Juego para divertirme, no para pasar miedo

Juego para divertirme, no para pasar miedo

Con Halloween a la vuelta de la esquina, llega esa época del año que intento evitar con toda la elegancia posible, sin mucho éxito casi siempre. A mucha gente le gusta tomarse Halloween muy en serio, con disfraces elaborados que parecen sacados de mis peores pesadillas, fiestas temáticas donde se ven películas de miedo que hacen que no duerma en tres días y, por supuesto, jugar a videojuegos de terror. Pasar miedo es algo que se hace en esta época del año, y como los tiempos cambian, ese miedo también lo encontramos en lo digital. 

Los videojuegos de terror son probablemente el único género de esta industria que cada vez que me ofrecen rechazo con un definitivo y casi agresivo “no”. No los quiero, no me gustan, y me dan igual los gráficos, o que la historia sea una maravilla. No me importa si son jumpscare, o terror psicológico, o una historia llena del gore más sangriento. No quiero jugar a pasar miedo, ni lo he querido nunca ni lo voy a querer en un futuro. ¿Y por qué? Pues porque soy una miedica. 

Soy una miedica, y la verdad es que no me importa. Lo cual no significa que no conozca el género aunque nunca me haya puesto detrás de los mandos para vivirlo en persona. Conozco los hilos argumentativos de Silent Hill, y sé muy bien lo que es y lo que representa Resident Evil. También sé todo lo que hay que saber del P. T., el videojuego que nunca fue. Soy consciente de que YouTube se llenó de gente haciendo gameplays de Five Nights at Freddy’s y Slenderman cuando brillaron en su época. No vivo debajo de una piedra, y sé que si me pusiera a jugar igual hasta me daban un carnet de gamer por ello. Pero no quiero, o más bien no puedo. Todos los juegos mencionados anteriormente son auténticas obras de arte, cada uno a su manera, pero siempre va a haber algo que me deje parada ante la idea de probar la experiencia de jugarlos. Y tengo motivos más o menos lógicos para ello. 

Mientras que hay gente que disfruta esa adrenalina que se produce cuando los seres humanos pasamos miedo, para mí es un sentimiento que me causa malestar y desasosiego. Si no me gusta pasar miedo en la vida real, ¿por qué iba a querer tener miedo mientras escapo de la realidad? Me gusta evadirme en mi tiempo libre, jugar a algo que me guste y que el tiempo se pase rápido mientras estoy en ello. Me gustan los videojuegos con desafíos, que me hagan superar retos pero sin tener que dejarme la piel en ello. Me gustan los videojuegos con grandes historias, y con historias simples. Me gustan de todo tipo, de verdad. Pero, ¿quiero pasar mi tiempo libre pasando miedo?

A pesar de que el argumento sea maravilloso, los personajes estén definidos y los gráficos estén más que pulidos, no quiero pasarme ni una sola hora pensando que en cualquier momento va a ocurrir algo en la pantalla que me haga dar un salto del susto. No quiero jugar a algo que, cuando apague la consola o el PC, me haga ir corriendo a mi habitación porque de repente me da miedo cruzar el pasillo. El regusto que crea la sensación de tener miedo para mí es desagradable, me crea ansiedad más que diversión y me hace autosugestionar mi mente trasladando a la vida real lo que acabo de ver en el videojuego. 

Resident Evil 7 screenshot

Aunque sé bien que es muy probable que nunca me siente por voluntad propia a jugar a algo del género de terror, también sé que es un terreno muy interesante y comprendo perfectamente por qué es popular y por qué la gente juega a pasar miedo. Las historias de los videojuegos de terror son fascinantes, mezclan lo sobrenatural con la oscuridad del alma humana. Cautivan los sentidos y te hacen estar alerta en todo momento. Los personajes son temibles, y los escenarios, creativos y envolventes. Es una modalidad de juego que da rienda a la creatividad, porque mientras consiga arrancar un poco de adrenalina y algún que otro sobresalto por parte de les jugadores, ya habrá ganado en su cometido. 

Por todas estas razones, los juegos mencionados anteriormente como Resident Evil o Silent Hill son auténticas joyas pero que están prohibidas para mí. Me cautiva la temática de Silent Hill sobre la culpa y esa especie de limbo tortuoso que es el pueblo donde acaban todos esos personajes. También me fascina cómo se intentó llevar esa temática un poco más lejos de lo que podría haber sido P. T., además llevado de la mano de un maestro como Kojima. Y lo mismo podría decir de Resident Evil, una saga que ha fascinado a tantos y que ha conseguido lo imposible para muchos: hacer un buen remake de sus entregas más tempranas. 

Pasar miedo es para valientes, para la gente que la primera vez que vio una peli de terror japonesa se fue a dormir tan anchamente. Los que pasáis miedo por diversión tenéis mis respetos y, valga la redundancia, mi temor. Y a aquellas personas que sienten ese mismo pavor que siento yo ante pantallas oscuras y sustos repentinos: somos una piña, podremos resistir otro Halloween más. 

 

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akusokozan
akusokozan @crisiscrisis_

Reina de la procastinación. Juego a cosas, escribo de cosas y leo sobre cosas. The Witcher 3 me absorbió el alma y desde entonces no he sido la misma.

1 comentario
Myddna
Myddna 06/11/2020 a las 9:36 pm

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