Con la spooky season a la vuelta de la esquina, es un buen momento para ir tomando nota sobre posibles decoraciones, disfraces y actividades para pasar una velada de miedo. Sin embargo, hay para quienes el terror es lo menos divertido de la temporada y prefieren quedarse solamente con la parte estética. Lo que no es incompatible con buscar alguna que otra película o videojuego libre de sustos, algo que vaya acorde a la temática sin afectar a la salud cardiaca de nadie. Y, en esa línea, hoy quiero hablaros de Gloomy Eyes, una aventura ligera de puzles sobre un zombi y su amiga humana.
En un mundo sumido en una noche eterna, los zombis han tomado las calles y los humanos se han recluido y trazan planes para cazarlos. Sin embargo, Gloomy es un niño zombi al que solo le apetece jugar y perseguir luciérnagas sin molestar ni comerse a nadie. Y Nena es una niña humana a la que lo de estar encerrada en casa no le termina de convencer. Además confía en que Gloomy no le hará ningún daño, lo que hará que forjen una extraña pero fuerte alianza. ¿Su objetivo? Ir en busca del sol para que el mundo recupere su luz.
Así, cambiaremos entre ambos personajes para ayudarles en su misión, abriéndose camino el uno al otro aprovechando sus fortalezas para compensar sus debilidades. Y es que si bien Gloomy no puede rozar ni un rayito de luz, Nena no tendrá problema en cruzar bajo un foco o buscar la forma de apagarlo. Y aunque Nena correrá peligro si se pone al alcance de un zombi, Gloomy estará a salvo y podrá acercarse cuanto necesite para ayudar a su amiga. Eso sí, tanto el uno como la otra deberán tener cuidado con los humanos que rondan algunas zonas y que no dudarán en atraparlos o noquearlos.
Por suerte, podremos ampliar nuestra perspectiva de los escenarios hasta obtener una visión de 360º del nivel completo. De este modo, seremos capaces de ver no solo dónde se encuentran Gloomy y Nena sino también qué opciones hay a su alrededor. Además de descubrir dónde se esconden elementos como interruptores, llaves o coleccionables. Estos últimos consistentes en descubrir el escondite del sepulturero, narrador de la historia, o recuerdos en forma de objetos cotidianos.
La historia de Gloomy Eyes se fragmenta en 14 capítulos, cada uno de los cuales supone un escenario único que podremos rejugar tanto como queramos desde el selector del menú principal. Sea para descubrir lo que hayamos dejado atrás, ya que sabremos si hemos recogido o no los coleccionables del nivel, o porque nos ha gustado especialmente su historia o rompecabezas. No dispondremos de un límite de tiempo para completar el escenario ni de una puntuación basada en cronómetros y estrellas. Aquí lo importante es avanzar en nuestra aventura cooperativa.
Bien es cierto que algunos rompecabezas harán honor a su nombre, pero no habrá ninguno que se nos atragante más de la cuenta. En todo caso, con volver en otro momento con la mente despejada será más que suficiente para seguir avanzando. La solución nunca se alejará demasiado del personaje y la secuencia de movimientos no será rebuscada. Por tanto, podremos estudiar nuestro siguiente movimiento con tranquilidad, explorando y observando el escenario tanto como queramos. A ser posible sin poner en peligro a Gloomy y Nena. Y, de paso, empaparnos de un apartado artístico al más puro estilo Tim Burton.
Aunque hablar del apartado artístico inspirado en este director de cine es quedarse corto, porque me atrevería a decir que todo en Gloomy Eyes bebe de su obra. Desde unos vivos que parecen más amenazantes que los muertos y la extraña unión de Gloomy y Nena hasta el tono del narrador. Además de la banda sonora que nos envuelve durante toda la aventura y termina de poner la guinda a una experiencia de lo más timburtoniana. Y ni cotiza que he quemado el botón de capturar pantalla para disfrutar de los detalles de los modelos, con zombis siendo majísimos y Gloomy y Nena cuquísimos tanto juntos como por separado.
Cabe decir que disfrutaremos de la narración del sepulturero exclusivamente en inglés, pero disponemos de una lograda traducción en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro. Y con los equipos al cargo debidamente acreditados. También está disponible un modo para personas con dislexia y tendremos la opción de regular la velocidad de los textos. Además, podremos jugar tanto con teclado como con mando, aunque recomiendo encarecidamente la segunda opción por ser la más cómoda e intuitiva.
Por su parte, completar los 14 capítulos no nos llevará mucho más de 4 horas, permitiéndonos jugarlo de una sentada siempre y cuando nos pille con la mente despejada. A fin de cuentas, algunos puzles pueden complicarse un poco y, después de un rato jugando, puede que necesitemos algo de descanso antes de continuar con la aventura. Y podemos tomarnos ese ratito sin rompecabezas para echar un vistazo a los recuerdos encontrados o escuchar la banda sonora en el gramófono.
En cualquier caso, no puedo sino recomendar Gloomy Eyes más allá de la spooky season. Se trata de una aventura de puzles bien calibrados para no frustrar más de la cuenta ni hacernos perder el hilo de la historia. Con unos personajes encantadores y unos escenarios en los que disfrutaremos indagando y observando nuestro entorno. Un juego en el que todo grita Tim Burton sin perder su propia esencia. Y donde el tiempo pasará mientras nos devanamos los sesos para conseguir que Gloomy y Nena alcancen su objetivo. A fin de cuentas, ¿quiénes somos para impedir que una niña y su amigo zombi se enfrenten a los adultos para ir en busca del sol? La juventud solo quiere recuperar la luz en su vida.
