertas normas a lo mejor no te acosan. No se te ocurra “chupar mandos” o prepárate.

El método es muy parecido al utilizado en el tan querido Medievo: para comprobar si eres una bruja, vamos a atarte veinte kilos de piedras a los pies y te arrojaremos al río. Si sales a flote, es que prácticas la brujería. Si te hundes, resulta que eras inocente. Qué pena que te hayas ahogado y en consecuencia estés, bueno, muerta, porque ahora sí te habríamos aceptado en nuestra comunidad. Aunque, por otro lado, si te has ahogado por el peso veinte kilos de piedras de nada, tan gamer no serás…

En conclusión, se crea una situación en la que no puedes ganar.

Y eso propicia la continua necesidad de justificarte, de probar que eres gamer y presentar un currículo que lo acredita. Algo que veo con frecuencia es que cuando una persona (sea mujer u hombre) se ve cuestionado/a respecto a su faceta como jugador/a, suele presentar su “videografía”: esto es un listado de los juegos a los que ha jugado, acompañado en ocasiones de las horas de juego invertidas en cada uno de ellos.

Aunque comprendo muy bien esa reacción, al mismo tiempo cuando la veo siento rabia y también cierta indefensión. Ninguna persona debería verse cuestionada cuando afirma que una de sus aficiones es jugar a videojuegos.

Nadie debería someterse a un tribunal de trugueimers para ganar su sello de aprobación. Además, se da la triste paradoja de que nunca es suficiente.

Un ejemplo que he visto hasta la saciedad y que me toca de cerca es este:  “Sí, sí, muy fan de BioWare eres pero… ¿has jugado a Baldur’s Gate? ¿No? Pues entonces da igual que hayas jugado 800 partidas a Mass Effect, Dragon Age, Knights Of The Old Republic y/o The Old Republic. No tienes derecho a llamarte fan de BioWare”.

Y eso es porque el tribunal ya ha dictado sentencia antes de someterte a juicio. Tratar de demostrar que eres un jugador o jugadora de verdad es una tarea más ardua que los doce trabajos de Hércules. Y si algo he aprendido es que buscar la validación de este tipo de gente es un esfuerzo baldío y absurdo. Además, no la necesitas para nada.

A veces me pregunto quién ha decidido que ellos están legitimados para repartir carnets mientras que los demás debemos pedir audiencia y presentar credenciales para ganar el estatus de jugadores y jugadoras. Y la conclusión a la que llego es que nadie les ha conferido tal autoridad. Simplemente se han arrogado ese poder y los demás nos lo hemos creído.

La comunidad gamer ha crecido con el paso de los años y se ha masificado. Quienes formaban parte de ella al principio ven cómo algo que era pequeño y suyo, un lugar que a menudo funcionaba como refugio y válvula de evasión, algo por lo que muchos de ellos fueron tildados de frikis y raritos, es cada vez menos ese reducto para los “inadaptados” que en su día fue para la mayoría de ellos por lo mal valorado socialmente que estaba ser gamer. Es como si en el colegio se hubieran reído de ti por jugar con tu Game Boy Pocket, te hubiesen puesto motes crueles y te hubiesen rechazado… para luego descubrir que aquello que te hacía diferente e “inferior” y que acabaste por convertir en un escudo, ahora se ha puesto de moda. Y ya no es tan tuyo como antes. ¿Es que van a quitarte eso también?

La respuesta es no. Y es bueno recordar que ya no tenemos diez años. Que se desestigmatice a una comunidad es algo bueno. Que la gente disfrute haciendo lo mismo que nosotros/as es bueno. Poder compartir nuestra afición con más personas, es bueno. No se debe utilizar como una oportunidad para la revancha, para ser por fin el pez grande en una pecera pequeña, para que el marginado de ayer se convierta en el que margina hoy. No se deben reproducir los mecanismos de control y las jerarquías del patio de colegio (tema tratado magistralmente en este otro artículo, por cierto).

No tenemos más derecho que nadie a jugar a videojuegos porque empezáramos a hacerlo antes o después que otras personas. No somos quiénes para decidir quién es un verdadero jugador/a y quién no lo es. Esa especie de elitismo gamer es ridícula.

Cualquier persona que juegue a videojuegos (sean juegos de móvil, Pokémon, Los Sims, el FIFA, el WOW) y lo haga con la frecuencia que lo haga es un/a jugador/a de videojuegos. Para ser gamer, sólo hace falta jugar.

Y sí, tal vez no todos nos aprendamos al dedillo el lore de nuestros videojuegos favoritos, desbloqueemos todos los logros y nos los pasemos en modo locura. Tal vez hemos muerto millones de veces jugando al Dark Souls o nos gusten los otomes, pero eso no hace que tengamos menos derecho a considerarnos parte integrante de la comunidad gamer.

Así que cada vez que alguien haga que no te sientas digno o digna de considerarte gamer, recuerda que hay tantas maneras de serlo como personas que jugamos a los videojuegos y ninguna es más válida que otra.

(Imagen de cabecera extraída de www.snerror.com)

 

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Dryadeh
Dryadeh

No sé escribir cosas cortas, ni siquiera biografías. Así que usaré el modo telegrama: Friki, aficionada a la literatura, la escritura, los videojuegos, cine y series. Stop.

23 comentarios
三輪 (Miwa)
三輪 (Miwa) 06/05/2017 a las 2:32 pm

Toda la razón del mundo.

Nunca he tenido grandes reflejos y he sido en general bastante torpona (no tengo manos, ¡literalmente!), así que aunque los videojuegos me gustaban de pequeña dependía por completo de ver a mi hermano jugar. Aún con todo, he jugado o visto jugar desde mi más tierna infancia y me siento parte de la comunidad. Juego otomes y visual novels en general incluídos, a veces le doy a los juegos de movil, y me gustan los rpgs y las novelas gráficas (The Longest Journey <3).

Considero a la gente como yo casual, sí, pero eso no nos hace ni mejores ni peores: tenemos otra manera de disfrutar de este hobby. A mi me gustan en gran parte por la trama y al final valoro la jugabilidad en torno a cuan bien complementa la misma, y en general llevo mal que el personaje no tenga personalidad propia por lo que juegos considerados “importantísimos” no me llaman para nada. Y si bien desde mi perspectiva los que juegan solo por las mecánicas y pasan de la historia me resultan gente incomprensible, no voy a decirles que son peores que yo por ello.

LadyMay
LadyMay 06/05/2017 a las 2:41 pm

Recuerdo ser la única gamer de mi curso, siempre, durante primaria y la ESO sin importar el sexo. Nadie de mi curso jugaba videojuegos y quizá por eso nunca sentí que debía demostrar mi condición de gamer a nadie: yo simplemmente jugaba y ya está. No obstante, al llegar a Bachiller, sí que empecé a conocer a otros que jugaban y me di cuenta del tribunal de TrveGamers a los que me tenía que someter sí o sí cada vez que decía algo sobre el videojuego al que andaba enchufada:
– “¿Has jugado a Half Life? ¡ES UN JUEGAZO! ¡Tienes que jugarlo!”
Me informé bien y vi que no estaba terminado siquiera, de modo que lo expliqué así, porque hago lo mismo con los libros y…
– “Si no está terminado, no me interesa”.
Tras esas inocentes palabras, casi me acribillan por ello. Que si te vas a perder una gran serie, que si les había decepcionado (?), que me volviese con mis sims.
Aún a día de hoy sigo sin jugar a Half Life pero, además de porque no está terminado, porque tras esa experiencia le cogí un odio irracional a la entrega. Porque, ¿quién coño eran ellos para tratarme así?

Me he sentido muy identificada con tu artículo, Dryadeh, y es que tienes razón. A día de hoy sigo jugando, A LO QUE ME SALE DEL ALMA: juegos buenos, malos, celestiales o abisales. Por ello soy gamer y no tiene que venir ningún Señor™ a darme ningún carnet. ¡Gran artículo, compañera!

Daniel
Daniel 07/05/2017 a las 2:24 am

Entiendo el odio que le podrías tener a Half-Life por esa mala experiencia, pero sacando eso del tema. creo que estás en un error en decir “si no está completo no me interesa”. O sea, está bien que no te interese, pero decir que no está completo es material de discusión.

Si bien la historia de Half-Life no tiene un final definitivo, cada entrega es una experiencia por si misma, especialmente Half-Life 1 pues tiene un comienzo y un final en donde concluye su historia. Lo mismo pasa con Half-Life 2 pero no al 100% gracias a sus episodios, los cuales si dejan a la expectativa de poder jugar algo que probablemente nunca vea la luz del día.

Como ejemplo podría hablar de Star Wars, que a pesar de no tener un final concreto, cada película entrega una experiencia digna de ser vista (y así con muchos otros medios de comunicación).

Por otro lado, no deberías odiar a un video juego por culpa de su comunidad. Al final somos nosotros los que nos amargamos y perdemos de grandes obras por culpa de unos cuantos, mejor disfrutar en paz sin tomar tanto en cuenta lo odiosos que pueden llegar a ser algunos.

Homer Machacasaurio
Homer Machacasaurio 06/05/2017 a las 3:38 pm

Antes que nada, enhorabuena (con retraso) a TodasGamers por el premio. MERECIDÍSIMO.

En cuanto a lo del artículo, es verdaderamente triste que a estas alturas de la película siga habiendo este tipo de comportamiento infantil a lo Club de los Canteros de los videojuegos. ¿Qué cojones pretenden conseguir con eso, aparte de quedar como imbéciles? Sin duda a la comunidad de jugadores todavía nos queda mucho por evolucionar.

Lady Cygna (@cygnathreadbare)
Lady Cygna (@cygnathreadbare) 06/05/2017 a las 7:31 pm

Es que encima hay toxicidad innecesaria, se pueden decir las mismas cosas con una connotación positiva.

“Un ejemplo que he visto hasta la saciedad y que me toca de cerca es este: “Sí, sí, muy fan de BioWare eres pero… ¿has jugado a Baldur’s Gate? ¿No? Pues entonces da igual que hayas jugado 800 partidas a Mass Effect, Dragon Age, Knights Of The Old Republic y/o The Old Republic. No tienes derecho a llamarte fan de BioWare”.

Ahí.. es que se puede decir lo mismo, sin connotaciones negativas. Por ejemplo, “que no has jugado a Baldur’s Gate? no sabes lo que te estas perdiendo, dale un tiento, aunque pueda parecer un poco complicado al principio vas a ver como mola, si quieres luego te paso un par de webs que explican un poco…” etc.

O lo de las fotos comparando “attention whores” con chicas gamers, también se podría darle otro tono, estilo “deja de babear o de aullar a la luna cuando piensas en chicas gamers, la mayoría son como esta, simplemente chicas, que juegan a videojuegos, sin más”, en fin, no se si me explico bien con este ejemplo. Se pueden decir muchas de las mismas cosas sin ser excluyentes.

YamiGlen
YamiGlen 06/05/2017 a las 9:18 pm

Cuanto drama. No hay qué demostrarle nada a nadie. Ni tampoco hay qué rogarle a nadie para entrar a ningún maldito club. Es un hobbie. Nada más

Yuna
Yuna 06/05/2017 a las 10:27 pm

Aún recuerdo cuando una vez en clase estaba preparando las cosas para la siguiente clase y detrás de mi comenzaron a hablar del final fantasy 7. Dejé mis cosas, me giré y no recuerdo qué es lo que dije (por aquel entonces yo lo estaba jugando). Su respuesta es “de qué hablas si no tienes ni idea de qué estamos hablando”. Creo que no les gustaba que una chica se metiese en la conversación masculina o algo.

De igual manera no me desanimó aquello aunque sí que se me quedó grabado y desde entonces soy reacia a hablar de videojuegos delante de alguien… menos cuando me sacan el tema.

Es cierto que ya no juego tanto como antes, pero porque ahora tengo otras prioridades (como mi pequeño pokemon (hijo) que parece adorar la intro del Persona 5). Ahora, en ningún momento he dejado de sentirme gamer. Puede que no sea una hardcore como antes que me podía pasar todo el día con la consola encendida, pero sigo informándome de aquello que me gusta… si hasta mi marido me ha llegado a decir “vaya gamer estás hecha” y eso que ahora apenas me pongo a jugar.

Yo siempre lo he tenido claro, yo no tengo porqué demostrar nada. Por suerte, he llegado a estar en un círculo de amistades donde ser una chica a la que le gustaban los videojuegos no estaba mal visto. Con ese grupo (que había otras chicas que también jugaban a videojuegos) se podía hablar de todo y de videojuegos también y nunca hubo un momento en el que uno desprestigiara a otro por jugar menos o por no haber catado los primeros final fantasy o similares.

isgonfer83
isgonfer83 06/05/2017 a las 11:19 pm

¿Ganáis el premio de 20minutos ayer como quien dice y hoy os sacáis este post de la manga? ¡Venga ya! Dejad algo para los demás.

Cómo siempre un placer leeros, ganas dan de poner la impresora en full power y empapelar las calles.

Hartito me tienen ciertos canales de YouTube con el tema de qué es ser gamer, que por qué les sigo os oiga preguntar? Ten más cerca a tu ‘enemigo’ que a tu amigo. Y porque algo hay que ver cuando tienes muchas horas que llenar.

Fdo: un noob que ya se cambiaba cartuchos de la Game Boy gris hace 25 años en el recreo del cole y que ha redescubierto los videojuegos hace menos de un año por ‘cosas de la vida’.

Os planteo un tema por si os parece interesante, los videojuegos como terapia en casos de enfermedad ya sea física, como mental o ambas a la vez. No conozco ningún sistema de salud que lo fomente (mientras si me han animado a colorear) y en mi caso les debo muchas horas de salud. A vuestra disposición.

Chuck Draug
Chuck Draug 06/05/2017 a las 11:33 pm

Dan ganas de prenderles fuego a las casas del árbol de tantos ámbitos: videojuegos, cómics, literatura de ciencia-ficción y de fantasía…

Y es triste que muchas de estas personas con su elitismo y sus intentos de cuantificar tu pasión, tu diversión o tu profesionalidad, estas personas que hace que haya gente que no se sienta bienvenida en su propia afición, sean personas que en su momento fueron «los raritos» y ahora se hayan convertido en los matones y abusones de su pasado. Y se pasan más tiempo juzgando y criticando y lloriqueando y amargando (y amargándose) que lo que deberían estar haciendo: disfrutar de sus aficiones.

Name can't be blank (@vertederosotano)
Name can't be blank (@vertederosotano) 07/05/2017 a las 2:16 am

Si ser “gamer” es eso ¿quién quiere serlo? Yo, desde luego, viéndoles, no quiero ser gamer.

Así puedo seguir jugando a los sims tan pichi.

(nah, es postureo… hace 10 años que no juego a los Sims porque no me va ya en ningún ordenador de los que tengo).

Y me ha pasado en más ámbitos… El webcómic… el cómic… las figuritas de Warhammer… el rol… ¡Cielos! ¡Si hasta hay gente que me explica por qué no me debe gustar el Bacardí con naranja y qué debo beber en su lugar!

Desde luego que os admiro por toda la labor que hacéis. Yo he desistido ya pasando por 100.000 veces menos cosas de las que pasáis vosotras. ¡Gracias!

mecharri
mecharri 07/05/2017 a las 11:09 am

Gran artículo, es muy triste que la gente trate de desanimar a otros (sean hombres o mujeres) de jugar a videojuegos, porque eso es lo que quieren, no? Sentirse los machos alfa de un club superguay y exclusivo, un club solo para los más pros y molones. Es lamentable que gente que supuestamente disfruta tanto de algo intente, y muchas veces consiga, que los demás no podamos disfrutar de lo mismo.

Hace un par de meses fui a una convención de manga/videojuegos con mi hermana de 15 años. Ella es una obsesa de Metroid, se ha pasado todos los juegos, incluido el Metroid Pinball, actualmente está en una cruzada con mi madre para que le deje comprar la Nintendo 2DS y poder jugar al Federation Force y posiblemente se salga con la suya, ya conseguió comprar la edición de Metroid original (su favorito) para NES, porque ya tenemos la NES vieja de mi padre en casa.

Total, que llegamos, y se pone a buscar una camiseta de Metroid. Al final encontramos una de Super Metroid, así que decide comprarla y…:

-Entonces quieres esa?

-Si

-Juegas a videojuegos?

Hay yo ya estaba oliéndome lo que venía, pero por si las moscas no dije nada.

-Hmm… claro, si no por qué querría la camiseta?

-Pero conoces Metroid?

Mi hermana me mira, no sabe que contestar

-Eh… si.

-Pero eres una autentico fan? Fijo que ni siquiera has jugado al Super Metroid

Yo en este punto estaba aguantándome la risa y pensando en la que le iba a caer al pobre diablo.

Mi hermana:

-Sabías que en el Metroid original, el color del pelo de Samus en la secuencia final varía dependiendo del traje con el que acabes el juego, pero solo en la edición para NES?

-Que?

-Nada, ah, y no quiero la camiseta de alguien que no es un AUTENTICO fan de Metroid

Al final encontramos otro puesto con la misma camiseta, el dependiente era un chico muy majo que le recomendó otros juegos parecidos, y ahora mi hermana está viciadísima al Axiom Verge. Tan difícil es no ser un idiota?

Dryadeh
Dryadeh 21/05/2017 a las 11:26 pm

Gracias por compartir la anécdota. Me ha encantado leerla. Muy fan de tu hermana.
Me quedo con tu pregunta final, porque también es una duda que tengo yo.

Artemis
Artemis 07/05/2017 a las 1:49 pm

Recuerdo cuando tenía interiorizado este discurso y me decía a mí misma y a la gente de mi alrededor que yo en todo caso era casual gamer, que no me sentía una gamer auténtica.

Y no puedo estar más agradecida a todas las personas que me he ido encontrando y que poco a poco me han hecho ver que no hay una forma “auténtica” o no de ser gamer, sino diferentes maneras de disfrutar de un mismo ocio y de las que nos podemos enriquecer los unos a los otros.

Calculin
Calculin 07/05/2017 a las 3:00 pm

Se le da una importancia que no tiene a la categoría “true gamer” fue una paletada que dijeron en tiempos de Wii vs PS360 y la reacción de la gente fue luchar por incluirse en la categoría en lugar de ignorar para no darle una importancia que creo que ni tienen ni merecen. Saludos!

Stvk4
Stvk4 08/05/2017 a las 1:42 pm

Voy a dar mi opinión a este respecto, que coincide mucho con la de la autora del post, pero un poco más… ácida, por así decirlo:

En cuanto al “truegamer”: La gente que pone en duda lo “gamer” que es otra persona y te trata de sacar del grupo de “gamers” suele atender a un perfil muy básico. Persona sin oficio ni beneficio cuya pertenencia al sector “truegamer” es la única fantasía que le oculta la realidad subyacente de que no está haciendo absolutamente nada con su vida y se dedica a juzgar la calidad de otros como “gamers” para creerse superior a alguien en el único aspecto que cree poder.

En cuanto al término “gamer”: Yo nunca he sido muy de encasillarme en nada y no creo que esto sea siquiera útil. Llevo desde que tengo uso de razón jugando y trasteando con consolas y PC’s (de ahí me vienen mi mayor hobby y mi profesión) y no me llamo ni me llamaré jamás “gamer” por el mismo motivo por el que me lleva gustando la mortadela toda la vida y no me encasillo como “mortadeler”. Simplemente considero que ahora se está convirtiendo en una medallita y a una nueva moda a la que mucha gente se está subiendo.

En cuanto a los prejuicios a este respecto siendo mujer: Yo, desde mi posición privilegiada de ser con pito, os diría que pinta mal la cosa, porque por desgracia hay mucho idiota con el que comparto la característica anteriormente citada. Es cierto que sufrís una discriminación en este campo terrible no sé muy bien si por no saber como atajar una conversación con el género femenino o bien por defender a ultranza el sector gaming “que siempre ha sido para hombres”. En mi experiencia personal, afortunadamente cuento con muchas amigas con las que llevo más de 10 años jugando y siempre me lo he pasado genial con ellas (y muchas me vapulean vilmente en infinidad de juegos) y tenemos una piña bastante unida de gente en común y, fuera de esto, me gusta el nuevo matiz que está cogiendo la escena en la que cada vez hay mayor presencia femenina con nuevas ideas y una nueva perspectiva (gracias a vosotras sigo a más de una streamer, aparte de vuestra página) que considero que ya hacía más que falta.

Un abrazo,

Stvk4

Svanhild Ayleid
Svanhild Ayleid 08/05/2017 a las 4:29 pm

Estoy de acuerdo totalmente. A olvidarse de las etiquetas y disfrutar y compartir tus experiencias.
Yo soy de esos bichos que juegan Baldur’s Gate/Neverwinters y luego se engancha a juegos musicales, o de granjas (harvest moon, rune factory, stardew valley) y jamás he dejado que el juicio de un chico escéptico me afecte.

Nosotras mismas sabemos lo que somos!

Tiex [+=••] (@diariodeunjugon)
Tiex [+=••] (@diariodeunjugon) 09/05/2017 a las 2:37 pm

Nunca me he sentido identificado con la palabra “Gamer”, lleve el Tru delante o no. Me considero más “Jugón” o creo que es la palabra que más se ajusta a mi afición.

Llevo jugando desde los 8 años (o antes y no lo recuerdo)ya pinto canas y he pasado la media treintena. He vivido épocas en las que había absoluta vergüenza por afirmar que te gustaba los videojuegos, y el que la viviera lo sabe, a ser algo que te hace más “mejó”.

Y no digo que una u otra época sea mejor que otra, para cada uno será mejor la suya porque es la que ha vivido, pero se nota a kilómetros quien es un “Trugueimer” y quién pretende ser un Jugón. Las canas te hacen ver esas cosas.

David García Abril (@Xander_VJ)
David García Abril (@Xander_VJ) 18/05/2017 a las 9:55 pm

“El trugueimer ha jugado al Ocarina of Time y al Majora’s Mask y cree que quienes no lo han hecho no son verdaderos fans de Zelda.”

Jolin, me siento viejo… “En mis tiempos” el trugueimer era el que ponía a “A Link to the Past” en un pedestal y ponía a caer de un burro a los que ponían a “Ocarina of Time” como el mejor juego de la historia…

Ya más en serio, la base del problema es el elitismo, lo cual es un mal que afecta a TODAS las artes, sin excepción. Vamos, intenta decirle a según qué aficionados de la literatura (¿”truriders”?) que te gusta más “Harry Potter” que “El Quijote” (por poner un ejemplo).

KamulSilver
KamulSilver 17/07/2017 a las 4:46 pm

Lo que más me revienta de esa actitud, de ese “nunca serás un verdadero fan de Final Fantasy si no te has jugado a todos los anteriores al VII”, o ese “tú no hables de Bioware si nunca has jugado a Baldur’s Gate”, no sólo me parecen un ejemplo muy claro de elitismo rancio y estúpido: también me parece de un clasismo que da asco. No sé yo el caso de estos señores, pero yo de niño no pude tener acceso a tantos videojuegos. La mayoría de los que conocí los probé en casa de amigos, los alquilé o, con mucha, mucha suerte, me los prestaban. Los que conseguí para mí mismo comprados (por mis padres, of course) fueron muy poquitos, y la mayoría de los que conseguí fue copieteados de los CDs de otros. Ah, y claro, eso se traduce a que mi plataforma principal de juego fue siempre el PC. Sólo he tenido dos consolas en mi vida: la SuperNintendo, heredada de mi primo, y la PlayStation 2, como regalo tardío de navidad en los últimos años de mi adolescencia. Y a partir de esa fecha fue cuando yo mismo empecé a adquirir mis propios juegos, a comprarlos de mi bolsillo. Y no, no son tantos como cabe esperar.

¿Qué quiero decir con esto? Que en mi infancia no rularon tantos videojuegos, pero los que lo hicieron me marcaron. Seguro que fue el mismo caso de estos señores, me apuesto lo que quieras. Y el mismo caso que todos los que aquí publicamos y comentamos. Lo que está claro es que los videojuegos nunca han sido baratos (eso es algo que está empezando a cambiar, y no del todo, en nuestra actual generación), y el acceso a los mismos era limitado en el mejor de los casos. ¿Significa entonces esto que nuestro derecho a ser declarados ‘truegamers’ es directamente proporcional al tamaño de nuestra cartera? Porque si es así, ser un ‘truegamer’ da asco. Mucho asco. Porque implica esa suficiencia de quien te mira por encima del hombro por ser ‘proletario’, y no hay actitud que deteste más que ésa.

Por otro lado lo has definido maravillosamente bien con esta línea: “No se debe utilizar como una oportunidad para la revancha, para ser por fin el pez grande en una pecera pequeña, para que el marginado de ayer se convierta en el que margina hoy. No se deben reproducir los mecanismos de control y las jerarquías del patio de colegio “. Ése es exactamente el problema que arrastran los ‘truegamers’: son incapaces de aceptar que la vida sigue, y que esa etapa ya pasó. Que es una mierda que te marginen, sí, que te lo hicieron pasar fatal, también. A mí me marginaron (aunque no por completo) por ser un niño con mucho interés en la literatura, en la cultura, en el conocimiento en general. Pero esa etapa pasa, y uno madura, y pone las cosas en su sitio. Los ‘truegamers’ son muy patéticos en el fondo, porque están demostrando ser incapaces de madurar, de dejar esa carga emocional atrás. Parece que sólo quieren vivir para retroalimentarse del odio al abusón, y aprovecharse de esa jerarquía que bien has mencionado para erigirse ellos como los nuevos amos. Al final se convierten en aquello a lo que juraron tumbar. Quienes antes daban pena, ahora dan asco.

Por eso te digo, a ti y a todas las chicas que disfrutáis de los videojuegos: sed felices con vuestra afición, y que les jodan a ellos. Y, aunque sigáis luchando por reivindicaros, no malgastéis esfuerzos en convencer a quien no quiere ser convencido.

Gerald Dürden
Gerald Dürden 29/07/2017 a las 1:15 pm

Yo no me considero absolutamente nada y puedo ser de todo. Las etiquetas me parecen repugnantes y la integración a un grupo o comunidad me ocasiona rechazo (salvando excepciones y dependiendo de las situaciones). Prefiero ser completamente individualista y no someterme a los preceptos de cuatro subnormales vociferantes que se creen en posesión de una verdad que los ridiculiza.

A lo largo de los años, siempre he jugado y he hecho lo que me ha apetecido, importándome menos de una mierda las opiniones o juicios de otros. De hecho, a los pocos que me han insultado o intentado degradar por algo relacionado les he mandado a que me coman el par de ovarios sin problema y he seguido a lo mío.

También, observo que un factor de peso depende de la gente con la que te juntes o el tipo de sitios en los que te muevas. La mayoría de mis amigos jugadores son hombres, la inmensa mayoría por no decir casi todos, conociendo a algunas chicas; y jamás he tenido inconveniente o queja con ellos. Es más, son grandes personas.

Es una pena que los que hagan más ruido siempre sean los infrahumanos más gilipollas.

Ferfae
Ferfae 24/11/2017 a las 6:35 pm

Igual no es solo en los videojuegos la mayoria de los grupo de pertenencia son asi, por ejemplo en los deportes y en la musica tambien hay muchos que te “testean” preguntandote por ejemplo que te sepas toda la discografia de una banda sino no sos verdadero fan, eso si en los videojuegos si sos mujer te van a dar con un caño a cada rato

Veronica Aguilera
Veronica Aguilera 14/06/2018 a las 9:34 pm

Lo que me parece increible es que necesiten que alguien “le apruebe” para sentirse perteneciente a algo.. Habla mas de su poca autoestima que de los “malos true-gamer”

Dryadeh
Dryadeh 20/06/2018 a las 12:48 pm

Cierto que nadie necesita un carnet ni la aprobación de la comunidad para considerarse gamer, pero cuando hay gente que te cuestiona cada vez que dices que te gusta jugar, pues se dan todo tipo de reacciones. Desde quien se siente rechazado hasta quien se justifica. Que tú te consideres parte de una comunidad y que gente de esa comunidad te diga que no tienes derecho a estar ahí porque no llevas 35 años jugando o no has jugado a los juegos adecuados es criticable.

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