Allá por 2006 perdí una apuesta y tuve que regalarle a un amigo Sacred Gold. Sin embargo, acabaría jugándolo yo también solo porque me dijo que podía ser una vampira y que me iba a molar. Y vaya si lo disfruté. Tanto que, cuando salió Sacred 2:The Fallen Angel, esperé a que se lo comprara y terminara para pedírselo prestado. Por desgracia, aunque recuerdo que lo disfruté, sobre todo la misión de Blind Guardian, no se guardó en mi memoria de qué iba el juego. Así que cuando me enteré de que iba a salir Sacred 2 Remaster, lo vi como una oportunidad de volver a descubrirlo. Y debo admitir que ha sido como visitar un sitio al que fuiste en otra época, por ejemplo, en una excursión de clase, unas vacaciones familiares o una escapada con otras personas. El lugar ha cambiado, tú has cambiado, pero todo es igual.
A estas alturas, a nadie le sorprende que una remasterización sea poco más que un lavado de cara que nos permite jugar títulos viejunos en dispositivos modernos. Sin embargo, con clásicos como Sacred no necesitamos mucho más. Y es que si nos gustó el juego allá cuando salió y lo queremos rejugar, con no tener que dedicar una cantidad de tiempo indeterminada a compatibilizar versiones es más que suficiente. Y si además se ve un poquitito mejor, pues eso que nos llevamos.
Tengo que decir que cuando inicié mi partida de Sacred 2 Remaster mi mente me hizo la clásica jugada de hacerme creer que se veía igual. Sin embargo, solo tuve que buscar imágenes del juego para darme cuenta de que no. Que, una vez más, los recuerdos estaban alterados con lo bien que se veía en su momento… en comparación al anterior. Y es que la remasterización refresca el apartado audiovisual, en la medida de lo posible, manteniendo la esencia. Volviendo a la comparación del inicio, como volver a un lugar del cual tenías un recuerdo o incluso una fotografía. El sitio es el mismo, claro, pero lo han renovado. El paso del tiempo se nota y, en este caso, es para bien.
Reviviremos nuestro paso por Ancaria, o nos introduciremos de nuevo en este amplio mundo abierto, a nuestro ritmo y desde la perspectiva de siete personajes. Así, elegiremos a la Serafín, la Dríada, el Guerrero de las Sombras, el Inquisidor, la Alta Elfa, el Guarda del Templo o el Mago Dragón y viviremos una historia casi única. Cada personaje aporta algo más que unas estadísticas y forma de juego propias, ya que su trasfondo y personalidad ofrecen una experiencia que invita a rejugar el título y descubrir los cambios.
Admito que yo no pude evitar volver a Ancaria con la Dríada, tanto por afinidad con su jugabilidad como por sus frases. Y porque quería comprobar si seguía haciendo la animación de stand by en la que baila usando la lanza como barra. ¿Que el juego todavía está chapado a la antigua con indumentarias que no protegen ni de un resfriado? Por descontado. ¿Que me hubiera dolido en el alma que cambiaran esa animación? Pues también. Al final, tenemos que saber a lo que se aspira con una remasterización y es exactamente lo que vamos a encontrar.
Escogido el héroe o heroína de nuestra historia, y su apariencia, deberemos elegir una divinidad de la luz o de la oscuridad que la ampare. Esto se traducirá en una mejora para nuestro personaje como, por ejemplo, cegar a los enemigos o curar al héroe, entre otras posibilidades. También tendremos que decidir en qué dificultad jugar, según nuestra experiencia con juegos de rol. Y si queremos añadir un reto extra, podremos seleccionar el modo de juego Extremo, donde no podremos volver con nuestro personaje si muere. O marcar la opción Toque Experto si queremos acelerar la regeneración de artes de combate, sacrificando la energía de todos los Aspectos.
Estos estilos de juego, originales de Sacred 2 Fallen Angel, son los que nos permiten luchar de la forma más personalizada posible. Y es que podremos escoger si centrarnos en uno o mezclar artes de combate de los tres aspectos disponibles para cada personaje. De igual modo que podremos elegir si aceptar tantas misiones secundarias como encontremos o dirigirnos hacia la principal sin pararnos demasiado. Decidamos lo que decidamos, veremos claramente dónde se encuentra nuestro objetivo tanto en el mapa como en el minimapa. Eso sí, ojo con caminar con el mapa abierto que podríamos perdernos algo interesante. Aunque no será fácil dado que los caminos están plagados de enemigos que, a menudo, atacan en grupos. A veces tan numerosos que nos obligarán a cambiar nuestra posición, replantear nuestra estrategia o salir por patas.
En cualquier caso, derrotarlos nos recompensará con experiencia que se traducirá en subidas de nivel y puntos para mejorar nuestras estadísticas. Además de equipamiento que podremos utilizar o vender dependiendo de lo que nos interese en cada caso. Aunque deberemos vigilar nuestro inventario, ya que será lo suficientemente limitado como para obligarnos a buscar al mercader más cercano. Por suerte, encontraremos bastantes portales que nos permitirán viajar rápidamente por las poblaciones de Ancaria. Y si invitamos a otra persona a la partida, podremos repartir el botín. Dos mochilas se gestionan mejor que una, las cosas como son.
Cabe decir que, dejando a un lado el pulido audiovisual, donde más se nota la remasterización es en la experiencia de combate. Quizás la memoria me juegue una mala pasada, pero me ha parecido más fluida con Sacred 2 Remaster de lo que recordaba. Más allá de hacer clic en el enemigo al que queremos atacar o decidir si movernos con el teclado o haciendo clic y deslizándonos por la pantalla. Y sobre todo lo he notado al conectar un mando. De hecho, me gustó tanto la sensación, manteniendo la intuitividad, que no tardé en instalarlo en mi Steam Deck y continuar mi partida en formato portátil. Y es la mejor decisión que pude tomar, no lo voy a negar. Quizás algo tosco para navegar por algunos menús, pero se juega más a gusto bajo una manta.
Esta remasterización también incluye tanto la expansión Ice & Blood, como las actualizaciones y mejoras de calidad de vida que se fueron introduciendo en Sacred 2: Fallen Angel. Vamos, que podremos revivir la aventura al completo y de la mejor forma posible. U optar por la nostalgia pura y descargar el Sacred 2 Gold original, también incluido en la compra, para experimentar el juego tal y como era en su momento. En nuestra mano quedará si escogeremos el lado de la luz, de la oscuridad o conocer ambas historias rejugando. Y es que nuestra misión está ampliamente relacionada con una guerra por el control de la Energía T, un misterioso poder fuente de toda la magia y origen de todo pensamiento.
Por lo que a mí respecta, he disfrutado muchísimo volviendo a Sacred 2 Remaster, recorriendo Ancaria con mando, en lugar de con ratón y teclado. Y envuelta bajo una manta para que no se me enfriaran las manos. Pero sobre todo he recordado viejos tiempos, con una mirada diferente, recuperando recuerdos del juego y ajenos a él. Y me lo he pasado como una enana con los comentarios de la Dríada al combatir con hordas de enemigos que, a veces, parecían demasiado. Porque se puede debatir si la saga Sacred es mejor o peor, pero lo que no se puede negar es que tiene algunas de las mejores frases de personaje de todo este mundillo. Y dobladas en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro. Pura fantasía.
